<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297</id><updated>2012-02-15T09:13:51.686-03:00</updated><title type='text'>Semen, sudor y lágrimas</title><subtitle type='html'>Asesinatos   Secuestros   Seguimientos   Extorsiones   Divorcios  ¡Violaciones!</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-5300450127363649704</id><published>2011-08-15T03:54:00.006-03:00</published><updated>2012-02-12T08:54:52.642-03:00</updated><title type='text'>Boby (Saulo) y el Mesías</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Dejé el caso Boby para reorganizar la seguridad en el primer subsuelo del prostíbulo, quimeras sexuales, pagan triple la hora. &lt;br /&gt;Strella, algo así como la intelectual de El Paraíso, históricamente responsable de festejar el día de la mujer, le sacó el culo a la jeringa. &lt;br /&gt;Los dueños del prostíbulo cargaron el agasajo sobre mi lomo y bajaron la orden —¡Exhiba la mercadería! &lt;br /&gt;A la mierda las horas triples. Sólo con el desfile laburé gratis más de veinte días. &lt;br /&gt;—¡Institucionalizá la fiesta! —Me conminó Strella camino al baño —Ahí está la mosca —llevaba bajo el brazo: "Estudios sobre la sociología de la religión" de Max Weber. &lt;br /&gt;Yo no entendía nada, lo captó al toque. &lt;br /&gt;—Invitá líderes, subí el treinta por ciento los aranceles y eficientizá la renta. &lt;br /&gt;Se anotó hasta el secretario histórico del Partido Obrero de los Trabajadores Socialistas. &lt;br /&gt;El Paraíso acabó siendo&amp;nbsp;responsable de un mes inflacionario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desfile &lt;br /&gt;Mil globos rosas. Los travas abrieron el recorrido en tanga para evitar la competencia desleal. Siguieron los y las subtrece, mezclados, desnudos, tomados de las manos, con alas de angelitos. Por si las moscas, a modo de aureola llevaban un número como identificación. &lt;br /&gt;Pasaron todas, todos, acompañados por aplausos y festejos de autoridades presentes. &lt;br /&gt;Cerraba el desfile la guardería El oso libidinoso, semillero de El Paraíso. &lt;br /&gt;Inspirado en Hansel y Gretel hice poner un caminito de bolas de vidrio para que los ángeles las recogieran sin desviarse de la pasarela. Los que sabían hablar las atesoraban al chillido de —¡Bolitas, bolitas! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) &lt;br /&gt;Cayó de sopetón una inspectora gorda, de carácter podrido, acompañada con un oficial de justicia que trabaja en el juzgado de José María dos apellidos. A los juanes de apoyo los dejaron en los móviles a fin de permitir el desbande de la clientela y evitar un escrache. Sólo quedaron expuestos dos empastillados y un fumado. &lt;br /&gt;No hubo forma de hacerle entender que los inocentes no aludían a bolivianos, chillaban por las bolas de vidrio. Para demostrarles que yo tampoco discrimino, juré que soy amigo íntimo de una&amp;nbsp;pendeja, hija de una de las sirvientas peruanas que trabajan en El Paraíso. &lt;br /&gt;La morsa necesitaba justificar el sueldo. &lt;br /&gt;Afortunadamente los subtrece ya habían pasado, los angelitos de la guardería desfilaban en pañales (no estaba previsto la escatológica), el dealer había salido a reponer merca y el oficial de justicia me debía favores. &lt;br /&gt;Sólo tres días de clausura, los medios ignoraron el tema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay mal que por bien no venga. La suspensión me permitió continuar investigando el caso Boby en Sangre y Sol. Cosa nada fácil teniendo en cuenta (según Strella, refiriéndose a los villeros) que "la satisfacción del consumo lúdico en manos privadas, acrecienta sus necesidades hasta lo insoportable, que deseos y libido mutan a delitos punibles y la muerte acaba siendo un instrumento de limpieza." &lt;br /&gt;No más al pisar la villa, el cura me desvió de mis propósitos. &lt;br /&gt;—¡Metieron preso a Braian! —arrebató al verme. &lt;br /&gt;Puse cara e’nada. &lt;br /&gt;—¡Tiene que sacarlo! —enfatizó. &lt;br /&gt;—¿Quién es Braian? —pregunté. &lt;br /&gt;—El chico que le cuidó a Glock en el conflicto del inodoro. &lt;br /&gt;Pensé que estuvo viendo mucha tele o se fumó un narguile y le contesté con algo de violencia —Primero, no me cuidó a Glock, me la choreó. Segundo, sacar alguien de la tumba es costoso, uno queda obligado a devolver el favor para todo el viaje. Tercero, se lo entregarán a la madre con pocos magullones, apenas tiene doce. &lt;br /&gt;—Braian es el único sostén de su familia, —protestó el galaico —usted los conoció, sabe cuántos hermanitos son… &lt;br /&gt;—¡Y…? &lt;br /&gt;—Fue detenido en el super de Abdón por comprar vino bajo amenaza —insistió —¡Comprarme un tetra brick bajo amenaza, puede creerlo? ¡No sale más! &lt;br /&gt;Me rogó, imploró que le dé una mano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho &lt;br /&gt;Abdón había escamoteado un vuelto de veinte mangos correspondiente a la última compra que hizo Braian para el cura. El galaico le reclamó al pendejo, éste puteó a don Abdón y el conflicto derivó en negarse a continuar vendiéndole alcohol, cigarrillos y fana por ser menor de edad, y faltar el respeto. &lt;br /&gt;El cura restó importancia al acontecimiento. Supuso que los genes del turco priorizarían utilidad sobre orgullo. Volvió a mandarlo a comprar vino al día siguiente. &lt;br /&gt;El pendejo sacó un tetra brick de la góndola. Cuando fue a pagar, Abdón quiso retener la caja de vino. &lt;br /&gt;Braian arrojó su plata al mostrador y salió corriendo. &lt;br /&gt;El Comando de Acción Preventiva (CAP), que había salido a chupar alguien al voleo, logró prevenir la fuga. &lt;br /&gt;Encontrado in fraganti, cagaron a palos al malhechor y lo trasladaron al precinto. &lt;br /&gt;Tres días después, la fiscal María José cuatro apellidos imputó a Braian de robo calificado por estar armado, pidió prisión preventiva. &lt;br /&gt;El juez del mismo fuero, José María dos apellidos, consciente de la peligrosidad del hecho, aprobó el pedido. &lt;br /&gt;El galaico visitó tribunales, habló al magistrado con el corazón, imploró la restitución de Braian a su madre. &lt;br /&gt;El juez respondió que tenía la íntima convicción de culpabilidad, aprovechó para pedir la bendición. &lt;br /&gt;El defensor oficial apeló la detención por irracional, basado en el Principio de Insignificancia: &lt;br /&gt;“La detención por este hecho, que en casos de adultos ya sería un absurdo, lo es más en el caso del menor. La Convención de los Derechos del Niño impide llegar a una situación semejante” —Alegó en el escrito. &lt;br /&gt;Rechazado. &lt;br /&gt;Con el fin de evitar la prisión preventiva, el defensor pidió la elevación a juicio. &lt;br /&gt;Rechazado. &lt;br /&gt;El juez cajoneó el expediente dando tiempo, a los penitenciarios, para que inicien al pendejo a levantar R12, Ford Falcon, Peugeot 504… (Modelos que ya no se fabrican) y transformarlos en repuestos. &lt;br /&gt;El galaico tenía razón, no salía más, supuse se sentía culpable por haberlo puesto en los engranajes de la máquina judicial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saber es poder &lt;br /&gt;José María dos apellidos, como muchos de la sagrada familia judicial de Córdoba, es cliente habitual de El Paraíso, exhorta a Strella que le rompa el culo. &lt;br /&gt;Me pregunto si no es una especie de catarsis —¡Tienen tanto poder, los jueces…! &lt;br /&gt;El magistrado está enamorado, perdió totalmente la capacidad de fingir indiferencia. El amor lo volvió débil, expuesto, torturado. &lt;br /&gt;Seguí el hilo conductor. &lt;br /&gt;Pelé el celular, llamé al oficial de justicia amigo. Le pedí que hable con el juez y lo ponga en situación. Nunca es gratis meter el pecho como yo lo hice, pero el galaico lo meritaba por buen tipo. &lt;br /&gt;Al rato me habló para decirme que Braian estaba confesando en el precinto. &lt;br /&gt;Insistí sin eufemismos. &lt;br /&gt;A la hora, un móvil del CAP traía al pendejo de vuelta. Su cuerpo exudaba el mismo olor que el baño público de la Plaza San Martín. Su aliento olía a muerte. &lt;br /&gt;—¡Vete a bañar! —Ordenó el cura en gallego, y agregó —Usa mi cepillo de dientes, hay toallas limpias —Braian obedeció. &lt;br /&gt;Al fin podría dedicarme a la desaparición de Boby, me despedí del cura no sin antes recordarle el favorón que me debía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La investigación &lt;br /&gt;Como siempre, la planta de tratamientos cloacales desbordaba crudos al Suquía. El río parecía de oro líquido, los niños mitigaban el verano. Para mi sorpresa, la mierda estaba dejando de oler. &lt;br /&gt;Boby tendría hoy unos treintipico más. Con escepticismo fui mostrando la foto (de marinerito) que me dio su madre diputada evangelista. &lt;br /&gt;Lo reconocieron como Saulo, apóstol del Mesías, en la villa miseria Los Cuarenta Guasos. Gendarmería y policía evitan allanar, no se atreven. &lt;br /&gt;No me sorprendió que lo identificaran, es de vida o muerte saber quién compite al lado. &lt;br /&gt;Volví a la parroquia para despedirme del galaico. &lt;br /&gt;Irrumpí de sopetón. &lt;br /&gt;El cura, sin pantalón ni calzoncillo abrazaba al pendejo desnudo a la altura de los glúteos. Le mamaba la pijita arrodillado en sagrada oración. Con tres dedos de la izquierda le dilataba los esfínteres. &lt;br /&gt;Pretendí sumarme. El galaico agitó la diestra sin dejar de succionar. Me hice humo para no romper el idilio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Cuarenta Guasos &lt;br /&gt;Ahí fuimos Glock, Anaconda 44 magnum (Colt) y yo, luego de municionarme. &lt;br /&gt;Preguntar por el Mesías gatilló, en el puntero político, la señal de la cruz. Señaló la escuela sin docentes, de cuando la villa profunda sólo era un caserío de chacras. &lt;br /&gt;Sobre el dintel del portón un banner con el dibujo de un pergamino: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros; fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría. (Colosenses 3 – 5)” &lt;br /&gt;Fieles vestidos con una especie de camisón o túnica, rezaban en el patio sobre trapos de piso Media Naranja. En señal de sumisión ofrecían el culo apoyando la frente en el suelo. La escuela no tenía electricidad, pendejitas semidesnudas deambulaban afanosas trasladando velas de todo tamaño y color. &lt;br /&gt;Suponiendo que Saulo estaría con el Mesías, pregunté a la más bonita dónde podía encontrarlos. Señaló con la cabeza una puerta del primer piso. &lt;br /&gt;Ahí fui. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aula Los justos. &lt;br /&gt;El pergamino sobre la puerta rezaba: “Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. (San Mateo 18 - 8)” &lt;br /&gt;Abrí sin golpear, no debí hacerlo. Era una cocina de cocaína, me abrumó el aroma a blanca. Fraccionaban ravioles con una dosificadora manual. Acudió a enfrentarme un roperazo mostrando las fauces. &lt;br /&gt;Me dispuse a vender cara la vida, desenganché el suelte rápido que sujeta a Glock, en la tobillera, y amartillé a Anaconda acuchada en la sobaquera. &lt;br /&gt;Opté por la verdad —Busco a Saulo apóstol del Mesías por cuenta de su mamá diputada evangelista —le dije de corrido esperando lo peor. &lt;br /&gt;Me mandó al salón de actos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche llegaba rápidamente. &lt;br /&gt;Aula Sion Celestial, supuse por el nombre que era el salón de actos. &lt;br /&gt;El banner decía: “Si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego (San Mateo 18 – 9)” &lt;br /&gt;Esta vez golpeé, no atendió nadie, entreabrí cauteloso. Hombres y mujeres aullaban himnos, danzaban frenéticamente. &lt;br /&gt;Pregunté a los gritos por el Mesías. &lt;br /&gt;—No es acá —me dijo una jovata que se desprendió de la masa imbuida en el espíritu santo. Me mandó propiamente al salón de actos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a Los hijos del Señor.&lt;br /&gt;El pergamino rezaba: “Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que así mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba. (San Mateo 19 – 12)”. &lt;br /&gt;Una pavorosa sospecha invadió mi mente y&amp;nbsp;sacudió mi moral. &lt;br /&gt;Atendió una mujer tan fea que ni una cazuela de testosterona haría que la volteara, me cedió el paso. &lt;br /&gt;Incontables velas rojas y negras dibujaban sombras aterradoras. &lt;br /&gt;Al fin. Tirado en la cama, dado vuelta por la droga, sonriendo estúpidamente, perdido en la inmensidad del salón estaba el Mesías. Le salía blanca por los poros, reprimí el deseo de lamerlo. &lt;br /&gt;Pendejas embarazadas, con tules transparentes, se afanaban a su alrededor. También lo rodeaban algunos apóstoles en un ambiente cargado de misticismo mágico. &lt;br /&gt;Uno de ellos cantaba salmos, atiplado como Montserrat Caballé, supuse que era Saulo. &lt;br /&gt;Me fui de boca y lo interrumpí —¿Boby…? —Me miró como a una cucaracha (me sentí como tal). Señaló con el pulgar atrás de sí y continuó sus alabanzas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí, entre las sombras estaba Boby, sentado sobre una alfombra persa, meditando. &lt;br /&gt;Me identifiqué, informé que me mandó a buscarlo su mamá diputada evangelista. &lt;br /&gt;Se levantó con esfuerzo, las ojeras le llegaban hasta el ombligo, me tomó del brazo y entramos a un privado. Nos seguía una pendeja de una belleza y frescura tal que presagiaba su destino trágico. &lt;br /&gt;Boby le pidió café para dos, encendió la luz, me hizo pasar. &lt;br /&gt;Supuse que, como suelen hacer todos en las villas, estaban enganchados y no pagaban energía eléctrica.&amp;nbsp;Le pregunté&amp;nbsp;por qué no ponían electricidad en el resto de la escuela. &lt;br /&gt;—Necesitamos los fantasmas de la oscuridad —respondió hermético. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdadera historia &lt;br /&gt;El Mesías había sido chico de la calle educado por un sacerdote del tercer mundo. &lt;br /&gt;De grande tuvo visiones, sobrevivió a un rayo, escuchó voces celestiales y afirmó ser hijo de una virgen. Se hizo llamar "Mensajero de Dios liberador de pueblos oprimidos". Sus adeptos debían adorarle y llevarle ofrendas. &lt;br /&gt;Vivía rodeado de pendejas con las que danzaba, cantaba y cogía infatigablemente. &lt;br /&gt;Incitó a los villeros, como medio de derribar el orden establecido, a hacer lo mismo; no faltó entusiasmo. &lt;br /&gt;En la fase itinerante caminaba las miserias, rodeado de discípulos y fieles, en busca de una tierra sin el mal. El grupo de desventurados se llamaban a sí mismos Los Aseados, Los Probos, Los Hijos del Hombre. Desempeñaba el papel de un jefe tribal orientado a lo social y la vida cotidiana &lt;br /&gt;Cayó en las garras de Satanás el &lt;em&gt;paco&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Boby, apenas recibido en la Harvard Business School, llegó a Sangre y Sol de la mano de la Corriente Clasista y Combativa. Conoció al Mesías. Se hizo llamar Saulo el Apóstol e&amp;nbsp;inició una cruzada para reemplazar paco por blanca. &lt;br /&gt;—Mantiene la clientela cautiva, no mata rápido y deja una jugosa diferencia —aclaró como si yo no supiera. &lt;br /&gt;Acabaron asentándose en la vieja escuela de la villa Los Cuarenta Guasos. Paulatinamente suplantó, en sus funciones, al Mesías. &lt;br /&gt;Tomó el proyecto como propio. Para financiarlo, volvió a la prostitución ritual de la antigua Babilonia y acabó&amp;nbsp;proveyendo a casi todos los lenocinios de la provincia. &lt;br /&gt;Pero los fieles querían coger y&amp;nbsp;se vio en la necesidad de poner orden en&amp;nbsp;la desenfrenada orgía que afectaba la provisión de materia prima. &lt;br /&gt;Convenció a los hombres que el pecado original había sido violar el mandato de la renuncia. Con rigurosa lógica sugirió que sólo podrían purgarlo con la amputación de los órganos pecadores. &lt;br /&gt;Acceder al reino de Dios requería al menos&amp;nbsp;de dos abluciones: La Mínima o Hipócrita, que sólo extirpa las pelotas (con todo y escroto), y La Espléndida que amputa pija y huevos. &lt;br /&gt;La inmensa, piadosa mayoría optó por solucionar el problema de raíz. &lt;br /&gt;Mis sospechas se habían confirmado. &lt;br /&gt;Dando por sentado que Boby fue quien dio el ejemplo, pregunté en un exabrupto —¿Quién embarazó a todas esas pendejitas? &lt;br /&gt;—Acá, casi todos los hombres mean sentados —respondió rascándose las bolas, con sonrisa irónica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre propone y Dios dispone &lt;br /&gt;La señora presidenta de la Nación, con manifiesta hostilidad a todo lo que sea libre empresa, y para combatir la trata de personas, prohibió el rubro 59 (clasificados de los diarios, ofertas sexuales). &lt;br /&gt;Boby supuso que los prostíbulos irían cerrando uno a uno, que la secta iniciaría un proceso de descapitalización y que las relaciones de producción volverían, paulatinamente, a un sistema de dominación vinculado a la fuerza relativa de sus miembros. Como responsable institucional decidió un salto cualitativo: La fuga hacia adelante. Transformar lo que era sólo una secta localizada, en una Iglesia Universal. &lt;br /&gt;—Abriré sucursales en la villa miseria Ciudad Oculta de Buenos Aires —comenzó a enumerar —En la villa La Lata de Rosario. También en Mendoza… &lt;br /&gt;Para interrumpir su entusiasmo estadístico (de lo contrario no me iba más), le sugerí que cambie de nombre. Iglesia Universal tiene propiedad intelectual en Brasil. También aconsejé que no actuara en caliente, el decreto de la señora presidenta podría tener las mismas consecuencias que la ley seca de los años treinta (USA. SXX) Le sugerí que tal vez sea mejor armar a los castrados y retornar con su mamá diputada evangelista. &lt;br /&gt;Prisionero de su responsabilidad Boby se negó a regresar. &lt;br /&gt;Por no devolver al marinerito la diputada evangelista pagó sólo el cincuenta por ciento de los honorarios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, el Mesías trató de salvar a los villeros y&amp;nbsp;Saulo, en el mejor de los casos, acabó cortándoles las bolas. &lt;br /&gt;Yo tengo otro caso resuelto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-5300450127363649704?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/5300450127363649704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=5300450127363649704&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/5300450127363649704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/5300450127363649704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2011/08/19-caso-resuelto-boby-saulo-y-el-mesias.html' title='Boby (Saulo) y el Mesías'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-2079678456099418118</id><published>2011-05-30T16:51:00.002-03:00</published><updated>2011-11-24T18:31:56.064-03:00</updated><title type='text'>Civilización y barbarie</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Le dicen motu proprio. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me hirieron cuando traté de mediar entre dos familias que se amasijaron por un inodoro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los puazos cicatrizaban bien, arranqué de mis brazos las agujas para canalizar y me di el alta del Hospital de Urgencias.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¡Al Paraíso!—ordené al taxista. No hizo falta más datos, sonrió cómplice. Fuimos al prostíbulo por el camino corto. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Enorme fue mi sorpresa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El señor gobernador había ordenado demoler, entre gallos y medianoche, la casa de gobierno con todo y archivos para hacer un parque temático.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sólo el prostíbulo sobrevivió a la demolición.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El hombre (esclavo de sus pasiones), la mujer (de sus proyectos), algunos géneros menores (esclavos de sus genitales), el primer subsuelo (quimeras de los que pueden) y el almacén de mitos (segundo subsuelo) hicieron de El Paraíso un ícono emblemático donde el cliente tiene placer garantizado o se devuelve el dinero. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Acuché a Anaconda 44 magnum 6 pulgadas (Colt) en la sobaquera. A pesar del calor me puse la campera (mejor si pasa desapercibida), me dispuse a investigar la desaparición de Boby en la villa miseria.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Tené cuidado —dijo Strella —es bestial el maridaje entre miseria y violencia. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Puse en valor al prostíbulo —¿Me estaré ablandando?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Villa Sangre y Sol.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegué temprano, aún se podía respirar. La planta de tratamientos cloacales del Bajo Grande no desborda hasta la diez; el sol tampoco aprieta del todo a esa hora. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un sarnoso suspendió los arrebatos de montar una enorme perra en celo, me ladró sin ganas pretendiendo mear el territorio, acabó mordisqueando desesperado las estrías de su lomo putrefacto. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aprovechó la oportunidad un perrito amariconado entre caniche toy y lagartija, sólo llegaba a la enorme vulva con su hocico, estirando el cogote y subido a un cajón. Brincó excitado por el codiciado fruto con su pequeña pija roja totalmente dilatada, trató de atenazar a la perra con las patitas delanteras. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los pendejos que vagaban alrededor se cagaron de risa por el tremendo esfuerzo, yo no. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A poco los saltitos se espaciaron, sentí pena por él. No sé bien por qué, también mi autoestima se fue a la mierda.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una pendeja estrenaba menarquía jugando con un celular de reciente aparición en USA (aún no comercializado en Argentina). Sus brazos insinuaban análogas erupciones caninas. Finos tobillos, culo parado, copiosas feromonas, epifanía. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me inundó una oleada de insoportable deseo, hice la sicológica: imaginé que su familia emigró a la villa desde una chacra mezquina, estéril, donde la imposibilidad de pagar mano de obra (aún esclava) estimuló ciertas culturas reproductivas. Pronto la harían parir, también al año siguiente y al otro... Más temprano que tarde se le caerían los dientes, tendría el cuerpo achaparrado y se le agriaría el carácter por tener que bajar varios escalones en la calidad de los hombres a seducir. Sentí alivio. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Secuencia lógica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me acerqué a preguntarle por las familias enfrentadas a causa del inodoro. La mocosa resultó un avionazo —¡Conchudo, puto, hijo de puta, la concha de tu madre! —respondió. Estiró la mano para agarrarme la pija con tanta mala leche que me pegó, con la punta de los dedos, un tincazo en los huevos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No era la mejor manera de atraerme, la agonía tapó el dolor remanente de los puazos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando recuperé el aliento la pendeja había desaparecido. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Bang bang! &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Detonaciones de nueve, canto de sirena para mis oídos, corrí al corazón de la villa. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un pendejo de doce hacía ladrar mi Glock contra un afiche publicitario de la policía. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Bang bang!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Metió, desde treinta metros, otros dos plomazos en un diámetro menor a veinte centímetros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esperé unos segundos para normalizar la respiración y el pulso dispuesto a estrenar a la Colt. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En tanto, él acariciaba a Glock amorosamente, reprimí los celos con enorme esfuerzo de voluntad. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Levantó nuevamente el brazo armado y casi sin apuntar… ¡Bang bang!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pelé a Anaconda dispuesto a regar sus sesos en el basurero aledaño (hay que ver el desparramo que hace la magnum 44). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo salvó la campana. Su mamá, viuda del muerto por el inodoro cuando me hirieron a puazos, salió de la covacha y le ordenó a los gritos que llevara a sus hermanitos a comer al colegio. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Percibieron mi presencia, se alarmaron al observar el detalle en mi derecha. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La covacha comenzó a parir una culada de pequeñas semillas del mal, los hermanitos quedaron azorados al verme. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El pendejo me clavó una mirada faneada, neutra. Puse la boca de Anaconda en su cabeza dispuesto a darme el gusto. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La cara de la madre transmitió ruego, sus labios iniciaron una oración y sus ojos… &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me hice eco de los ojos, perdoné&amp;nbsp;el delito. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En definitiva, el pendejo entregó a Glock, y al corderoy.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La mamá acabó cacheteando a los más pequeños porque llegarían tarde al colegio —¿No saben que no les guardan el lugar? ¡Después me lloran de hambre! —gritaba entre sopapo y sopapo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dejé que se revolcaran en su quilombo, yo debía cruzar tierra de nadie.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El joven delincuente había disparado seis series de dos disparos (doce balazos). Glock aún disponía de cuatro proyectiles, siempre la llevo con uno en la recámara, Anaconda cargaba seis, en un bolsillo de la campera tenía otros seis 44 magnum. En el peor de los casos no me iría sólo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al fin la civilización.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ni maestras ni profesores sabían nada de Boby o temían hablar. Ambas directoras, del primario y secundario, sugirieron que fuera al destacamento a preguntar al &lt;em&gt;juan&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No lo hice, no necesitaba más conflictos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Médica y auxiliares del dispensario pusieron cara e’nada. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De ahí a la parroquia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El cura galaico me invitó un amargo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pregunté si tenía &lt;em&gt;chicha&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dijo que no, peló un tetra brik del barato, simuló no ver mi gesto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Le comenté que buscaba a Boby, hijo de la diputada evangelista, que había sido cooptado por la Corriente Clasista y Combativa (CCC). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tiró una puntita: La cooperativa de cartoneros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La CCC había hecho una alianza estratégica con los cartoneros. Recibieron del Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente de la Nación un subsidio para instalar un acopio de cartón y un molino de botellas PET.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego de acabar el tetra brik, el cura se animó a acompañarme. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Frente a un televisor LCD 55” 3D, conectado a Direc-TV a través de una parabólica, la familia discutía por la nominación de una minita de Gran Hermano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El secretario general de la CCC trataba de introducir, a los gritos y sin suerte, algunas consignas políticas para el próximo piquete. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En un aparte, la pendeja sarnosa, que pretendía seducirme, enviaba voto tras voto nominando a alguien por el celular de última generación. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Acabaron por irse a las manos, la madre enarboló un tramontina dispuesta a ensartar a cualquiera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El cura galaico me pidió con la mirada que pacifique el conflicto, tampoco yo en esas condiciones podría continuar la investigación. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Activé a Anaconda, la detonación puso orden, se acordarán de mi cuando llueva.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Son hartantes —dijo el cura meneando la cabeza al tiempo que la pendeja, al percatarse de mi presencia, salió corriendo mientras exclamaba —¡Conchudo, puto, hijo de puta, la concha de tu madre! &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mordí las ganas de aceptar la invitación. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Primero lo primero, pregunté por Boby.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—No pertenece más a la triple ‘C’—respondió el militante.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Había renunciado porque el piquetero Castells, el rural De Angeli y el rabino Bergman, encabezaron un acto frente al Congreso para expresar su rechazo a la Ley de Medios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Boby comulga con el proyecto nacional Kirtchnerista? —pregunté tratando de definir un perfil.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—No, es judeofóbico —respondió el cura. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Son demasiados los que tienen esa característica, nuevamente como Adán. Sin otra pista, salí decepcionado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A pocos metros de la casa, sentada debajo de un eucalipto con una capillita del gauchito Gil, la pendeja me esperaba. Aún enviaba mensajes a Gran Hermano. Me acerqué con expresión seductora. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No me sorprendió su recurrencia —¡Conchudo, puto, hijo de puta, la concha de tu madre! &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta vez, por estar al palo y advertido de su escasa sicomotricidad eludí el tincazo pero le di el gusto, le dejé la pija. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La abracé apasionado, fuimos al basural. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un carrero descargaba basura, sospechó una violación y&amp;nbsp;se puso en fila. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Le presenté a Glock y a Anaconda, fueron disuasivas, nos dejó gozar a solas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La pendeja se resistía por pura histeria. Conozco bien a esas minitas, después del orgasmo se cagan de risa por boludeces. La neutralicé, bajé sus pantaloncitos. No llevaba nada abajo. La concha, aún carente de vello púbico, quedó expuesta. El culo, ceñido como el de una muñeca. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cerraba las piernas para hacerme gozar, en El Paraíso me habían desacostumbrado a esas sutilezas sexuales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al fin pude introducir mis rodillas entre las suyas, abrí sus piernas y la penetré. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Acabó toda resistencia, era virgen, y&amp;nbsp;eyaculé adentro. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aliviada, lloró mansamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En definitiva, uno es tan joven como la mina que se voltea.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No había razón para quedarme, caminé despacio hacia el río evaluando nuevas hipótesis de investigación. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la desembocadura del vertedero algunos fieles estaban siendo bautizados en las aguas crudas del Bajo Grande. El oficiante sumergió la cabeza de un tipo que tapaba su nariz con dos dedos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Salió, quedé estupefacto por el milagro. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Por qué ahí? —pregunté.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Dios ama a los pobres de espíritu. Los últimos serán los primeros, cuanto peor mejor —respondió el oficiante, en tanto el recién bautizado trataba de regurgitar la materia sólida que había tragado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No imaginé, en ese momento, lo cerca que estaba de Boby.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vibró el celular, Strella. Insistió que abandone todo y vuelva urgente al prostíbulo, se festejaría con bombos y platillos el Día Internacional de la Mujer. Como responsable de la seguridad tendría que impedir que trasciendan, del subsuelo, las quimeras sexuales de los que detentan poder; debía mantenerlas soterradas por el tiempo de los festejos (no es poca cosa). Pagan triple esas horas extra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Seguiría la búsqueda de Boby más tarde que temprano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-2079678456099418118?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/2079678456099418118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=2079678456099418118&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/2079678456099418118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/2079678456099418118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2011/05/referencia-18-civilizacion-y-barbarie.html' title='Civilización y barbarie'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-1151886980060835440</id><published>2011-02-16T09:02:00.002-03:00</published><updated>2011-02-16T09:07:30.951-03:00</updated><title type='text'>Rebelión en el prostíbulo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Crédito prostibulario o efecto dominó&lt;br /&gt;El Santo Padre, acosado por denuncias de masivos casos de pedofilia, con el objeto de canalizar las inclinaciones sexuales seculares, solicitó la apertura de cuentas corrientes para sacerdotes y acólitos.&lt;br /&gt;Aprobamos la solicitud sin más.&lt;br /&gt;Beneficiarios: eclesiásticos sin antecedentes en el Veraz o Seven, con aval de la ‘Cancillería Apostólica Papal’. Sólo para el cuarto cielo.&lt;br /&gt;El ecónomo diocesano llegó por los diegos, se instaló con los masculinos subtrece, en una mano la ‘bula brevissima’ ordenando institucionalizar, en la otra el catecismo para niños.&lt;br /&gt;Se sumaron, por pertenecer a la misma edad, las femeninos del tercer cielo.&lt;br /&gt;Habíamos estrechado lazos con el sector que corta el bacalao.&lt;br /&gt;Strella —cuándo no —predijo conflictos por ‘efectos colaterales’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descomprimida la presión pedofílica, al vaticano le cayó como baldazo de agua fría la “Ley de matrimonio igualitario”.&lt;br /&gt;Hubo bodas en el ‘Paraíso’.&lt;br /&gt;Un lesbiana del sexto se casó de apuro con una travesti del séptimo.&lt;br /&gt;Una femenino del tercero (nueve añitos) con un jeque sunita de ‘Qatar’ (setenta y seis pirulos). El susodicho beduino también había comprado (a la FIFA) la fecha 2022 del campeonato mundial de futbol. Para reforzar su equipo, acabó adquiriendo un jugador de las infantiles de Talleres.&lt;br /&gt;El espíritu formalizador, también llevó al altar una bebota del primero con un sadomaso del quinto.&lt;br /&gt;Por nuestra parte, ameritaba tirar la casa por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trajimos al grupo musical “The Gospel of Jesus Christ” de USA.&lt;br /&gt;Cambiamos dealer, Tronquito ya no daba para tal status.&lt;br /&gt;La merca de primera calidad, incautada por la policía, fue provista por el fiscal federal.&lt;br /&gt;Hicimos laburar gratis a los pupilos alegando vocación de servicio.&lt;br /&gt;Patas flambeadas, canilla, merca, sexo… todo libre.&lt;br /&gt;Pero el diablo metió la cola, a la mierda el respeto. Tercero y cuarto cielo no festejaron, el disenso empañó la fiesta.&lt;br /&gt;—¡Les dije! —exclamó Strella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A poco la señora presidenta y su marido, jaqueados por la oposición, necesitaron revitalizar mitos independentistas. Nos contrataron para rastrear aquellos que, en el sentido común de los sectores medios, generaran odios y antagonismos a monopolios, imperios, corporaciones…&lt;br /&gt;La sección ‘Mitos’ (segundo subsuelo) se aplicó al trabajo. “La Máquina de las Circunstancias” funcionó al rojo vivo.&lt;br /&gt;Encontramos pocos, pero alcanzó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traspié.&lt;br /&gt;La muerte del marido de la señora presidenta conmocionó al prostíbulo.&lt;br /&gt;Las aguas se dividieron, muchos lloraron, tercero y cuarto festejaron ruidosamente.&lt;br /&gt;Strella, ante la recurrente actitud antagónica de los subtrece, esbozó una enigmática sonrisa.&lt;br /&gt;Caí en cuenta que no era cuestión de guita, sospeché seriamente de los tan mentados e incomprensibles ‘efectos colaterales’.&lt;br /&gt;La cosa pasó a mayores cuando la legislatura discutió el ‘Proyecto de ley sobre despenalización del aborto’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sospechas confirmadas.&lt;br /&gt;La mayoría de los legisladores (con oficinas muletas en el ‘Paraíso’), iban por la afirmativa.&lt;br /&gt;Una diputada del partido evangélico, distinguida por los medios, desembarcó con su marido para dar batalla.&lt;br /&gt;A poco llegó de incógnito, con algunas de sus mujeres, el pastor de los mormones (‘Jesucristo de los Santos de los Últimos Días’).&lt;br /&gt;También hizo pié el reverendísimo cardenal de Buenos Aires, presidente de la ‘Conferencia Episcopal Argentina’ quién, no más al llegar, oró por un orden apostólico romano impuesto por las armas.&lt;br /&gt;No faltaron el pastor de la Iglesia Universal (me desconoció), un rabino, un luterano y también una gorda que al toque se autoproclamó (con bombos y platillos) la Juana de Arco del prostíbulo.&lt;br /&gt;Los medios se hicieron eco. Nos metieron en la agenda.&lt;br /&gt;Los del cuarto, secundados por las femeninos del tercero, aliados a políticos y religiosos, subvirtieron la relación de poder.&lt;br /&gt;Se conoció como ‘La okupa del prostíbulo a favor de la vida intrauterina’.&lt;br /&gt;A los dueños les saltó la chaveta. Me propuse investigar por motu proprio (gratarola), cómo funciona el dichoso efecto colateral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre propone y…&lt;br /&gt;El marido de la diputada evangélica me llevó a un aparte. Sospeché una conspiración. Lo iba a mandar al cielo de los travas, también por su olor a mirra, cuando preguntó —¿El señor Toto Flatuletti? —Detecté admiración, descarté la sospecha, concluyó —Entiendo que es experto en seguir pistas de desaparecidos.&lt;br /&gt;—Afirmativo —respondí adoptando mi mejor actitud investigativa —¡Sígame a la oficina!, la están pintando.&lt;br /&gt;Venía con el diario Clarín bajo el brazo, ¿a que pescado se le puede ocurrir llevar un diario al prostíbulo?&lt;br /&gt;En el ascensor, y por carácter transitivo, me ilusioné con proteger a los putativos famosos, relacionados con el grupo Clarín, que necesitan desconocer sus orígenes; podría salvarme para todo el viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en mi cueva, el marido tiró el diario sobre el sofá y su responsabilidad sobre mis hombros.&lt;br /&gt;—Tiene que buscar a Boby, mi mujer ignora que desapareció.&lt;br /&gt;¡A la mierda la ilusión putativa!&lt;br /&gt;Cargué los datos en la laptop.&lt;br /&gt;Boby era lo mejor que les había sucedido, su bien más preciado, obediente, nunca dio problemas, inteligente...&lt;br /&gt;Reduje los honorarios a la categoría irracional.&lt;br /&gt;—¿Dónde fue la última vez que vio al pichicho?&lt;br /&gt;—¿Qué pichicho?&lt;br /&gt;—Boby.&lt;br /&gt;—Es uno de nuestros hijos.&lt;br /&gt;Tenía un perfil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Boby, por esos misterios de la naturaleza, era militante de la Corriente Clasista y Combativa. Villa Sangre y Sol a la vera del Suquia, peligrosa.&lt;br /&gt;Mi cliente necesitaba proteger la carrera política de su mujer. Me dio una foto de Boby vestido de marinerito.&lt;br /&gt;La diputada ignoraba que su hijo había desaparecido.&lt;br /&gt;Algo debe haber visto en mi expresión porque la defendió —Mi mujer es brillante, tiene una memoria prodigiosa.&lt;br /&gt;Pensé que la memoria es la inteligencia de los giles y no pude controlar mis palabras —¡Olvidar es de inteligentes! —al toque me arrepentí, él era quién pagaría los honorarios.&lt;br /&gt;Me miró estupefacto.&lt;br /&gt;Tenía otro perfil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay mal que por bien no venga.&lt;br /&gt;A pesar que los pupilos trabajaban a reglamento, el prostíbulo no entró en default.&lt;br /&gt;El oficialismo, secundado por presidentes del Mercosur, reconociendo los servicios prestados por el “Hiper Market de Mitos”, propuso que la próxima cumbre del UNASUR se haga en el lobby del ‘Paraíso’.&lt;br /&gt;A tal efecto, encargaron mitos a troche y moche.&lt;br /&gt;Jamás facturamos tanto, entregamos tan poco y participamos de la orgía del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lado oscuro.&lt;br /&gt;Los gerontes del ‘Caso Resuelto Nº 16’ (Tiempo Compartido) habían dejado atrás la conflictiva coyuntura de pasiones juveniles, instaladas en cuerpos anacrónicos. El Viagra era impotente, y tras larga agonía se les había muerto la pija, a poco la seguirían. Frecuentaban el prostíbulo sólo para jugar a las damas (con fichas y tablero), no eran sujetos a comerciar.&lt;br /&gt;Con afán de eficientizar utilidades, Strella trasladó mecánicamente la idea de un tal Yasunari Kawabata (‘La casa de las bellas durmientes’), donde decrépitos adinerados pagaban por la compañía de hermosas pendejas vírgenes que dormían desnudas bajo efectos de la merca. Los jovatos podían disfrutar la presencia de las adolescentes cumpliendo con una serie de exigencias: “No debían hacer nada de mal gusto. No debían poner el dedo en la boca de la muchacha, ‘ni nada parecido’, tampoco despertarlas y no estar más de un día con la misma señorita”.&lt;br /&gt;Pero claro, eran ‘ponjas’, ellos inventaron la ikebana, el origami, el bonsai, el harakiri (a propósito, se clavan un cuchillo en el abdomen y… ¡bah!) Adoran las reglas, y cuando digo reglas…&lt;br /&gt;Strella supuso que nuestro viejos harían buena letra ante la proximidad de la muerte, ¿qué tenían que perder? También supuso que la cercanía de las pendejas les permitiría revivir, en su memoria, pasados frenesíes.&lt;br /&gt;El más representativo hizo la primera experiencia.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente comprobamos que la mocosa tenía dilatado hasta los esfínteres de los lagrimales (el gagá olvidó un escarbadientes en uno de ellos).&lt;br /&gt;La indemnización acabó siendo cinco veces lo que pusieron los gerontes. No reincidimos.&lt;br /&gt;En represalia los viejos se incorporaron activamente a la toma del prostíbulo.&lt;br /&gt;La gota colmó el vaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última ficha del efecto dominó.&lt;br /&gt;Los dueños del ‘Paraíso’ comandaron un proceso de reorganización con uniformados, civiles y guardias de seguridad desocupados.&lt;br /&gt;Como primera medida, disolvieron la coordinadora y asignaron a Aisha al primer cielo (bebotas), ya no daba para subtrece a pesar que sus catorce parecían doce, el suave penachito que antaño insinuaba el monte de Venus, se había transformado en una mata de canutos que debían ser afeitados cada mañana.&lt;br /&gt;Mi hija Alba, también de la coordinadora, fue reasignada al segundo cielo (maduritas), la ley de la gravedad transformaba en colgajos todo lo que se llamó redondo.&lt;br /&gt;Mariana fue despedida, no alcanzaba el maquillaje para tapar tantos chancros, nos quedamos sin Carmen Miranda aunque el tocado de bananas continuó siendo un ícono.&lt;br /&gt;Además ordenaron que Strella, responsable de la coordinadora, deambulara en bolas por todo el paraíso para incentivar el consumo.&lt;br /&gt;¿Supondrían también, que la magnitud de su pija con dos muescas (un supernumerario del Opus Dei y un obispo sacrificados al placer) haría tomar conciencia a la oposición?&lt;br /&gt;Por último decretaron que los subtrece (unos pocos aún moqueaban al anochecer) fueran contenidos y comenzaran a gozar.&lt;br /&gt;A mí me relevaron de mis obligaciones como seguridad, sin sueldo. Me quedó en la boca el dulce amargor de la liberación y la ingratitud.&lt;br /&gt;La casa estaba en orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambié guayabera por saco de corderoy (Glock era demandante y no lograba permiso de portación), me calce el sombrero de fieltro, ahí fui: Villa Sangre y Sol a la vera del Suquía.&lt;br /&gt;Cuarenta grados a la sombra.&lt;br /&gt;El chofer se negó a franquear las barreras de contención (parroquia, dispensario, escuelas) y me dejó en la última parada del ómnibus, donde acaba el asfalto.&lt;br /&gt;Me bajé del remis con aire acondicionado, la onda expansiva del Bajo Grande desbordado (tratamientos cloacales) me hizo trastabillar, y sin comerlo ni beberlo me vi inmerso en un conflicto: Un vecino no quería o no podía devolver un inodoro prestado. Acabó muerto de un puazo tumbero por el prestamista.&lt;br /&gt;En un rincón, la familia de la víctima, en el otro, la del victimario, en el medio yo.&lt;br /&gt;Desperté en la unidad de terapia intensiva del de Urgencias.&lt;br /&gt;No más al tomar conciencia pregunté por Glock.&lt;br /&gt;Me habían encontrado en calzoncillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo investigar el paradero y las actividades de Boby me impelen a volver a Villa Sangre y Sol, el secuestro de Glock agregó un motivo personal que puede cambiar la historia… &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-1151886980060835440?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/1151886980060835440/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=1151886980060835440&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/1151886980060835440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/1151886980060835440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2011/02/rebelion-en-el-prostibulo.html' title='Rebelión en el prostíbulo'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-7827303193289395726</id><published>2010-11-02T09:39:00.001-03:00</published><updated>2010-11-02T09:41:34.240-03:00</updated><title type='text'>Tiempo Compartido</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pusimos el prostíbulo culo al norte.&lt;br /&gt;La “Máquina” fue a parar al segundo subsuelo.&lt;br /&gt;La recepción, a nuevo.&lt;br /&gt;Yo, encargado de seguridad con sueldo fijo. Puedo investigar, siempre que no descuide mis obligaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una gigantografía con imágenes alusivas cubre los siete pisos:&lt;br /&gt;‘El Paraíso’. Prostíbulo. Hiper Market de Mitos. Sexo y Mitos a medida. Usuarios satisfechos vuelven, consumidor decepcionado no paga”.&lt;br /&gt;Strella me pidió que comparta la marquesina.&lt;br /&gt;Me negué, yo cobro si o sí. A veces, mis “Casos Resueltos” decepcionan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariana, a manera de Carmen Miranda, con todo y tocado, se llenó de chancros; los cubrió con maquillaje. Tiene prohibido el sexo aún con condón. Sólo puede trabajar en venta, alquiler o leasing de Mitos —Si los médicos del Rawson ponen sus ojos en ‘El Paraíso’, nos comemos un garrón.&lt;br /&gt;El body le dibuja un cuerpo perfecto, apetecible. Nunca dejó de exhibir el piercing de diamante que asoma por el ojal de su vagina (también enorme, pustulosa)&lt;br /&gt;Por el método del “ensayo y error”, acabó siendo experta mitómana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El regateo es cosa de todos los segmentos, no excluye niveles ni clases sociales. Los peores son los potentados, especulan con todo.&lt;br /&gt;Gracias a los Mitos, hoy podemos prescindir, inclusive, del segmento ABC1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera venta.&lt;br /&gt;El “Presidente de los Estados Unidos de América” dejó buena guita.&lt;br /&gt;Llegó con sus roperos, farfullaban inglés por microfonitos invisibles.&lt;br /&gt;Necesitaban un Mito para someter a los chicanos ilegales atraídos por otra alegoría, el “Américan way of life”; apaleados por la nueva ley de Arizona.&lt;br /&gt;Carmen Miranda lo guió hasta “La Máquina”, escaleras abajo, con pasos cortos y temblorosos. El opaco mordía las ganas de sujetar el tocado de bananas en precario equilibrio.&lt;br /&gt;Dejó a solas, mito y oscuro, para el maridaje.&lt;br /&gt;El burdel entero a la expectativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subió aterrorizado, pálido como Michael Jackson después de falopearse con agua oxigenada.&lt;br /&gt;La boluda había vendido, y entregado, al Che.&lt;br /&gt;Se quejó.&lt;br /&gt;Strella consultó con el comisario. Éste ordenó no devolver los honorarios (eran grosos).&lt;br /&gt;El cliente reclamó seguridad jurídica, amenazó.&lt;br /&gt;Esperamos marines.&lt;br /&gt;Recibimos una carta documento de la “Corte Internacional de la Haya”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rufián.&lt;br /&gt;Su programa de televisión retrocedió en el ranking, superado por el rescate de los mineros chilenos.&lt;br /&gt;Carmen Miranda no supo que hacer. Strella le recomendó que trajera a “Los Reyes Católicos” para el baile del caño —“Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando” —dijo con la doble, y pasó a reflexionar —Si con estos no levanta la audiencia…&lt;br /&gt;El conductor no entendió la sutileza, se fue embolado.&lt;br /&gt;Devolvimos la mosca. Con los medios no se jode.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercero, cuarto, quinto…&lt;br /&gt;Acumulación dialéctica.&lt;br /&gt;Comenzó a entregar Mitos acorde a las necesidades de los consumidores.&lt;br /&gt;Se interesaron personalidades locales, no dieron el piné.&lt;br /&gt;Comencé a preocuparme por el paso del tiempo. Mi métier es la investigación, no la seguridad. Me va la vida en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘El Paraíso’ había festejado uno de esos cumples que hace ‘El Oso Libidinoso’ (para un añito, para dos…)&lt;br /&gt;Todo bien hasta la piñata, cargada con chupetines ‘Pito pito’.&lt;br /&gt;Fragor de arrebato y competencia.&lt;br /&gt;Los angelitos hicieron jirones sus pañales. La clientela se regocijó con lo escatológico. Algunos respiraban a través de pañuelos perfumados. Sadomasos y travas lo hacían con fruición, piratearon la idea y agregaron lo suyo: Cargaron la piñata con billetes de cien y trinchetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se desarrollaba el evento, un tal Estanislao quería contratarme para investigar una desaparición. Su nieto había leído los “Casos Resueltos” en Google.&lt;br /&gt;Discutió honorarios porfiadamente.&lt;br /&gt;Me bajé los leones al punto de trabajar casi gratis, lo peor es que perdí la joda sadomaso, pero acabé más contento que reprimida después del orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso.&lt;br /&gt;Susana, embarazada, había desaparecido de los lugares que solía frecuentar. El longevo temía lo peor: que se hiciera un aborto.&lt;br /&gt;—Supongo que soy el padre —dijo con un entusiasmo que era puro voluntarismo.&lt;br /&gt;El “supongo” me llevó a sospechar que había otros hombres.&lt;br /&gt;—¿Cómo la conoció? —pregunté.&lt;br /&gt;—Por el diario.&lt;br /&gt;Se confirmó mi sospecha. Pelé el celular, la llamé.&lt;br /&gt;A casilla, varias veces.&lt;br /&gt;Anoté los datos que recordaba el viejo. Parecía tener Alzheimer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Susana atendía clientes a domicilio en una Renoleta roja. Cobraba cien el polvo.&lt;br /&gt;No creí que Estanislao tuviera los cien, ni que le diera el cuero.&lt;br /&gt;Hizo una cruz con los dedos sobre sus labios, la besó, juró que sí.&lt;br /&gt;Sospeché que usó la guita de los remedios del PAMI. También juzgué que iría al infierno por mentiroso.&lt;br /&gt;Anoté la patente del auto y el domicilio de la desaparecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa de Susana llevaba cerrada un buen tiempo, algunos menores del barrio habían comenzado a merodear. Compré alimento balanceado para el gatito que maullaba en la puerta.&lt;br /&gt;Los imberbes supondrían que volvió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Renoleta estaba radicada en Carlos Paz. Ahí fui.&lt;br /&gt;El nonagenario cliente se lo había vendido en cómodas cuotas sexuales. Tardaría otros noventa años en cobrar. También anhelaba ser padre, y lamentaba un posible legrado.&lt;br /&gt;Con la condición que rindiera cuenta sólo a él, reforzó los honorarios para incentivar la investigación (la cosa se ponía mejor).&lt;br /&gt;Sin descartar ninguna hipótesis, trabajé sobre las presunciones de aborto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En barrios bacanes, protegidos por paraguas institucionales (políticos y religiosos), los raspajes se hacen en clínicas privadas. Muy difícil de investigar para un tipo como yo. Le pedí a Aisha que indagara. Parecía de doce (pisaba los catorce).&lt;br /&gt;Insinuó una barriguita de diez semanas. Requirió los servicios de una privada lujosa.&lt;br /&gt;—Será rápido y sin riesgos. Tu uterito parecerá virgen. No quedarás estéril —se relamió el doctor José Alfredo Juárez Juárez Martínez Juárez (dueño del nosocomio) —En una horita te hago la succión y en otra vas a estar de regreso en tu casa. Vení con cinco mil y alguien mayor. No podrás tener sexo por treinta días… pero después deberás volver a completar el pago —y remató con un pellizquito en la mejilla —¿Entendiste, linda?&lt;br /&gt;Según Aisha, babeaba hasta por los codos. Y de eso, ella sabe mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cinco mil!&lt;br /&gt;Los aranceles de Susana no daban para semejante lujo.&lt;br /&gt;Tampoco meritaba la indigencia (ramitas de perejil, agujas de tejer, gauchito Gil…)&lt;br /&gt;Quedaba barrio Juniors, medio pelo con aspiraciones. Ahí fui.&lt;br /&gt;El peruano que se decía médico no me dio ninguna pista.&lt;br /&gt;Traté de incentivarlo, puso cara de nada. Al parecer no hablábamos el mismo idioma.&lt;br /&gt;En la investigación, descubrí que vendió dos pendejitos a la opción gastronómica: El nene, a una pareja de pucheros (recién casados). La nena, a una de tortas (concubinato)&lt;br /&gt;Los entrevisté.&lt;br /&gt;Se pusieron como locos cuando quedaron en evidencia. Se tranquilizaron cuando acepté la coima (ilusos).&lt;br /&gt;Por lo demás, ningún resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a Estanislao.&lt;br /&gt;Puse cara de guerra, tiró otro nombre y dirección.&lt;br /&gt;Ahí fui.&lt;br /&gt;Último jubilado de Ferrocarriles Argentinos.&lt;br /&gt;Pagaba veinte mangos por un ratito (ni para la nafta), no se podía hablar de polvo.&lt;br /&gt;A veces consumaba los servicios al fiado, suponía ser el padre, también lo del aborto.&lt;br /&gt;Susana se perfilaba como la madre Teresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estanislao retenía datos.&lt;br /&gt;Volví, pelé a Glock, la puse sobre la mesa, se cagó en las patas.&lt;br /&gt;Anotó en una hoja muchos nombres y direcciones. Iba a dejar el papel en el mueble pero Glock lo miraba fijo.&lt;br /&gt;Me lo extendió acongojado (tampoco pudo retener las lágrimas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una semana me llevó interrogarlos.&lt;br /&gt;Nadie quería compartir a Susana.&lt;br /&gt;¿Acaso pretendían guardarla en un placard, y sacarla cuando les diera el cuero?&lt;br /&gt;Entre todos logré el perfil de la susodicha: Bonita, oriunda de Las Salinas (norte de Dean Funes). Buena y complaciente.&lt;br /&gt;Hasta ahí las coincidencias. Luego, cada uno registraba otra persona. No me sorprendió. Las putas son maestras en el arte de mentir, gemir y mimetizarse con aquello que a uno lo calienta (el tiempo es oro).&lt;br /&gt;Me pregunté si Susana era retenía contra su voluntad. Si ya apestaban, ella y su bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última apuesta, el todo o nada.&lt;br /&gt;Las Salinas, fui con guita propia (sarna con gusto…)&lt;br /&gt;Un callejón sin salida, no la conocían.&lt;br /&gt;En el infierno de la siesta esperé el ómnibus que me traería de vuelta. Ni un puto kiosco para algo fresco.&lt;br /&gt;Con un porro traté de amortiguar la decepción.&lt;br /&gt;De la nada apareció una nena sólo con guardapolvos, montaba en pelo sobre un tordillo duro de boca, el burro la hacía renegar.&lt;br /&gt;Me arrimé como para matar el tiempo, en una de esas...&lt;br /&gt;Me miró con estupor —¿Cómo explicarle que llevaba el corderoy por Glock, y el sombrero de fieltro para mantener la imagen?&lt;br /&gt;Hice una profunda ceca. Clavé mis ojos en sus ojos con guiño seductor.&lt;br /&gt;Ruborizada, bajó la mirada.&lt;br /&gt;Acabé preguntando por Susana.&lt;br /&gt;Negó con la cabeza.&lt;br /&gt;La sonsaqué sin esperanzas —¿Tal vez vio una mujer embarazada, que vino a Las Salinas en una Renoleta roja, desde Córdoba?&lt;br /&gt;—Gladis —dijo avergonzada —no vino a Las salinas, vino a Las Cañas. Está cerquita.&lt;br /&gt;Dios aprieta pero no ahorca.&lt;br /&gt;También en eso mintió Susana, se llama Gladis. La nena era su hermana.&lt;br /&gt;Allá fuimos, a Las Cañas, ella montando en pelo.&lt;br /&gt;Yo, agobiado por el calor, la miraba de reojo por respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al borde de las salinas grandes, la mayoría sobrevive con la cosecha de sal. La familia de Gladis, con el queso de cabra.&lt;br /&gt;El padre brillaba por la ausencia.&lt;br /&gt;Contenta de aportar datos, la madre repetía tres veces cada cosa.&lt;br /&gt;Media hora para decirme que Gladis paraba en Villa Angelelli, en la casa de un hermano mayor.&lt;br /&gt;En tanto, los menores juntaban guano chirle de las cabras, lo mezclaban con suero de leche y untaban las ubres.&lt;br /&gt;Intrigado, contuve las arcadas y acabé preguntando —¿Para qué hacen eso?&lt;br /&gt;—Para destetar a los cabritos, el unto les da asco—me explicó la nena. Sacudió los dedos con unto y separó de su cara un mechón de cabello.&lt;br /&gt;Pocos años más y podrá triunfar como Susana en la ciudad. Le di una tarjetita de ‘El Paraíso’.&lt;br /&gt;En su disputa, los gerontes sospecharon al pedo. No hubo aborto.&lt;br /&gt;“Caso Resuelto”. Sólo faltaba el moñito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Villa Angelelli.&lt;br /&gt;Llovía, todo inundado, me mojé hasta las hemorroides pero llegué.&lt;br /&gt;Susana había parido, esperaba que pase la cuarentena; el hermano (albañil) y su familia anhelaban que termine de llover. Se come todos los días.&lt;br /&gt;Santi (Santino, el bebé), con fiebre. Me compadecí.&lt;br /&gt;Amainó, salimos de la villa para poder tomar un remis (no quieren entrar). Llevé a Susana y a Santi a ‘El Paraíso. Pasamos primero por el infantil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ascendido a funcionario (nivel gerencial), Strella no había perdido sensibilidad. Se le ocurrió juntar las partes en conflicto y buscar una solución.&lt;br /&gt;Me conecté con los viejos.&lt;br /&gt;Empecinados en sus posturas individualistas se negaron a la junta.&lt;br /&gt;Strella consultó con el dueño del burdel. Poco le costó al comisario conseguir una orden de detención. Los jueces saben devolver favores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Once patrulleros trajeron los ancianos a ‘El Paraíso’. Entraron en tropel.&lt;br /&gt;Al verlos, Susana abrazó a su bebé y se refugió detrás de mí.&lt;br /&gt;Para tranquilizarla empuñé a Glock, activé la corredera, metí una expansiva en la recámara (hace daño en carnes, tritura huesos).&lt;br /&gt;Se fueron a las manos entre ellos.&lt;br /&gt;Nada mejor que el sexo para disuadir la violencia. Strella ordenó que los rancios tuvieran acceso libre a todos los servicios del prostíbulo y convocó de urgencia a la coordinadora.&lt;br /&gt;Yo no participé. Soy hombre de acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como responsable de seguridad, les seguí los pasos.&lt;br /&gt;Tras deambular, acabaron (es un decir) en el séptimo (travas).&lt;br /&gt;La obviedad, me arrancó una sonrisa. Ante la oferta de sexo habían sido impotentes.&lt;br /&gt;Esperaron de ‘pié’ las largas deliberaciones de la coordinadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resumen del dictamen:&lt;br /&gt;“Visto y considerando.&lt;br /&gt;Recomendamos una multipropiedad genital.&lt;br /&gt;Cooperar por incompetencia, ya que no por amor.&lt;br /&gt;Las limitaciones físicas y económicas, en conflicto con conductas inculcadas en la infancia y por la cultura, serán compensadas con la propiedad en un ‘Tiempo compartido’&lt;br /&gt;La suma de un módico plus permitirá articular con otros escort del prostíbulo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo organismo sobrevive si interpreta la realidad correctamente. No tuvieron más alternativa que aceptar.&lt;br /&gt;Negocio redondo.&lt;br /&gt;Al toque adherimos a la ‘Cámara Argentina de Tiempo Compartido’… &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-7827303193289395726?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/7827303193289395726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=7827303193289395726&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/7827303193289395726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/7827303193289395726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2010/11/tiempo-compartido.html' title='Tiempo Compartido'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-2187870818443177445</id><published>2010-06-20T11:40:00.002-03:00</published><updated>2010-06-23T11:21:36.433-03:00</updated><title type='text'>El Paraíso, Prostíbulo, Hiper Market de Mitos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Teníamos la vaca atada y el agrario nos cagó.&lt;br /&gt;Enredó a Mariana. Hizo que firmara las escrituras, sin poner un cospel.&lt;br /&gt;Pagó mis honorarios con un certificado trucho de soja a término, supongo que falsificado por la Federación Agraria. Me empujó a pagar cash el acarreo, comisiones, acondicionamiento y almacenaje.&lt;br /&gt;Fuimos por lana, volvimos trasquilados, y se nos escapó la tortuga. No podíamos afrontar el fernet, la coca, servilletas, cerveza, yerba, putas, adicionales, EPEC, travas, morfi, blanca, blanca, blanca…, los gastos de la festichola&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las espaldas del dealer eran cuidadas por un ofiche superior que atesoró una fortuna como adicional.&lt;br /&gt;El cana, con un gesto que haría entrar en pánico a cualquiera, me apretó mal —¡Si no te ponés, el próximo nariguetazo lo das en la morgue! —Arruinó mi corderoy con restos de saliva y maní.&lt;br /&gt;El locador de la galería me puso en manos de “Isaquito y Asociados - Cobranzas Martilleros” (quiebran piernas).&lt;br /&gt;La empleada que atendía el Capri, me miraba de reojo por carácter transitivo.&lt;br /&gt;Llovieron Cartas Documento…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urgía sacar la pelota del área.&lt;br /&gt;El comisario de la primera (dueño del burdel) es una fiera muy primitiva, carece de control sobre sus instintos, desgarra la yugular de las víctimas.&lt;br /&gt;Acabé soñando con patas flambeadas que nos acosaban hasta ahogarnos en salcitas extravagantes.&lt;br /&gt;Aceité a Glock, rellené con ajo las puntas huecas de los plomos y dispuse dos cargadores más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ofiche lo cité en el Capri.&lt;br /&gt;En una servilleta escribí los nombres de señuelos (juanes de civil) que controlaban kioscos que venden drogas. La mayoría habían cruzado el límite sin pasaporte. Ahora son dueños de cocinas de paco en Altamira, San Vicente y Colombia Lola —Tengo los documentos a buen resguardo.&lt;br /&gt;Sus ojos saltaron de órbita, se atragantó con el maní.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continué con “Isaquito y Asociados” (bebés de pecho).&lt;br /&gt;Hice la negociación con Glock asomando curiosa entre las solapas del saco. Inclusive conseguí un descuento en el alquiler de la cueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajé en el piamontés.&lt;br /&gt;Había supuesto que, al no estar divorciada, Mariana nos daría una mano con la mosca ganancial. Gracias a mí quedó dulce, muy dulce. Pero la codicia pasó a ser su leitmotiv. No hubo forma de arrancarle un mango. Eso sí, a poco exhibía un nuevo piercing en los labios vaginales: Un brillante de cinco quilates engarzado en un corazón de oro veinticuatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los demás eran comerciantes cualunques, perdían ante el ruido seco de la corredera de Glock.&lt;br /&gt;No necesité blanca, sobraba adrenalina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el Paraíso funcionaba a full, apenas cubría los intereses de los acreedores.&lt;br /&gt;Alba, Aisha, Strella y yo (los coordinadores el prostíbulo) nos reunimos para discutir un ajuste de tipo neoliberal.&lt;br /&gt;¡Para qué!&lt;br /&gt;Aisha, con la inexperiencia de sus trece añitos, informó las nuevas condiciones laborales a través de la red de parlantes.&lt;br /&gt;Chichís, travas, pendejos, maduritas del segundo, gays, sadomaso, lesbianas, recepcionistas, personal de limpieza, telefonistas, seguridad… Todo el gaterío resistió de la peor manera.&lt;br /&gt;¡Paro activo! (como si hubiera otro)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los puntos, creyendo que se incendiaba el Paraíso, contagiaron el pánico. La avalancha bajó despavorida evitando los ascensores.&lt;br /&gt;La boca de la escalera comenzó a expeler una extraña fauna (y flora) en bolas que desbordó el vestíbulo.&lt;br /&gt;Al igual que Cromagnon, la presión de la multitud rompió todo.&lt;br /&gt;Muchos cadáveres calificados yacían apilados sobre alfombras chinas que parecían persas.&lt;br /&gt;Las ambulancias llegaron sin hacer alarde, la morgue recibió órdenes directas del gobernador, clínicas privadas resolvieron sus quebrantos.&lt;br /&gt;A diferencia de Cromagnon, a nadie le convenía hacer ruido. Nunca se sabrá cuantas víctimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrollado por el tropel se destacaba un tipo de edad avanzada, obeso, blanco teta, totalmente depilado.&lt;br /&gt;Yacía decúbito ventral con las extremidades bajo el cuerpo. De su culo florecía un follaje verde fresco. Al tumbarlo me sorprendió la tupida barba negra (esperaba una manzana en la boca)&lt;br /&gt;Al tiempo que la forense, con gesto de asco y admiración, le extraía la zanahoria doble pechuga; en la antípoda yo tironeaba de la barba. No se desprendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre llovido, mojado.&lt;br /&gt;La fiera cayó para los postres.&lt;br /&gt;Ante la magnitud del acontecimiento, mordiendo las ganas de hacernos bosta, logró controlarse con un esfuerzo sobrehumano y ordenó —¡¡Hágasen cargo!! —Se fue dejando una estela de odio y furor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mandé a buscar ‘La Máquina de las Circunstancias’.&lt;br /&gt;Derivamos damnificados según jerarquía y profesión: Religiosos, políticos, empresarios, intelectuales…&lt;br /&gt;Dejamos para el final al obeso de la zanahoria en el culo.&lt;br /&gt;Navegamos muchísimo hasta encontrar una puntita. Con enlaces, llegamos al historial:&lt;br /&gt;“Porcus Tersus, patriarca de la ‘Iglesia Ortodoxa Rusa’. Discípulo de “Werenfried Van Straaten, alias Philippus Johannes Hendricus. Más conocido como el "Padre Tocino". Fundador de la Asociación Internacional de Ayuda a la Iglesia que Sufre (Alemania Oriental ’47). Tuvo iniciativas originales como los ‘Barcos-Capillas’, ‘Autos-Capillas’, ‘Sacerdotes con Mochila-Capilla’...”&lt;br /&gt;Nos desprendimos del último cadáver.&lt;br /&gt;Pero no eran mansos los acreedores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Todo organismo sobrevive si, y sólo si, interpreta la realidad correctamente” (M. Cereijido)&lt;br /&gt;Un conejo no podría alcanzar la felicidad si intentara echarse un polvo con una leona.&lt;br /&gt;—¿Por qué no ‘Prostíbulos-Capilla’? —Pregunté en voz alta pensado en los diezmos de la Iglesia Universal.&lt;br /&gt;Media docena de sándwiches de paleta y verdura, alcanzaron para que a Strella se le prendiera la lamparita —¡Almacén de Mitos! —gritó excitada&lt;br /&gt;Aisha, mi hija y Mariana cruzaron miradas extraviadas, yo entendí al toque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Muerte, hija de la Noche, madre de todos los Mitos&lt;br /&gt;La clientela del Paraíso (perfil ABC1) es el mercado que más provecho saca de los mitos. Hasta este momento cubierto sólo en forma artesanal.&lt;br /&gt;Disponíamos el lugar, la herramienta y predisposición para sistematizar los servicios.&lt;br /&gt;Strella propuso, también, que Mariana promocione esas prestaciones caracterizada de Muerte.&lt;br /&gt;—Siempre está trepando —explicó sin que lo pidiéramos —Tiene la ambición que mueve al mundo. Carece de criterio sobre cosas que no ve. Asume como propias opiniones ajenas. Es presuntuosa, soberbia y vive haciendo juicio de valores. Sólo la preocupa la mirada de los demás y pretende que sus necesidades sean satisfechas de inmediato…&lt;br /&gt;Barajamos varios personajes para representar la hija de la Noche: Moria Casan, Susana Gimenez, Mirta Legrand. Consensuamos que Mariana, para evitar confusiones, representara a Carmen Miranda con todo y tocado de bananas. No queríamos problemas con las divas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se imponía un ensayo.&lt;br /&gt;Luego de la tragedia no promocionada del prostíbulo, nada mejor que experimentar en el Paraíso.&lt;br /&gt;‘La Máquina’ nos tiró una fábula.&lt;br /&gt;—¡Es una fábula. Necesitamos un mito! —reclamó ingenuamente Aisha.&lt;br /&gt;Strella (por ahí le salta el Guillermo) retrucó indiferente —Mito, fábula, alegoría, parábola, todo es la misma bosta.&lt;br /&gt;Imprimió una copia para cada gabinete de los siete pisos del burdel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos plantas (Godofredo Daireaux 1839 1916)&lt;br /&gt;Dos plantas nacieron de semillas iguales, a pocos metros de distancia una de la otra.&lt;br /&gt;Una brotó a la vera del camino. Unas veces llena de polvo, otras cubierta de barro. En verano la quemaba el sol. En invierno se helaba. Azotada por la lluvia, batida por el viento creció verde, vivaz, lozana.&lt;br /&gt;La otra planta brotó al amparo de un techo, al pie de una pared. No necesitó luchar contra el viento. No la quemaba el sol. Apenas sentía un poco de frío en las largas noches de Julio. Creció delgada, endeble y descolorida.&lt;br /&gt;Moraleja:&lt;br /&gt;Luchar y sufrir ayuda a conservar la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gaterío entendió el mensaje.&lt;br /&gt;Para beneficio de acreedores, y nuestra tranquilidad, el ajuste entró hasta las bolas.&lt;br /&gt;Los puntos y sus relaciones se encargaron de difundir el éxito de boca en boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo, cayó un tal Barak Obama.&lt;br /&gt;Necesitaba un mito para acomodar el bolonqui y la impopularidad que le significó la ley de Arizona contra los “inmigrantes latinos indocumentados”… &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-2187870818443177445?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/2187870818443177445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=2187870818443177445&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/2187870818443177445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/2187870818443177445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2010/06/el-paraiso-prostibulo-almacen-de-mitos.html' title='El Paraíso, Prostíbulo, Hiper Market de Mitos'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-6771328277175412013</id><published>2010-05-13T13:58:00.001-03:00</published><updated>2010-05-13T14:02:13.560-03:00</updated><title type='text'>Déjà vu. ‘Caso Resuelto’</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me había comido el garrón.&lt;br /&gt;¿Por qué a mí? —pregunté al infinito ante la angustiosa exasperación del período de ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Rawson colapsó por la oleada de blenorragia, sífilis, HIV y hepatitis, del mismo venero, con la misma firma: Mamada con dientes hasta la primera sangre y resistencia a entregar el rosquete para forzar el contagio por los mocos vaginales. Al parecer Mariana necesitaba ser reconocida, pero confundiéndose en lo considerado normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dirección del hospital estatal solicitó que investigue gratis. Criminalística tiró carne podrida —El responsable es un travesti del mercado Norte, de los que laburan en Reality Sex (cine porno de la calle tablada) —exclamó uno de los juanes refiriéndose al origen de la infección, y dieron un nombre.&lt;br /&gt;¡Como si no los conociera! —Querían los laureles sólo para ellos.&lt;br /&gt;Me cuidé muy bien en hablar de Mariana, quien me levantó en la plaza San Martín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitaba tranquilidad para poder pensar —A La Iglesia Universal.&lt;br /&gt;El pastor estaba en la etapa de anotar nombres de atormentados en un papel, meterlos dentro de una pecera con agua y vociferar una plegaria. Todo eso acompañado por fieles que competían gritando para que Dios ayude. Un bolonqui. Fue peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi cueva.&lt;br /&gt;La ‘Máquina de las Circunstancias’ tiró una puntita: Los contagios se producen en plazas, parques y paseos.&lt;br /&gt;Me pregunté si sería una empleada municipal protestando por sus condiciones laborales.&lt;br /&gt;Nuevamente el déjà vu sugirió otra cosa en forma caótica e incomprensible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabé en el paraíso.&lt;br /&gt;Finalizaban los festejos de la reina del salame, Strella había sido acondicionada como un embutido semiótico. Ella era la significante, el salame el significado, o viceversa, no sé muy bien. Aisha había viajado a una wiskería de Bell Ville como esclava sexual recién reclutada por tratantes, cosa que volvía locos a los sojeros, por lo general traía un buen toco. Alba (mi hija) sirvió café y fue a atender a un cliente habitual. Las demás chicas pasaron a cotorrear a un gabinete del segundo piso.&lt;br /&gt;En la cocina tuve un par de horas para pensar solo, hasta que volvió Alba con una sonrisa de oreja a oreja.&lt;br /&gt;Cualquier prostíbulo es un tsunami sobre cualquier iglesia. Las místicas son privadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin lugar a dudas Mariana elegía al voleo.&lt;br /&gt;Una mente abierta suele no descartar ninguna hipótesis, mi cerebro era un caos realimentándose a si mismo. Para estos casos, lo práctico es más conveniente.&lt;br /&gt;Le hice el aguante en espacios públicos aledaños a hoteles por hora o amueblados,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Córdoba es una aldea.&lt;br /&gt;No había caído la noche del noveno día cuando se sentó a mi lado. La reconocí al toque. Bonita, agradable, rubia platinada a lo Marilyn. Había hecho sus tetas. Trató de seducirme como la primera vez.&lt;br /&gt;Me hice el boludo.&lt;br /&gt;Al final, cansada de la rutina ‘mosquita muerta’ (esta vez al pedo) Mariana se levantó, fijó con desprecio sus ojos en los míos, sin reconocerme, y cadenciando el culo algo caído, caminó hasta el coche.&lt;br /&gt;Siga ese auto —le dije al taxista —Paramos en una iglesia del centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cura (obeso mórbido) parecía esperarla, sin articular palabra pasaron directo al confesionario. Me cargué de impaciencia hasta que, al fin, acabaron.&lt;br /&gt;El primero en salir de la casilla fue él.&lt;br /&gt;Una seráfica expresión de tratante que prostituye niños robados al Paraguay iluminaba su rostro. La lujuria del gordinflón incapaz de soltar las riendas de los instintos de abajo, contradecía el gesto.&lt;br /&gt;Llevaba un enorme porongo, un paquete de yerba Adelgamate, una botella de naranja Fanta laig de dos litros semivacía y una bolsa con restos de chipacos de grasa y chicharrón. Se fue por el atrio, más transpirado que testigo falso.&lt;br /&gt;Ella salió por detrás.&lt;br /&gt;Le había dado para hacer una penitencia eterna.&lt;br /&gt;Mientras esperaba en el pórtico forjé un plan ¡Minga se la iba a dejar a los juanes! Luego del interrogatorio la llevaría directo al fiscal y podría continuar investigando la abducción de la mujer del agrario de Guiñazú. Estaba quedándome sin lana.&lt;br /&gt;Se sorprendió cuando até sus pulgares con un precinto. Caminamos hasta la Galería Norte, no se resistió, al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos quedamos en la planta baja, si la llevaba de nuevo a la cueva sabría quién soy.&lt;br /&gt;Tercer grado. Cambié el foco bajo consumo por uno de quinientos directo a los ojos, me calcé la manopla.&lt;br /&gt;No sólo el polvo que nos echamos, y su peculiar manera de fornicar, picoteaban mi cerebro. Otro Déjà vu metió aún más perplejidad. Me jugué por Robert Simon, aseguraba que ‘es posible citar muchísimos casos de asesinos sádicos entre hijos de padres divorciados’.&lt;br /&gt;—¿Sus padres son divorciados?&lt;br /&gt;—No —respondió espantada.&lt;br /&gt;—Esto le va a salir caro —amenacé pensando en la pérdida de su libertad.&lt;br /&gt;—Mi marido tiene mucha plata —respondió —¿Cree que no pago el costo? Nadie regala nada, nada… —y siguió hablando hasta por los codos. Cambió la relación de poder.&lt;br /&gt;La falta de resistencia a la detención, y la confesión posterior, me hicieron pensar que necesitaba ser detenida en su accionar delictivo. Meé fuera del tarro.&lt;br /&gt;Sin aire, respiró profundo y reanudó la catarsis. Nuevamente me usó de forro sin forro. Comencé a preocuparme por otro contagio de índole desconocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había hecho el primario en un colegio de monjas. Por esa época adhería a votos de pobreza, castidad y servicios. El colegio era preconciliar, oraba en latín por los paganitos de Biafra.&lt;br /&gt;Tuvo el propósito de ser misionera. Al entrar a la universidad conoció al que sería su marido: Un chacra con una lechería de cien hectáreas.&lt;br /&gt;Le pregunté qué tenía que ver eso con la transmisión de las venéreas.&lt;br /&gt;—Todo comenzó con la despedida de soltera de Julieta, compañera de la facu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían organizado la fiesta en ‘Beep’, un boliche gay de la calle Sucre, día de festival Drag Queen. ‘Beep’ le sonaba y recordó haber sonreído pensando en el ‘Correcaminos’.&lt;br /&gt;Sintió desagrado al entrar. Se sorprendió que la barra estuviera atendida por un travesti.&lt;br /&gt;Un par de chicas pidieron cerveza, las otras un fernando, la desubicada pidió un destornillador con una lágrima de vodka. Lo sacó de su rutina y el trava se ofendió.&lt;br /&gt;—¡Ay, queridita! —Exclamó —¿Querés desarmarme el boliche?&lt;br /&gt;—¿A usted le parece que es forma de contestar? —Protestó buscando mi complicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El logo de ‘Beep’ encendió su memoria.&lt;br /&gt;Cuando iba a lavar la camisa del marido, sacó del bolsillo una tarjeta con el mismo dibujo y dirección. Dijo que era un negocio de alarmas para auto y ella, como una boluda, le creyó.&lt;br /&gt;Se descompuso por los nervios. Hizo fondo blanco al destornillador buscando relajarse, el travesaño había puesto demasiado vodka, se sintió peor. Mareada, dominó el impulso de escapar, no quería desairar a Julieta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descruzó las piernas en forma provocativa y subió la falda sobre las rodillas. Se había depilado, un piercing enlazaba los labios vaginales a la altura del clítoris. Desaté sus pulgares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso de la cuatro de la mañana —continuó —prendieron las luces del escenario y por fin se pudo ver algo más que sombras. Al promediar el espectáculo subieron dos mamarrachos, pintarrajeados, con peluca, botas de plataforma, boa de plumas, pestañas postizas, uñas garras y tanga. Sus cuerpos casi desnudos chisporroteaban con brillitos.&lt;br /&gt;Uno de ellos apenas rengueaba (el marido había tenido un esguince en la chacra), sin ese detalle no lo hubiera reconocido.&lt;br /&gt;Terminado el cuadro bajaron al túnel, una sala totalmente oscura usada para jugar ruleta rusa sexual (gana el primero que se come la bala)&lt;br /&gt;En la barra había decidido su divorcio. Por el túnel decidió hacerse los análisis. No faltaba ningún bicho, le había pegado hasta un parche de nicotina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anhelaba vengarse de los hombres. De todos los hombres.&lt;br /&gt;Del Rawson caminó a la plaza San Martín pensando que la catedral estaba abierta, era muy tarde. Se sentó en un banco al lado de uno que se dejaba mojar por la llovizna, era yo.&lt;br /&gt;El tipo la encaró, aceptó sólo para contagiarlo.&lt;br /&gt;Reprimió su educación cristiana. En la más pura barbarie conoció el orgasmo.&lt;br /&gt;Seguía sin darse cuenta quién la interrogaba, yo había sido un vehículo de encontradas pasiones.&lt;br /&gt;—Y ya no pude parar —continuó justificándose —hasta ese momento el sexo fue un deber ser, después sólo me preocupaba que mi hija no estuviera infectada.&lt;br /&gt;En un rapto de inspiración pregunté la edad.&lt;br /&gt;—Veintinueve —mintió&lt;br /&gt;—¡De la nena!&lt;br /&gt;—¡Ah!... Once —respondió.&lt;br /&gt;—¿Cómo se llama?&lt;br /&gt;—Florencia.&lt;br /&gt;—¿Y su marido es sojero?&lt;br /&gt;—Tiene campos entre Guiñazú y Jesús María.&lt;br /&gt;¡Momento de epifanía! Había encontrado la esposa del agrario de Guiñazú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo cerraba: El primer Déjà vu advirtió que la tal Mariana (nombre apócrifo) era la novia de la foto que me dio la conchuda de Oncativo. Tan producida que sólo la reconoció mi súper yo.&lt;br /&gt;Estaba frente una mujer pletórica, florecida. Controlé con esfuerzo la agridulce alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé que continuara su letanía. Prestar la oreja permite modelar una relación como si fuera plastilina. Mientras describía, con pelos y señales, sus experiencias tóxicas me puse al palo.&lt;br /&gt;Confesé quién era. Al reconocerme dulcificó los gestos, acarició mi mano. La toqueteé y se mojó.&lt;br /&gt;Subimos a la cueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No usó los dientes, me prestó el orto, gozamos como locos.&lt;br /&gt;Era una madurita voluptuosa, le ofrecí un lugar en el Paraíso. Se encogió de hombros.&lt;br /&gt;Agotados, envueltos en brumas de marihuana, evaluamos cómo esquilar al agrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demasiadas cosas no cerraban. Seguro que había otros agentes de contagio masivo. Pero mi caso estaba resuelto y no soy la madre Teresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pelé un raviol, hice cuatro líneas raquíticas. Era primeriza, quedó volada con menos de la mitad del primer snif. Se preguntó qué es la vida.&lt;br /&gt;Me obligó a responder con la verdad — Refriegas en una guerra derrotada por el simple hecho de haber nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los buenos acabamos viviendo las pesadillas de los malos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-6771328277175412013?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/6771328277175412013/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=6771328277175412013&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/6771328277175412013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/6771328277175412013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2010/05/deja-vu-caso-resuelto.html' title='Déjà vu. ‘Caso Resuelto’'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-4821481544377593733</id><published>2010-04-05T05:49:00.002-03:00</published><updated>2010-05-08T21:25:42.021-03:00</updated><title type='text'>Déjà vu</title><content type='html'>“Los malos hacen lo que sueñan los buenos” (Robert Simon)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Merecidas vacaciones con Glock y las chicas en Guiñazú.&lt;br /&gt;En la cabaña, calor de invernadero. Agua y electricidad racionados. Sin bidé, ni aire acondicionado (ni tele) los efluvios terminaron siendo embriagadores.&lt;br /&gt;Todos sabemos lo que hace un cuerpo extraño en una localidad pequeña. Al cuarto día aporrearon la puerta.&lt;br /&gt;La encargada, sospechando lo peor, y en defensa de la moral y las buenas costumbres, nos denunció a la autoridad.&lt;br /&gt;Un Benjamín Franklin arregló al comisario.&lt;br /&gt;En mi período refractario (las chicas seguían dándole a la matraca), decidí visitar a los que cortan el bacalao para evitar conflictos. Con la doble pedí asesoramiento a la cabañera. Avisó a los puntos con mensajitos de texto.&lt;br /&gt;Me hice acompañar por Glock.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del cura, seguí con el pool de siembra.&lt;br /&gt;El piamontés puso cara de asco como si hubiera ido a pedir un préstamo, no quiso recibirme.&lt;br /&gt;Reaccioné sarcástico—Sospecho que mi profesión no es bien vista por usted, pero entre los leprosos soy el que tiene la nariz entera.&lt;br /&gt;Supuse que tomó conciencia de ser identificado por el olor a bosta, lo dejé estupefacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘Dar de sí antes de pensar en sí’.&lt;br /&gt;Bajo un pasacalle que decía “Pro Víctimas de los Terremotos de Haití y Chile”, dos gallos se asesinaban con puones de aguja.&lt;br /&gt;Los otros gladiadores esperaban turno en brazos de impacientes dueños que, para tranquilizarlos, sobaban cogotes y culos emplumados.&lt;br /&gt;El gobernador del Rotary Club, distrito Guiñazú, aprovechó mi presencia para dejar airada a la anciana protectora de animales; reclamaba el fin de la riña, con una bataraza clueca en barazos. Cloqueó sólo una vez, en voz baja.&lt;br /&gt;Los plumíferos armaron un quilombo dionisíaco.&lt;br /&gt;Un superviviente viejo, horroroso, soberbio, aunque no indemne (le colgaba un ojo, perdió la cresta y estaba bañado en sangre), miró con desprecio el tendal, montó a la bataraza y la fue engullendo viva al tiempo que la poseía.&lt;br /&gt;Tenía mis nudillos blancos y la mano traspirada, solté a Glock.&lt;br /&gt;Varias detonaciones me hicieron ceñirla de nuevo.&lt;br /&gt;El rotario sonrió apostando a la seguridad, logró el efecto contrario y Glock, por motus proprio, encaró al medio de sus espesas cejas.&lt;br /&gt;Palideciendo, el galaico explicó que en el galpón vecino había una fábrica de tutucas. Las detonaciones se producían al abrir las bochas donde reventaba el maíz.&lt;br /&gt;Acuché a Glock en la sobaquera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precinto policial.&lt;br /&gt;El comisario estaba acomodando una parva de dólares.&lt;br /&gt;Como era cliente, saludó con gesto amistoso. Cabeceó hacia Glock que asomaba curiosa por el saco y peló la suya, una Colt “Anaconda” cuarenta y cuatro magnum seis pulgadas.&lt;br /&gt;Se me hizo agua la boca. Pensé en Strella, intercambiamos pareja como los swinglers. Revisé si la magnum tenía muescas. Tras un instante de intenso placer todo quedó como antes y el comisario volvió a sus verdes.&lt;br /&gt;¿Cuántos menores tiene en los calabozos? —Pregunté por curiosidad antes de irme.&lt;br /&gt;No contestó pero sonrió con complicidad.&lt;br /&gt;¡Anaconda de seis pulgadas! Algo incómodo de portar, pero… Anaconda cuarenta y cuatro magnum de seis pulgadas (y sin muescas) —No podía, no puedo sacármela de la cabeza.&lt;br /&gt;Pensando en Strella caminé rápidamente a la cabaña con una idea fija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar, Glock dio un respingo.&lt;br /&gt;El piamontés charlaba animadamente con Aisha en toples, andrógina, justo en el medio (entre niño y niña), actitud profesional y apoyada en el marco de la puerta cadenciando sus tetitas.&lt;br /&gt;Merecía los honorarios que quisiera cobrar.&lt;br /&gt;Tranquilicé a Glock con las yemas de los dedos mientras buscaba rastros de baba en el mentón del agrario. Había reemplazado su expresión de asco por un gesto de falsa simpatía.&lt;br /&gt;Al parecer no entendió el eufemismo (del leproso y la nariz) y derramó sobre su humanidad un frasco de colonia Atkinson.&lt;br /&gt;Sospeché que requería mis servicios, o los servicios de las chicas.&lt;br /&gt;Era yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mujer, a quien amaba mucho, los abandonó.&lt;br /&gt;—¿A quienes? —pregunté pelando la libretita de la que nunca me separo.&lt;br /&gt;—A mí y a nuestra hija Florencia.&lt;br /&gt;—¿Edad?&lt;br /&gt;—Cincuenta y seis.&lt;br /&gt;—¡La nena!—protesté.&lt;br /&gt;—Ocho —dijo (demasiado chica, pero uno nunca sabe) y agregó —necesito que firme las escrituras de los departamentos en Nueva Córdoba para arrendar campos desalojados en Serrezuela antes que se organice la pueblada —Tras recuperar el aliento, masculló bajando la voz —pagaré los honorarios endosando un contrato de soja a término.&lt;br /&gt;—¿Cuándo desapareció?&lt;br /&gt;—Hace algo más de tres años.&lt;br /&gt;—¿Hizo la denuncia?...&lt;br /&gt;—No.&lt;br /&gt;Era un declarante renuente, lo ordeñé para sacar cualquier detalle que facilitara la investigación, se puso nervioso, no quería tender sus trapitos al sol. Presioné.&lt;br /&gt;Metió la mano al bolsillo y adelantó los gastos en efectivo.&lt;br /&gt;La familia de su mujer era oriunda de Oncativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se impuso acortar las vacaciones.&lt;br /&gt;Las chicas estaban en período refractario. Antes que les volvieran las ganas las convencí de regresar. Aceptaron refunfuñando.&lt;br /&gt;Ellas, al Paraíso.&lt;br /&gt;Yo, a la galería Norte, a mi cueva, a mi ‘Máquina de las Circunstancias’.&lt;br /&gt;La encendí (a veces la uso como PC) me metí en la cotización de soja a futuro en Chicago. Variaba por segundos, la velocidad con que pasaba de la alegría a la angustia, y viceversa, acabó por romperme las bolas.&lt;br /&gt;Cargué los datos que aportó el agrario, sin resultados. Su mujer realmente había desaparecido como abducida por un OVNI.&lt;br /&gt;Tenía que caminar la investigación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oncativo, capital nacional del salame.&lt;br /&gt;Aterricé en ómnibus. Promediaban los festejos de una nueva aristocracia: la coronación de la reina del embutido.&lt;br /&gt;La vida está llena de pequeñas miserias, ahí no encontré ninguna. Los machos exhibían un tercer huevo cuatro por cuatro y las hembras competían por el dominador. Me sentí uno de los tantos salames pero me gustó la idea de la coronación para promocionar el prostíbulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La familia declaró excitada, pisaban sus frases para protagonizar un hecho extraordinario que los sacara de la rutina.&lt;br /&gt;Por último me derivaron a una tía cincuentona, soltera, colorada, conchuda (obesa, pocas luces y fiebre uterina), holgadas telas negras fluían a su alrededor como aguas servidas. No llevaba calzones, al sentarse los jamones formaban un trémulo triángulo lechoso, celulítico, cuyo vértice superior era un mapache hambriento (con todo y colmillos).&lt;br /&gt;La conchuda trajo un gran álbum de tapas duras. La última foto de la abducida (del casamiento con el agrario de Guiñazú), mostraba una mujer ingenua pero joven y bonita. Eché el retrato al bolsillo.&lt;br /&gt;Volví.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche cerrada, lloviznaba, caminé desde la terminal hasta el Paraíso. Traté de sacarle una seca al pucho casi apagado por una ráfaga que el ala del sombrero no interceptó. Ni un puto quiosco abierto.&lt;br /&gt;En el prostíbulo aceptaron con entusiasmo la sugerencia de la elección de la reina del salame.&lt;br /&gt;De ahí a la plaza San Martín masticando tabaco mojado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté en uno de los bancos que están frente a la catedral para organizar el caos de testimonios recogidos en Oncativo.&lt;br /&gt;Una desolada morocha, vestida de señora con pollera bajo la rodilla, cerró el paraguas y se sentó a mi lado como un fantasma.&lt;br /&gt;Sentí haber vivido esa circunstancia. Déjà vu no sucede por azar, suele estar relacionado con algo importante. No logré identificarlo.&lt;br /&gt;Nos empapamos juntos hasta que asenté la mano en su falda, aún tenía duritas las carnes.&lt;br /&gt;Tras un corto silencio la llevé a la cueva. Caminamos las cuatro cuadras sin hablar. Apretaba mi mano como buscando protección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de señora fue un decir.&lt;br /&gt;Pelé un forro, me lo arrebató y lo tiró al rincón.&lt;br /&gt;Puso entusiasmo en la mamada, con los dientes me lastimó la pija hasta hacerla sangrar. Estaba tan húmeda que casi no sentí penetrarla. Traté de voltearla, no lo permitió. Cuando notó que acabaría, tapó con sus manos mi boca y nariz para no dejarme respirar. Así, cogimos más de una hora.&lt;br /&gt;Al final, salí de ella con algo de violencia.&lt;br /&gt;Pensé que era una viuda negra y me hice el firme propósito de no aceptarle nada. Le pregunté su nombre.&lt;br /&gt;—Mariana —mintió y subió al ascensor.&lt;br /&gt;Se fue sin lavar, ni dejar teléfono, dirección, ni saludar.&lt;br /&gt;A los tres días me lloraba el nene, se había puesto como una berenjena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Rawson.&lt;br /&gt;Blenorragia. Sífilis. Por HIV y hepatitis había que esperar el período ventana.&lt;br /&gt;La penicilina es brava.&lt;br /&gt;Me senté perturbado en una plaza vecina al nosocomio.&lt;br /&gt;Déjà vu. Una rubia deportista pasó trotando a mi lado, reconocí el culo algo caído sin identificar a su dueña. Se detuvo al llegar a un tipo que estudiaba en uno de los bancos, intercambiaron palabras. A poco subieron a un veterano Fiat seiscientos.&lt;br /&gt;Sólo atiné a pelar la libretita y anotar la patente.&lt;br /&gt;Era un médico residente del Rawson.&lt;br /&gt;Criminalística investigaba, sin resultados, más de treinta casos (conocidos) de transmisión de HIV.&lt;br /&gt;Con el Rawson a punto de colapsar, los directivos imploraron que me ocupe del caso.&lt;br /&gt;Por pura venganza, prometí hacer un descuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos casos, cero voluntad.&lt;br /&gt;Tal vez los análisis posteriores del período ventana… ¡Qué se yo!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-4821481544377593733?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/4821481544377593733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=4821481544377593733&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/4821481544377593733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/4821481544377593733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2010/04/deja-vu.html' title='Déjà vu'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-5492179157005885015</id><published>2009-12-25T10:21:00.003-03:00</published><updated>2009-12-26T17:31:45.269-03:00</updated><title type='text'>13º La desaparición del paracaidista, conclusión</title><content type='html'>De la festichola al ‘Hospital de Urgencia’.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Aunque algo flojita, la metadona para combatir el síndrome de abstinencia no me venía nada mal. &lt;br /&gt;El enfermero de la ‘UTI’(unidad de terapia intensiva) multiplicó la medicación por diez. &lt;br /&gt;Pensé haberlo seducido con la promesa de un Franklin (verde cien). La realidad fue que el programa de televisión ‘DNA’ lo había arreglado para entrevistarme.&lt;br /&gt;El notero pretendió hacer diferencia con los asistentes a la festichola —La flor y nata de la sociedad y sus recónditas “desviaciones” sexuales —dijo haciendo comillas con los dedos. Llevaba dos camaritas espías: Una, oculta en la hebilla del cinto, la otra en el armazón de los anteojos.&lt;br /&gt;¡A papá mono con bananas verdes!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Te estás metiendo en honduras —sugerí sin hacer ninguna apreciación de tipo ideológico.&lt;br /&gt;—¿Si?... Por qué, ¿me van a hacer juicio?&lt;br /&gt;—Quedate tranquilo, cero juicio.&lt;br /&gt;—Menos mal...&lt;br /&gt;—Los que tienen el culo roto no pueden demandar a nadie. Eso sí, después no te des vuelta —le recomendé sin que sea un consejo sexual.&lt;br /&gt;—¿Es una amenaza?&lt;br /&gt;—No… Pero Dios da armas a cada uno, a vos te dio esas camaritas que son poderosas, a mi me dio a Glock (lagrimeé, hasta ese momento no supe cuánto la extrañaba) Vos tirás con la tuya, yo tiro con la mía… es la vida, ¿entendés?&lt;br /&gt;Se fue. A continuación yo también me tomé el olivo sin esperar el alta, necesitaba terminar la investigación. Para mujeres, merca y Stravinsky, se necesita tela.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Nuevamente a investigar.&lt;br /&gt;Galería Norte. Bar Capri. Mente en blanco.&lt;br /&gt;Dos chichas refrescaron mi memoria.&lt;br /&gt;Había sido comidilla de la vecindad que, al recibir la noticia del boyo de Abel, la madre salió a la calle agradeciendo al Señor, se arrodilló en medio del asfalto y la atropelló un auto. Además murmuraban que al padre (seguía parando la olla como remisero) lo asaltaron un par de cacos armados con piedras. &lt;br /&gt;Ambos progenitores, internados en el de Urgencias. &lt;br /&gt;Se imponía volver al nosocomio y no me debían reconocer.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me sentí cómodo con el peluquín y el bigote postizo hasta que entré a la antesala del hospital. &lt;br /&gt;El Juán de la puerta gruñó familiarmente —Hola, Toto.&lt;br /&gt;El masculino (padre de los mellizos) estaba internado en coma farmacológico en la ‘UTI’ del de Urgencias. Habíamos sido vecinos y yo sin saberlo. &lt;br /&gt;El enfermero reclamó el verde. Le di el número de mi celular y juré que la anterior promesa del Franklin seguía vigente. Asumí otro compromiso, de buena propina, si avisaba el retorno de la conciencia del remisero lapidado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Fui a ver a la femenina.&lt;br /&gt;Dormía en una sala común, asistida espiritualmente por un grupo que entonaba salmos aferrados a sus Biblias como náufragos al salvavidas, el resto de los pacientes acompañaban rítmicamente con expresión seráfica. &lt;br /&gt;—¿Y Mijaíl? —pregunté interrumpiendo con respeto, ansioso y en voz baja para no despertar a la madre de los mellizos.&lt;br /&gt;No supieron qué responder.&lt;br /&gt;Todas esas Biblias juntas me hicieron sentir que Dios enviaba un mensaje: En el hogar de los involucrados había pistas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Esperé la noche, ansioso por estrenar la ganzúa china que compré a los buscas de la San Martín, no sirvió. Acudí a Glock suponiendo tener tiempo para huir. La cerradura saltó con las astillas.&lt;br /&gt;Los vecinos encendieron luces inmediatamente después de las detonaciones.&lt;br /&gt;La casa era clase media baja, aunque limpia y ordenada.&lt;br /&gt;Sobre el equipo de música, en la sala, una pequeña biblioteca delataba las tendencias intelectuales de sus moradores: la revista ‘Atalaya’ (testigos de Jehová) convivía con ‘La conquista del pan’, de un tal Kropotkin. ‘Usted puede vivir para siempre en el paraíso en la tierra’ con ‘Dios y el Estado’, de Mijail Bakunin… &lt;br /&gt;¡Mijail!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Revisé, sin ningún resultado, una habitación con cama de dos plazas.&lt;br /&gt;En la otra pieza, un camastro. En la cómoda, entre calzoncillos y camisetas, estaban escondidos dos juegos de tres aros entrelazados cada uno y un pequeño paracaídas azul, los eché al bolsillo. En la pared frente a la cama, pintado con pintura marrón o sangre seca, estaba escrito en letras mayúsculas: “Jesús, peor que judío, judío y renegado. Para Abel, de Mijail”. &lt;br /&gt;Me disponía a inspeccionar el resto de la casa cuando la cana y la televisión irrumpieron ferozmente. Habían denunciado los estampidos y, para variar, vinieron al toque. &lt;br /&gt;Filmaron cuando me cagaban a patadas. Tuvieron que soltarme por orden de la superioridad. &lt;br /&gt;Yo había interpretado perfectamente las tendencias sexuales del jefe de policía cuando, en la joda del Paraíso, lo mandé al cielo Queer, la travavica me hizo quedar bien. El comisario, agradecido, abogó por mí.&lt;br /&gt;Curaron mis heridas y se disculparon en tanto yo hablaba por celular con el presidente del club de paracaidistas. Nos citamos en el ‘Capri’.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La minita sin dientes, el instructor y el zumbo vinieron juntos, no se separaban ni en pedo.&lt;br /&gt;Les mostré lo encontrado entre la ropa interior, se estremecieron como si los hubiera picado una yarará. &lt;br /&gt;Los aros eran el desprendimiento rápido que une el arnés con la red de cuerdas del paracaídas principal. El pequeño paracaídas era el pilotín que lo extraía. Aún cuando hubiera podido sacar el principal de la bolsa (no pudo), el paracaídas se habría volado.&lt;br /&gt;Les hablé de mis sospechas.&lt;br /&gt;Coincidieron. El informe de la ‘Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil’ confirmaba un sabotaje. También la manija de apertura del paracaídas de emergencia estaba trabada (ni un milagro podía salvar a Abel). &lt;br /&gt;Recomendaban el pase a la justicia para la investigación de un posible homicidio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Biblia, Génesis, Caín, Abel… &lt;br /&gt;Mijail pasó de víctima a sospechoso. Su desaparición suponía otro Caso Resuelto. &lt;br /&gt;El zumbo peló la guita de los honorarios. &lt;br /&gt;Me disponía a hacer el recibo cuando sonó mi celular. Habían despertado del coma al padre de los mellizos. &lt;br /&gt;Cometí el error de comentarlo. Ante mi desesperación el presidente del club guardó la mosca con una excusa pelotuda.&lt;br /&gt;Ahí fuimos, los cuatro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El zumbo tenía un cocodrilo en el bolsillo, se negó a adelantar las cometas prometidas por mí.&lt;br /&gt;El enfermero de la ‘UTI’ estaba harto de promesas. &lt;br /&gt;Al final tuve que amenazarlo con denunciar su participación en la banda de abogados corre ambulancias, los que defraudan a las víctimas de accidentes de tránsito. &lt;br /&gt;Por su expresión me di cuenta que no estaba metido en ese curro, pero se solucionó el conflicto y permitió la entrada.&lt;br /&gt;Uno nunca tiene certeza en qué fulería anda la gente, ellos sí.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El herido estaba hecho pelotas. Supuse resistencia de su parte, que los cacos se ensañaron con los adoquines. Tenía chichones hasta en la caspa.&lt;br /&gt;Le ofrecí mis condolencias por Abel, por Mijail, por su mujer, por el asalto. Hipócritamente también me apiadé por la falta de seguridad. &lt;br /&gt;Tuvo una convulsión. Dijo que no fue asaltado y un sollozo desgarró cruelmente sus entrañas.&lt;br /&gt;Le pedí al enfermero que aplique un calmante.&lt;br /&gt;No había.&lt;br /&gt;Contribuí con un par de ampollas de Algedol (morfina), que había sobrado de la joda en el Paraíso (si alguien necesita saber para qué la uso, me manda un mail, no cobro los consejos) Rápidamente hizo efecto.&lt;br /&gt;Apoyé mi mano en su frente como hace el pastor de la iglesia universal para curar cáncer y, por las dudas, ordené a los demás que salieran. &lt;br /&gt;Pregunté al remisero si sabía donde estaba Mijaíl.&lt;br /&gt;—Muerto —me contestó con una sonrisa estúpida.&lt;br /&gt;Necesitaba comprobar que no alucinaba —¿Y Abel? &lt;br /&gt;Volvió a sonreír —Muerto.&lt;br /&gt;—¿Y su mujer?&lt;br /&gt;—La llevó puesta un auto en medio de la calle cuando festejó la muerte de… Raúl.&lt;br /&gt;Sabía exactamente de qué hablaba pero recrudecía la incógnita. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Con ‘Raúl’ mis sospechas se habían ido al carajo y peligraban los honorarios.&lt;br /&gt;—¡Dónde enterraste el cadáver? —pregunté suponiendo una tragedia Shekspierana.&lt;br /&gt;Sonrió con sarcasmo (buena merca el Algedol) —Por ahora sólo hay un cadáver, a poco seremos dos —dijo.&lt;br /&gt;Supuse que hablaba del síndrome de inseguridad y quise tranquilizarlo —Acá está seguro, los cacos de las piedras no pueden entrar.&lt;br /&gt;—¿Seguís pensando que fue un asalto? No seás estúpido —respondió —me tiré del puente ‘Eliseo Cantón’ pensando que no había agua y justo había llovido en las sierras.&lt;br /&gt;Como siempre —pensé —la gente habla al pedo y entorpece la investigación.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Antes de quedarse dormido farfulló la historia, bastante estrafalaria; tanto más creíble.&lt;br /&gt;Abel y Mijail se llamaban Raúl, hijo único. &lt;br /&gt;Había adquirido el ‘Síndrome Demonopático de disociación’ (desdoblamiento de personalidad), contagió a sus padres y hubo realimentación.&lt;br /&gt;Lo único que unía a Abel y Mijail era la pasión por el paracaidismo. Ante la apostasía, Abel (testigo de Jehová) montaba en ira. En los momentos de mayor furia emergía Mijail el anarquista, había hecho del ateísmo una religión y tomaba el control de la familia con su elaborado raciocinio.&lt;br /&gt;Lo estrambótico se volvió normal. &lt;br /&gt;En ese momento recuperó la conciencia uno de los pacientes de la ‘UTI’, entubado hasta las orejas.&lt;br /&gt;El masculino seguía confesando en voz alta, como si le hubieran inyectado ‘pentotal sódico’. Yo no necesitaba testigos.  &lt;br /&gt;Apreté su glotis hasta lograr un hilito de voz.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Abel había hecho un lanzamiento luego de intensa lluvia, cayó en el campo de soja recién sembrado, se empantanó hasta las bolas y llevó a su casa el equipo (paracaídas y emergencia) para lavar.&lt;br /&gt;La madre le reclamó que deje la actividad, que lo prohibía la religión. &lt;br /&gt;El padre lo humilló cagándose de risa por la mariconada y. en el conflicto, apareció Mijaíl. Se vengó de los tres manipulando el equipo para que, en otro salto, no se abriera. Un crimen perfectamente planificado, con alevosía.&lt;br /&gt;Pero yo debía encontrar un Mijaíl, cualquier Mijaíl. De ello dependían mis honorarios&lt;br /&gt;En la crispación se me fue la mano con la glotis.&lt;br /&gt;El enfermero llamo al médico quien, echando fugaz mirada de reojo, diagnosticó infarto masivo al miocardio, ordenó el acta de defunción y se desentendió del caso.&lt;br /&gt;El masculino, dormido para siempre (como quería).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A los paracaidistas que esperaban en el pasillo les informé que, antes de morir, el papá declaró que Mijaíl había viajado a la ‘Isla Margarita’. Propuse ir en su búsqueda.&lt;br /&gt;Unilateralmente invalidaron el contrato oral. Al considerar que la investigación estaba justo en el medio, sólo pagaron la mitad. &lt;br /&gt;Me quedé en el molde, un culo roto no puede demandar a nadie. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Enero de vacaciones, nos vamos con Strella, Ahisha y mi hija Alba a enfiestarnos todo el mes a las Cataratas de Guiñazú. &lt;br /&gt;Cualquier nueva investigación queda en están bay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JulioCesarFlatuletti@arnet.com.ar&lt;br /&gt;detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-5492179157005885015?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/5492179157005885015/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=5492179157005885015&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/5492179157005885015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/5492179157005885015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/12/13-caso-resuelto-la-desaparicion-del.html' title='13º La desaparición del paracaidista, conclusión'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-5828501141304661799</id><published>2009-12-15T15:16:00.002-03:00</published><updated>2009-12-15T15:19:03.680-03:00</updated><title type='text'>13º La desaparición del paracaidista, la festichola</title><content type='html'>Primer año de Casos Resueltos. &lt;br /&gt;A la vejez, viruela: Orgiástica ansiedad anticipatoria.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El Paraíso cambió de dueño. Un ex comisario de la ‘D2’ y un ex subversivo se asociaron y pusieron muchísima guita ¡Ni les cuento lo que costó tirar la casa por la ventana! Alba, Ahisha y Strella (mis nenas) hicieron coincidir la festichola con el primer aniversario de las investigaciones.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Noches de frenesí, disfraces y máscaras. Strella (la intelectual) se hizo glúteos para la ocasión. &lt;br /&gt;Las nenas tuvieron que rogarme para que sea el anfitrión. Trataron por todos los medios posibles que dejara a Glock y al sombrero, en eso fui inflexible.&lt;br /&gt;Las recepcionistas de cada piso (cielo), travavicas doble pechuga, representaron a las Pléyades que se apareaban con dioses del Olimpo.&lt;br /&gt;Tronquito, el dealer que perdió sus miembros por una granada trucha en Malvinas fue asistido por mi hija Alba, desnuda (para comerla). Transportado en palanquín por dos agentes del orden, tenían la misión de proveer merca en los siete cielos del prostíbulo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los primeros en llegar fueron tres enmascarados representando a las Furias romanas. Al toque me di cuenta quienes eran, los hice pasar al vestíbulo de los cristales y ofrecí los servicios de la casa.&lt;br /&gt;Al rabino le recomendé el tercer cielo, de los travestis.&lt;br /&gt;Se sobresaltó aterrorizado.&lt;br /&gt;Al imán chií le aseguré que gozaría en el sexto (pendejas menores de trece) Cruzaron miradas, alarmados, buscando mutua protección.&lt;br /&gt;Al arzobispo le garanticé placer en el séptimo (pendejitos)&lt;br /&gt;A esta altura, los tres apenas reprimían la ansiedad por huir. &lt;br /&gt;Para su tranquilidad les garanticé, por un módico honorario, mi más absoluta reserva. &lt;br /&gt;Relajados, al notar que hablábamos el mismo idioma, quisieron saber cómo se pusieron en evidencia.&lt;br /&gt;Esta vez, por respeto a la investidura, expuse mis deducciones.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los seguidores del Talmud desaprueban el contacto físico (puede llevar a la excitación sexual), siguen la normativa al extremo de aparearse a través de una camisola talar con ojales estratégicos.&lt;br /&gt;Usted lleva el camisón al revés —le dije al judío —supuse que quería entregar el rosquete (no me equivocaba).&lt;br /&gt;Los chiítas se guían por los pasos de Mahoma y preceptos del Korán. &lt;br /&gt;Al imán le dije que se le fue la mirada tras los pañales de la pendejita que se escapó del ‘Oso Libidinoso’ (la guardería del burdel). &lt;br /&gt;Lo mandé donde podía encauzar sus inclinaciones sexuales, al sexto cielo (pendejas menores de trece).&lt;br /&gt;Por decantación, la tercera Furia no podía ser otro que arzobispo (dios los cría…) Obviamente lo mandé al séptimo, de los pendejitos, cagándome de risa por dentro; mezclado entre ellos estaba Strella.&lt;br /&gt;Me arrepentí. &lt;br /&gt;Para la pija de Strella hay que tener buenas tragaderas. &lt;br /&gt;El arzobispo fue el segundo mártir cristiano del siglo XXI, posterior al abuelo de Pupi, supernumerario del Opus Dei (primer Caso Resuelto). &lt;br /&gt;A partir de semejante circunstancia, comenzaron a llamarla: ‘Strella la apóstata’ (Apó, para los íntimos). Esa misma noche se hizo tatuar otra muesca en la verga. &lt;br /&gt;Mi pasión creció con el respeto.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Luego llegó el excelentísimo señor Gobernador encarnando al gigantesco Caco (hijo de Vulcano), con su séquito de aduladores que representaban las cabezas de Cerbero  (el can).&lt;br /&gt;Recorrieron los siete cielos y se desgranaron como un choclo. El marlo (gobernador) preguntó si era toda la oferta que había.&lt;br /&gt;Mordí las ganas de mandarlo al subsuelo, es sólo para iniciados. Quedó boyando por ahí.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El presidente de la Fundación Mediterránea me sacó del clima festivo. &lt;br /&gt;Regordete, tan blando por dentro que se diría todo de algodón, trató de ganar simpatías repartiendo caramelos ácidos. Le sugerí que pelara un manojo de cien, si eran verdes mejor. Me miró como a un loco. &lt;br /&gt;Para ponerlo en situación lo llevé al primer cielo (bebotas sin experiencia), no supo que hacer. Fuimos al segundo (maduritas, voluptuosas) las comparó con su mujer.&lt;br /&gt;Supuse que un porro lo liberaría. &lt;br /&gt;Con cara de asco hizo una seca pero no tragó el humo, le entro en los ojos. Le mostré qué hacer. A los cinco minutos se le aflojaron los esfínteres en el salón de los espejos.&lt;br /&gt;Lo instalé en un taxi.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El de la Sociedad Rural entró como ganador. Patrón de estancia en los piringundines provincianos o quilombos europeos, lo mandé al cuarto cielo (sadomaso). El travavica de la recepción lo dio vuelta como a un guante de latex, y sin forro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El pastor de la Iglesia Universal, por su ilegible portuñol (nunca entendimos qué deseó), terminó en el subsuelo. No lo volvimos a ver.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Llegaron jueces, inclusive algunos del superior tribunal.&lt;br /&gt;Rectores, rectoras, flor y nata del empresariado. También asistieron el comandante del tercer cuerpo, la mona, la mole y la pelada de la cañada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Promediando el segundo día se apersonó con sus bases (dos veteranas de sesentipico) el secretario general del ‘Partido Revolucionario de Liberación de los Trabajadores Setentistas y Combativos’.&lt;br /&gt;Se infiltraron en el piso de las bebotas para crear condiciones de cambio revolucionario. Parece ser que, para las bases, la liberación fue el lesbianismo. Terminaron por adaptarse al desenfreno capitalista, y el secretario perdió ese poder acumulado en tantos años de militancia. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;También quiso entrar un negrito cualunque, traía cinco roperos de guardaespaldas y el verso de ser presidente de América (como si América fuera un país), se retiraron cabizbajos. &lt;br /&gt;Por lo demás, todo normal. &lt;br /&gt;Las nenas con las nenas, los nenes con los nenes…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;After hauer.&lt;br /&gt;Cinco días y sus respectivas noches imponían un descanso. &lt;br /&gt;Me había patinado los adelantos, necesitaba cobrar la investigación interrumpida por la incontinencia sexual. &lt;br /&gt;Unas líneas recargaron mis pilas. De inmediato volví a tener vigor y capacidad de trabajo. Pasado unos segundos me atacó la locura dermatozóica, miles de insectos desfilaron bajo mi piel. &lt;br /&gt;Entré en stán bai… &lt;br /&gt;Desperté en el de Urgencias. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Con suerte, si Dios quiere y me dan el alta, continuaré investigando ‘La desaparición del paracaidista (Mijaíl)’, cuando pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e-mail: JulioCesarFlatuletti@arnet.com.ar&lt;br /&gt;e-mail: detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-5828501141304661799?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/5828501141304661799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=5828501141304661799&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/5828501141304661799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/5828501141304661799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/12/13-la-desaparicion-del-paracaidista-la.html' title='13º La desaparición del paracaidista, la festichola'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-545023621906296793</id><published>2009-10-10T10:09:00.006-03:00</published><updated>2009-12-15T15:20:43.135-03:00</updated><title type='text'>13º - La desaparición del paracaidista, introito</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“El fuerte es más fuerte cuando está solo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser agente encubierto implica cobrar cada muerte de obispo (Dios nos libere y guarde).&lt;br /&gt;Todos facturamos con el éxito, no podía digerir el ninguneo de la policía, en realidad no podía digerir nada. No tenía ni un cospel.&lt;br /&gt;Deambulaba por la galería buscando no sé qué, mis manos volvieron a temblequear tanto que tuve que aguantar las ganas de mear.&lt;br /&gt;Al verme en tal estado el tejedor hizo una seña con la cabeza para que entrara a su local. Sin mediar palabra sacó dos vasos, una botella de Bols, brindamos a mi salud, a la suya, esperó que me estabilizara, preguntó —¿Y?...&lt;br /&gt;Le conté los incidentes del caso anterior, extrañamente me sentí aliviado ¿Dónde queda la fortaleza del solitario?&lt;br /&gt;Subí a la cueva pensando en “Mi lucha”, en la religión de sangre, en redondear mi relación con el Nacionalsocialismo (ver “El espejo trizado” &lt;a href="http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/" target="_blank"&gt;http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/&lt;/a&gt;) Nada mejor que recurrir a las fuentes.&lt;br /&gt;Programé “La Máquina”. Ahí fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arribé a una habitación empapelada de calas y gladiolos.&lt;br /&gt;Hitler, sin calzoncillos, acomodaba su pantalón cuidando la raya (de la prenda). En la camiseta, sobre el corazón, llevaba la estampita de una reina con la leyenda “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”.&lt;br /&gt;Una desabrida rubia terminaba de desvestirse al otro lado de la cama de bronce.&lt;br /&gt;El führer se paró frente al espejo (no pude distinguir si su pija estaba arremangada o le faltaba el prepucio). Al tiempo que acomodaba el ángulo de la gorra comentó con indiferencia —Ya firmé la orden.&lt;br /&gt;—¿Qué orden? —preguntó la rubia.&lt;br /&gt;—La solución final —le respondió a la desabrida, que estaba en bolas en todo sentido. Al decir esto, su falo tomó algo de envergadura —Como ‘Los Católicos’ ¿Comprendes? Pero mejor —remató dirigiéndose a la verga, quién se puso un poco más rígida.&lt;br /&gt;—¡Ah...!— Exclamó la mina, pensando que había hablado con ella. Y preguntó, al tiempo que exponía sus entradas en posición perrito —¿Tiene que ver con los judíos?&lt;br /&gt;Con un ligero movimiento de la mano Hitler rechazó la pregunta. La penetró de parado, con gorra y camiseta, fastidiado por un rebelde pelo del bigotito que le hacía cosquillas en la nariz.&lt;br /&gt;Al primer gemido indiferente acabó una lágrima casi transparente fuera de ella. Se le había parado blandita y la pinchila no soportó el esfuerzo.&lt;br /&gt;Decidí que debía renunciar al partido.&lt;br /&gt;Volví.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros nazis suelen reunirse en la peatonal disfrazados de milicos, cubiertos de medallas. Entre ellas se destaca el brevet militar de paracaidista, esmaltado y bañado en oro. Reivindican la gesta de Malvinas en medio de un inquieto bosque de banderas y un televisor que pasa escenas con aviones en guerra (las otras fuerzas son impresentables).&lt;br /&gt;Me acompañé con Glock (cuando habla es más elocuente que Demóstenes).&lt;br /&gt;Acabaron por acceder a mi renuncia casi sin conflicto.&lt;br /&gt;Volví a la cueva dispuesto a gozar con un porro. Se lo escamoteé a Tronquito en un descuido. No llegué a encenderlo, golpearon la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una delegación del Club de Paracaidismo Civil (dos tipos duros y una minita frágil), venían por mis servicios.&lt;br /&gt;—Necesitamos algunas referencias suyas —expresó el que dijo ser presidente. Un zumbo (suboficial mayor). Después me enteré que durante los años de plomo revistaba en la Antártida, aunque prestaba servicio en Córdoba, en los grupos de tarea.&lt;br /&gt;Al no reconocer mis éxitos pensé que querían descuento. Quise ponerlos en evidencia —¿Referencias? —dije con cara de asco.&lt;br /&gt;—¡Por supuesto! —exclamó quien se identificó como instructor (bastante más joven), adoptando la misma postura que el zumbo.&lt;br /&gt;—¿No conocen mis Casos Resueltos? —pregunté al tiempo que dejaba el sombrero sobre el escritorio (y el cigarrito en el ala, para tenerlo a mano).&lt;br /&gt;Los tipos pusieron cara de nada. La mina me dedicó una sonrisa de pasarela: rígida, estúpida, de boca cerrada.&lt;br /&gt;Los mandé al cyber de la vuelta. Que entraran a Google: “Toto Flatuletti (Casos Resueltos)”&lt;br /&gt;Realmente desconocían mi currícula. Volvieron regalados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos hermanos, Mijail y Abel, habían embarcado para hacer un lanzamiento comandado.&lt;br /&gt;—¿Mijail… Abel? —Pregunté extrañado&lt;br /&gt;—Si. Uno no abrió y el otro desapareció en caída libre.&lt;br /&gt;Nombres y circunstancias sonaban paradójicos. Miré a los tres sospechando una joda.&lt;br /&gt;El zumbo echó mano al bolsillo.&lt;br /&gt;Tomé el caso. Prometí que comenzaría la investigación el domingo, in situ.&lt;br /&gt;Acordamos que alguien me llevaría al club.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instructor y mina pasaron a buscarme.&lt;br /&gt;En el auto, el tipo se jactó reiteradamente que el paracaidismo requiere tomar decisiones rápidas, bajo presión, y sobre todo, correctas. Después del peaje nos paró la caminera por ir con las luces apagadas. Rápidamente, el instructor peló un veinte para evitar la multa.&lt;br /&gt;No me dio tiempo a decirle que la caminera se cuida de coimear particulares, hacen la diferencia con los camiones cerealeros que evaden retenciones con remitos truchos. Los canas cobran lo que los agrarios deberían pagar de impuestos y reparten con la cúpula. De diez sólo agarran uno. Negocio redondo para todos.&lt;br /&gt;El tipo terminó detenido, el auto en el corralón, nosotros en colectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para amenizar el viaje conté un par de chistes verdes hasta que la minita rió, no tenía dientes.&lt;br /&gt;Comentó que en un salto había rotado el viento, el paracaídas la llevó a la ruta, aterrizó sobre un camión de ganado y la pateó una vaca. Luego de la explicación volvió a la sonrisa de pasarela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos bajamos en el Crucero, debíamos caminar un par de kilómetros. El club estaba frente al cementerio. Admiré el pragmatismo de los deportistas.&lt;br /&gt;Casi me intoxico con el aire puro.&lt;br /&gt;No más al llegar, como quién no quiere la cosa me puse al lado de un Cessna que calentaba motor, le di un par de secas al escape.&lt;br /&gt;Me apliqué a la investigación.&lt;br /&gt;El zumbo se encargó en dar testimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso:&lt;br /&gt;Mijail y Abel eran gemelos inseparables. No se reconocía cual era quién hasta que rompían el silencio o se los observaba actuar. Abel era testigo de Jehová. Mijail, anarquista.&lt;br /&gt;En la planilla de lanzamiento estaba asentado el último vuelo que hicieron juntos.&lt;br /&gt;En ese salto Abel se dio el boyo (así dicen ellos cuando alguien llega a tierra sin sustentación) y Mijail desapareció, aparentemente en el aire.&lt;br /&gt;—¿Cómo puede ser? —exclamé con renovada incredulidad.&lt;br /&gt;—Desapareció, no está, se fue —contestó el Suboficial.&lt;br /&gt;No se por qué sospeché su mano en esas circunstancias y se lo dije.&lt;br /&gt;El zumbo juró despavorido por Dios y los Santos Evangelios, que no tuvo nada que ver con ninguna desaparición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indagué con otros paracaidistas, las opiniones estaban divididas. Algunos decían que Mijail no había embarcado (a pesar de estar en la planilla), otros juraron que embarcó. Aún así, embarcado o no, había desaparecido.&lt;br /&gt;Pensé que el piloto debería recordar quienes saltaron en ese vuelo, pregunté por él.&lt;br /&gt;Se gana la vida como comandante de un Airbus 380 de ‘Korean Airlines’. Imposible saber cuando vuelve. Aparece de improviso, se relaja con un Cessnita y se vuelve a ir.&lt;br /&gt;¿Existía la posibilidad que Mijail también se hubiera dado el boyo?&lt;br /&gt;Decidí investigar los alrededores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todos los campos brotaba soja, inclusive invadía la cabecera de la pista de aterrizaje. Hasta donde llegaba la vista no había un centímetro que no estuviera trabajado. Nadie vio nada raro. Ni siquiera los que estaban fumigando.&lt;br /&gt;Aspiré el ‘Randap’ con fruición.&lt;br /&gt;En estos casos hay que pensar en términos de probabilidades. Deseché, no por estar en democracia justamente, que lo hubieran hecho desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ponerme en situación me invitaron a hacer un salto como paquete (en tandem). Curiosamente no tuve sensación de caída. La tierra se acercaba a fabulosa velocidad y no manifesté miedo.&lt;br /&gt;Volví a la cueva, cambié mi ropa interior, encendí “La Máquina” y le cargué datos del caso en todas formas imaginables.&lt;br /&gt;Respondió, invariablemente: ‘Su búsqueda no produjo ninguna circunstancias ni documento’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acosté a dormir la siesta para poner a trabajar mi otro yo.&lt;br /&gt;Desperté con la íntima convicción que debía investigar a los hermanos en cuestión.&lt;br /&gt;Fui a la casa paterna, cerrada como culo de muñeca. Indagué a familiares, vecinos, amistades, negocios de la zona…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las disculpas pertinentes, este caso lo continuaré en Noviembre. Octubre es mes de festejos organizados por Alba (mi hija).&lt;br /&gt;¡Un año ya, de Casos Resueltos!&lt;br /&gt;Están invitados al Paraíso.&lt;br /&gt;Canilla, travas y putas libres. Para evitar problemas, traer los porros (consumo despenalizado). Lo demás lo provee Tronquito.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-545023621906296793?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/545023621906296793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=545023621906296793&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/545023621906296793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/545023621906296793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/10/la-desaparicion-del-paracaidiste.html' title='13º - La desaparición del paracaidista, introito'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-4121248942917534295</id><published>2009-09-09T11:46:00.001-03:00</published><updated>2009-09-09T11:50:16.920-03:00</updated><title type='text'>12º – El espejo trizado</title><content type='html'>Mis manos temblaban involuntariamente.&lt;br /&gt;El Bahía no existe más. Cero fiado.&lt;br /&gt;En su lugar, entre gallos y media noche, un porteño recién llegado se instaló con tejido de punto.&lt;br /&gt;Sin un mango, subí por centésima vez a reclamar promesas a la financiera de Isaquito (Caso resuelto Nº 10)&lt;br /&gt;Ni un mísero moroso para quebrar piernas.&lt;br /&gt;Al borde de la desesperación, bajé a preguntar al tejedor si sabía donde trabajaba Doris.&lt;br /&gt;Lo encontré cantando un tango a voz de cuello, tratando de tapar la estridencia cuartetera:&lt;br /&gt;—La razón se ahogó en la sopa. La moral por moneditas...&lt;br /&gt;¿Pueden creerlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doris le había dejado, para que me entregara, “Mein Kampf” de Adolf Hitler (editado por el partido nacionalsocialista).&lt;br /&gt;Dentro del libro, un ensayo de Jonathan Swift: “Una modesta proposición” (Dublín 1729). Y un billete de cincuenta (Doris estaba al tanto de mi situación).&lt;br /&gt;El libro estaba dedicado a mí, por puño y letra de su hija.&lt;br /&gt;Fin de la incógnita. Debí conjeturar que era Strella (Guillermo).&lt;br /&gt;¿Qué respuestas, a qué preguntas, se busca en la lectura?&lt;br /&gt;Puto, enano, judío, zurdo y oscuro.&lt;br /&gt; “Pide pan, no le dan / pide queso, le dan hueso… y le quiebran el pescuezo”.&lt;br /&gt;Cero autoestima.&lt;br /&gt;Para hacer más caótico su conflicto (se hizo travesti por culpa de la poesía) y debido a lo enorme de su pija, en el Paraíso lo usan al revés.&lt;br /&gt;La dedicatoria era poco menos que una declaración de amor escrita con letra menudita, dibujada como él mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mordí la tentación de correr al prostíbulo.&lt;br /&gt;El arancel más bajo es cincuenta, de ahí hasta la fantasía y el bolsillo del cliente.&lt;br /&gt;Tenía cincuenta, la pasión y síndrome de abstinencia.&lt;br /&gt;Primero lo primero (un polvo gratis llevaría a Strella a apretar mis bolas hasta hacerme silbar) &lt;br /&gt;Al Capri.&lt;br /&gt;Me tranquilicé con unas chichas.&lt;br /&gt;Por diez, me hice tirar la goma por la mogólica que limpia vidrios en el semáforo de Santa Rosa y General Paz.&lt;br /&gt;Subí a la cueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí el ensayo donde Swift tenía una propuesta para “que los niños de los pobres de Irlanda no sean una carga para sus padres y/o el país, y para hacerlos útiles al público”&lt;br /&gt;Se trataba de poner los hijos de pobres en el mercado gastronómico como un Bocatto di Cardenale.&lt;br /&gt;¿Por qué no acá y ahora? (“Una modesta proposición” puedo enviársela a  quién lo solicite. Para algún legislador. Por si las moscas…)&lt;br /&gt;Estos beneficios se notarían de inmediato:&lt;br /&gt;Liberar la cuota Hilton sin que aumente la carne en el mercado interno, eliminar las retenciones a la soja, y como efecto colateral, la iglesia dejaría de ser oposición (habría menos pobres).&lt;br /&gt;Sin oposición, el gobierno podría dedicarse a sus veleidades populistas.&lt;br /&gt;Hasta ahí mi aporte social.&lt;br /&gt;Obviamente, el tal Swift la tenía reclara.&lt;br /&gt;Le sacudí a Mein Kampf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; —“Es la raza y no el Estado lo que constituye la condición  previa de la existencia de una sociedad humana superior”— Decía Adolfito.&lt;br /&gt;Supuse que un estado racista es lo que nos haría falta para ordenar el caos al que conduce, inevitablemente, la democracia.&lt;br /&gt;“Un organismo sólo puede sobrevivir si es capaz de interpretar eficazmente la realidad que habita…”&lt;br /&gt;Alucinado por la religión de la sangre, me llegó la hora de almorzar.&lt;br /&gt;Bajé al Capri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El menú era milanesa con guarnición. Las papas fritas tenían gusto a pescado.&lt;br /&gt;Ante el reclamo, el mozo se despachó con que es una papa nueva. Con los mismos genes (de pez) que los tomates larga vida, esos que no se pudren.&lt;br /&gt;Sólo comí milanesa. Con mucho limón para sacarme el hediondo sabor a bagre.&lt;br /&gt;Volví a la cueva a lavarme los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El baño está al final del pasillo pero dejé la puerta de la oficina abierta por si pescaba algo.&lt;br /&gt;Picaron.&lt;br /&gt;Ella, elegante, con guantes.&lt;br /&gt;Él, trajeado (Giorgio Armani).&lt;br /&gt;Si duda eran canas y por la ropa, exitosos.&lt;br /&gt;Esperaban como en su casa.&lt;br /&gt;—¿Licenciado Flatuletti? —preguntó la chichí cuando entré, al tiempo estiraba la mano derecha.&lt;br /&gt;Supuse que quería que besara sus dedos.&lt;br /&gt;—Afirmativo —respondí. Arrimé los labios y no pude reprimir un gesto de asco: el mismo olor a bagre que las papas fritas.&lt;br /&gt;Él apestaba igual.&lt;br /&gt;¿Qué clase de pescados eran?&lt;br /&gt;Sospeché seriamente que el olor a bagre estaba en camino de transformarse en otra de mis neurosis.&lt;br /&gt;—Somos de la policía secreta —dijo ella, llevando la voz cantante.&lt;br /&gt;Mostraron fugazmente sus credenciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querían que controlara la zona del Mercado Norte, galería incluida, como personal civil.&lt;br /&gt;Me precedía la reputación.&lt;br /&gt;Venían directamente con órdenes del subjefe de policía (bagayero del caso resuelto Nº 11)&lt;br /&gt;La razón se ahogó en la sopa.&lt;br /&gt;Acepté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A poco comenzaron las presiones, necesitaban resultados para los medios.&lt;br /&gt;Por eso pagaban mi sueldo (escaso y atrasado)&lt;br /&gt;Denuncié que había una cocina de cocaína en el fondo de un negocio de compraventa (elegido al azar) de la calle Rivera Indarte.&lt;br /&gt;Cayó el allanamiento por sorpresa y con violencia.&lt;br /&gt;Mandaron por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calle estaba cortada por una camioneta del ETER cruzada en la esquina. La fuerza de asalto, encapuchada, al acecho.&lt;br /&gt;Juanes con armas largas, en los techos.&lt;br /&gt;Móviles con luces y sirenas.&lt;br /&gt;Una puesta en escena típica del bagayero, a todo culo.&lt;br /&gt;Los policías que vigilaban la puerta del comercio me hicieron esperar.&lt;br /&gt;Al rato un tercero salió a buscarme.&lt;br /&gt;Los juanes preguntaron si ya había muerto.&lt;br /&gt;—Todavía no —respondió.&lt;br /&gt;Me llevó rápidamente adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían molido a trompadas al dueño ante la mirada aterrada de sus empleados.&lt;br /&gt;Estaba tirado en el piso. Pulgares de manos y pies atados con precintos plásticos.&lt;br /&gt;Dos oficiales, arremangados, friccionaban sus nudillos con gesto de dolor.&lt;br /&gt;Sobre una mesa tonfas y manoplas.&lt;br /&gt;Supuse que era una cuestión artística hacerlo con las propias manos.&lt;br /&gt;Me pidieron que lo reconociera. Mi primera intención fue ayudarlo a levantarse. Se estaba muriendo. Totalmente desfigurado suplicaba que no le pegaran más, que en una hora se moría solo.&lt;br /&gt;Se la respetaron.&lt;br /&gt;A la hora volvieron y le preguntaron:&lt;br /&gt;—¿No te moriste todavía?&lt;br /&gt;Negó con la cabeza. Con hilito de voz pidió una hora más.&lt;br /&gt;—¿Pensás que somos la madre Teresa? —Respondió uno de ellos volviéndose a arremangar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los empleados no resistió y largó el rollo.&lt;br /&gt;Con pelos y señales ubicó la cocina de cocaína en Villa Inés.&lt;br /&gt;Arrasamos con cuanto había de valor. Yo ligué un radiograbador de caset, semi nuevo.&lt;br /&gt;Me quedé al último. Antes de salir metí un petardazo en la cabeza del dueño, el humo de Glock dibujó un corazoncito.&lt;br /&gt;Volvieron en tropel.&lt;br /&gt;Requirieron por mi actitud.&lt;br /&gt;—¿Acaso no matan a los caballos? —respondí como lo haría Horace McCoy.&lt;br /&gt;Subí un escalón más en la curva ascendente del prestigio. Ahora como un tipo humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí fuimos, a Villa Inés.&lt;br /&gt;La cocina tenía toda la apariencia de un comedor comunitario.&lt;br /&gt;Cuando llegamos, estaban comiendo más de ciento ochenta pendejos.&lt;br /&gt;Rajaron todos, en desbanda, sin probar bocado.&lt;br /&gt;Finalizado el operativo volví a la cueva.&lt;br /&gt;Los medios elogiaron la labor policial. Hasta el último botón se hizo famoso.&lt;br /&gt;Yo, a “Mi Lucha”.&lt;br /&gt;Adolfito había titulado el capítulo ocho de la segunda parte:&lt;br /&gt;“El fuerte es más fuerte cuando está solo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e-mail: JulioCesarFlatuletti@arnet.com.ar&lt;br /&gt;e-mail: &lt;a href="mailto:detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com"&gt;detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-4121248942917534295?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/4121248942917534295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=4121248942917534295&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/4121248942917534295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/4121248942917534295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/09/12-el-espejo-trizado.html' title='12º – El espejo trizado'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-411612696234825144</id><published>2009-08-12T13:38:00.002-03:00</published><updated>2009-08-12T13:40:34.065-03:00</updated><title type='text'>11º - Conductinidad (la conducta del nido)</title><content type='html'>Bar Bahía.&lt;br /&gt;El arte de amar, de Erich Fromm, estaba en la mesa de siempre.&lt;br /&gt;Pedí a Doris una chicha mientras lo hojeaba, y pensaba qué lleva a su hija a leer compulsivamente.&lt;br /&gt;Trajo la botella, sirvió una copa, la entibió en el calor de su palma y habló de la nena refiriéndose a Fromm:&lt;br /&gt;—Mi pequeña olvidó ese libro.&lt;br /&gt;Antes que pudiera interrogarla dio media vuelta para atender al bolita (de los anteojos truchos) que gesticulaba impaciente por desayunar.&lt;br /&gt;Pequeña.&lt;br /&gt;Detonó mil fantasías sexuales.&lt;br /&gt;Leí cuatro veces el primer capítulo sin concentrarme.&lt;br /&gt;En este país no sólo es gratis la primera muerte, además te honran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bolita terminó su desayuno (supongo que emigró con hambre atrasado). Y se acercó por atrás.&lt;br /&gt;Cruzamos miradas reflejadas en la vidriera. Llevé la diestra a Glock.&lt;br /&gt;Mostró sus manos vacías en gesto de paz.&lt;br /&gt;—Queremos invitarlo a la reunión de consorcio —dijo, al tiempo que dejaba sobre la mesa el estuche que sacó de la campera —de parte de los locatarios —remató.&lt;br /&gt;Adentro había un flipper Ray Ban y tres ravioles (blanca de la buena).&lt;br /&gt;Hasta ese momento: Yo, ni enterado de dichas reuniones.&lt;br /&gt;Ahí fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No faltaba ningún locatario de la galería. Todos sentados en una mesa redonda.&lt;br /&gt;El bagayero que contrabandeaba cigarrillos de Paraguay (subjefe de policía, peso más que pesado) estaba jactándose de ser dueño de una tropilla de Cessnas del mismo pelo —¡Hasta la matrícula es igual! —agregó luego de soltar hacia el techo la última seca del habano largo, grueso, cuya virola parecía un condón. En tanto,  acariciaba su prominente barriga.&lt;br /&gt;Al percatarse de mi presencia se levantaron todos, menos el subjefe y Oleksander el ucraniano (Caso resuelto Nº 7), para aplaudir y ofrecer la cabecera.&lt;br /&gt;Pensé que me estaban jodiendo.&lt;br /&gt;El de los DVD truchos, al ver mi gesto, se apresuró a aclarar:&lt;br /&gt;—La cabecera va a ser donde decida sentarse usted.&lt;br /&gt;La reunión transcurrió en un clima festivo.&lt;br /&gt;Antes de irnos, el subjefe medio que ordenó:&lt;br /&gt;—¡Recuerde. Bajo perfil. Ni una palabra a la prensa!&lt;br /&gt;Cayeron todas las fichas, entendí el por qué de la invitación.&lt;br /&gt;Aún sí, acabado el concilio me encontré eligiendo, en plena San Martín, al próximo finado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso estaba cuando un Kaiser Carabela de los sesenta, estirado, transformado en limusina (aunque olvidaron sacar los ganchos para las coronas), se metió en el área peatonal, desbandó a los buscas, atropelló a un vendedor de posters de la Mona Gimenez  y frenó a veinte centímetros de la nariz de Tronquito (el dealers de la granada trucha en Malvinas).&lt;br /&gt;Si Troquito hubiera tenido piernas, se habría levantado de un salto.&lt;br /&gt;Si hubiera tenido sólo un brazo, habría rascado su cabeza.&lt;br /&gt;En medio del quilombo y la desbandada bajó un tipo con sombrero Stetson Ranger, entró con paso rápido a la galería y salió del mismo modo encarándome.&lt;br /&gt;—¿Mister Flatuletti?... ¿Toto Flatuletti? —preguntó en cocoliche yanqui español.&lt;br /&gt;—Dá —contesté apelando a cualquier idioma.&lt;br /&gt;—Necesitou iur sérvis.&lt;br /&gt;—Niet. Niet. Niet —negué enfáticamente.&lt;br /&gt;—¡Nou! Como detective —me aclaró, y se presentó —Aim mister Yon. Funcionario del ‘Fondo Monetario Internacional’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta que los Yonis habían adoptado, en épocas de bonanza, una niña.      &lt;br /&gt;La inversión fue importante. Desapareció.&lt;br /&gt;—¿De qué edad? —Pregunté para meterme inmediatamente a investigar.&lt;br /&gt;—Calculamos que ahora tendría ocho.&lt;br /&gt;—¿Dejaron pasar tanto? —increpé al tiempo que cerraba la libretita de anotaciones con un movimiento seco, dando por terminada la entrevista.&lt;br /&gt;—¡Nou! —La secuestraron hace tres días.&lt;br /&gt;Los números no cerraban.&lt;br /&gt;—¿Desapareció hace tres días y no saben la edad que tiene?&lt;br /&gt;—Es que la adoptamos cuando tenía más o menos seis o siete años.&lt;br /&gt;No lo pude creer y exclamé —¡Qué pelotudos! —Al toque me arrepentí. El hombre es amo sólo de lo que calla.&lt;br /&gt;El Yoni se cargó con esa ira que aviva la impotencia. La descargó sobre su mujer ausente.&lt;br /&gt;—¡Pelotudou mi esposa, que se encaprichó con Margret! —Y trató de explicar lo incomprensible —Yo no estaba de acuerdo, pero insistió en adoptarla grande así. Mi esposa, hija de un Senador de “América”.&lt;br /&gt;El sur tampoco existe.&lt;br /&gt;Me sentí como un colla y decidí duplicar los honorarios para compensar.&lt;br /&gt;—¿Cómo desapareció?&lt;br /&gt;—La retiraron del colegio.&lt;br /&gt;—¿Cuál?&lt;br /&gt;—El ‘Portal del Hortus’.&lt;br /&gt;El ‘Portal del Hortus’ es el colegio más estricto de Córdoba. Opus Dei. Casi un correccional.&lt;br /&gt;Nada cerraba.&lt;br /&gt;—Comencemos con la adopción —le pedí para ponerme en clima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según manifestó mister Yon, fueron a la ciudad de Corrientes para adoptar un bebé.&lt;br /&gt;La Yoni (hija del Senador de “América”) quedó prendada por la belleza y dulzura de Daiana (alrededor de seis añitos).&lt;br /&gt;Dejaron una muñeca ‘patas largas’ a modo de seña y volvieron al día siguiente para cerrar el trato.&lt;br /&gt;El pragmatismo de los Yonis llevó a pensar, a la hija del Senador, que ahorraría en pañales. Y tras teñirla de rubia, dispondrían de una entenada independiente para presentarla y dar envidia en los mejores círculos de “América”.&lt;br /&gt;La rebautizaron Margret por la tacher.&lt;br /&gt;Pagaron en dólares.&lt;br /&gt;Estos tipos generan más interrogantes que respuestas.&lt;br /&gt;—¿No hubiera sido mejor adoptar alguna de su país? —le pregunté pensando en una negrita o chicanita, a sabiendas que no debía involucrarme con semejante pregunta.&lt;br /&gt;Me miró sin creer lo que escuchaba.&lt;br /&gt;Daiana (Margret) había incorporado a su conducta todas las carencias imaginables. Hizo de la belleza y dulzura una herramienta para sobrevivir.&lt;br /&gt;Cuando esos artilugios eran superados por las circunstancias se transformaba en el más feroz ‘Demonio de Tasmania’.&lt;br /&gt;Poco les llevó a los Yonis, tomar conciencia de la adquisición.&lt;br /&gt;Más temprano que tarde se vieron sorprendidos por un increíble repertorio de puteadas. Y la muñeca ‘patas largas’, fue transformada en un arma contundente.&lt;br /&gt;Lo más sensato hubiera sido devolverla a su medio ambiente.&lt;br /&gt;Pero no.&lt;br /&gt;La trajeron a Córdoba para hacerla gente en el ‘Portal del Hortus’.&lt;br /&gt;Desapareció justo cuando se presentían los resultados.&lt;br /&gt;Ahí fui. Al Hortus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imponente, lujoso. Inmaculado.&lt;br /&gt;Bajo su escudo de armas, una banderola flameante decía “Dios, Patria, hogar”.&lt;br /&gt;Se podía comer en el piso. Nadie elevaba la voz, los pasos se perdían y no había reverberación.&lt;br /&gt;Me llevó tiempo identificar el olor:&lt;br /&gt;Mirra de la Arabia Felix(Yemen), el mismo olor a Tabernáculo de mi princesa judía (Caso resuelto Nº 8).&lt;br /&gt;Quién dijo ser el secretario del rector, padre Celestino (clásica sotana de treinta y tres botones, la edad de Cristo), me dejó en la amansadora.&lt;br /&gt;No había donde sentarse. Una hora cuarenta y cinco expuesto a la malsana curiosidad de cuanto espectro negro pasaba por la estancia.&lt;br /&gt;Celestino volvió y me hizo entrar a la rectoría donde esperaba de pie el padre Benigno (sotana, solideo bermellón y abultada barriga).&lt;br /&gt;Al dejarnos solos, Celestino cruzó mirada cómplice con el rector.&lt;br /&gt;Benigno ni siquiera ofreció asiento, tampoco me informó de algo que no supiera, no se dejó presionar por mí y rápidamente dio por terminada la entrevista. Me acompañó hasta la puerta y sentenció igual que el bagayero:&lt;br /&gt;—¡Recuerde. A Margret la retiraron sus padres adoptivos!&lt;br /&gt;Salí como Adán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ‘La Máquina’ (Caso resuelto Nº 7).&lt;br /&gt;Activé los íconos correspondientes y comencé a cargar datos:&lt;br /&gt;“Portal del Hortus. Padre Celestino. Rector Benigno”&lt;br /&gt;Como un relámpago ‘La Máquina’ me llevó a un aposento donde Benigno (minifalda con flecos, bermellón como el solideo) y el padre Celestino (sólo mini en dorado), bailaban Charlestón.&lt;br /&gt;En una pequeña tarima dos sonrosados castratis de doce años, se zangoloteaban, desnudos, cantando angelicalmente.&lt;br /&gt;Mis pies comenzaron a moverse con autonomía. Me quedé con las ganas, en aras del deber, de una fiestita de cinco.&lt;br /&gt;Cargué nuevos datos:&lt;br /&gt;“Margret. Portal del Hortus. Rector Benigno. Mister y mis Yon”&lt;br /&gt;Ahí si. En la rectoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margret.&lt;br /&gt;En sus venas sangre aborigen y eslava, ojos celestes, cabellos negros, asustada. Protegida por la muñeca ‘patas largas’.&lt;br /&gt;Los Yonis y el Rector acordaban la internación.&lt;br /&gt;En el ambiente se respiraba el respeto mutuo de los representantes institucionales.&lt;br /&gt;Cumplido los trámites burocráticos, Celestino trató de llevar a Margret a su nuevo hogar.&lt;br /&gt;Cuando la pendeja se dio cuenta, lloró desconsolada.&lt;br /&gt;Los Yonis buscaron calmarla.&lt;br /&gt;Al comprender que con la compasión no lograba nada, Margret se transformó como el doctor Jekyll.&lt;br /&gt;En medio de una catarata de puteadas pegó con la muñeca al padre Celestino.&lt;br /&gt;Avanzó contra Benigno quién trató de refugiarse tras el escritorio pero no llegó y  recibió un muñecazo en la entrepierna; sin sotana se habría atragantado con sus pelotas.&lt;br /&gt;Mister Yon quiso neutralizarla y recibió otro que lo sacó de circulación.&lt;br /&gt;Me pregunté con qué estaría rellena la ‘patas largas’.&lt;br /&gt;La señora Yon, con buen criterio, había salido del área de conflicto.&lt;br /&gt;Margret, en medio de la sala, echaba fuego por sus ojitos celestes.&lt;br /&gt;Tras golpear la puerta, y sin esperar autorización, entró una maestra enjuta con guardapolvo impecable.&lt;br /&gt;—Gracias, Dios mío —exclamó Benigno mirando al cielo raso —Hágase cargo, señorita Fermosanta —pidió a la mujer.&lt;br /&gt;—Cómo no, doctor.&lt;br /&gt;—¿Doctor en qué?—pensé en voz alta.&lt;br /&gt;Todos se sobresaltaron.&lt;br /&gt;—En teología —respondió al techo, bastante confundido, el padre Celestino.&lt;br /&gt;Mientras, Fermosanta aprovechaba para acercarse con precaución a Margret.&lt;br /&gt;—Qué hermosos ojitos tiene, mi amor! —Exclamó la maestra —¿Por qué están tristes? la amo mi cielo —se puso a su altura y la abrazó. Acomodó sus cabellos, sacó del bolsillo dos chuletas celestes, hizo sendas colitas, y tomándola de la mano comenzaron a salir ante la estupefacción de los Yonis.&lt;br /&gt;—Es una profesional que hace muchos años se dedica a amar a los niños —dijo Benigno.&lt;br /&gt;Los Yonis suspiraron satisfechos.&lt;br /&gt;—Lástima que es carísima —aclaró rápidamente el rector.&lt;br /&gt;Mister Yon recurrió a su chequera al tiempo que decía admirado —Es perfecta. Lo que nuestra hija necesita.&lt;br /&gt;—La perfección está en el Señor. Fermosanta se ocupa de niños a quienes ama tanto como lo permiten las finanzas de sus padres, aunque —volvió a lamentarse Benigno —Son tan caros sus honorarios.&lt;br /&gt;Activé el ícono ‘Dialéctica’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recalé en una sala donde las llamas del hogar ponían ritmo al amor que se respiraba en el ambiente.&lt;br /&gt;Ambas sobre una alfombra. Fermosanta hojeaba un libro, Margret dibujaba.&lt;br /&gt;Al encontrar la página la maestra teatralizó:&lt;br /&gt;—La princesa creció maldecida / su belleza por la reina, resistida. / Ordenó la reina una poción mágica / que por la princesa sea bebida…&lt;br /&gt;—¿Por qué resistida? —Preguntó la niña.&lt;br /&gt;—Porque la reina era la más hermosa hasta que creció la princesa. Luego, la reina sintió envidia.&lt;br /&gt;—¿Qué es envidia?&lt;br /&gt;—Un pecado capital,&lt;br /&gt;La pendeja la miró pidiendo explicaciones.&lt;br /&gt;—Envidia es cuando alguien desea mucho lo que tiene otro.&lt;br /&gt;—Yo, cuando tenía hambre —dijo Margret agarrando la ‘patas largas’ que yacía a su lado —le sacaba la comida a los más chicos.&lt;br /&gt;—¿Arrebatar las cosas por la fuerza? No, mi amor. Hay que ser buena.&lt;br /&gt;—¿Por…?&lt;br /&gt;—Porque Dios premia a los buenos y castiga a los malos.&lt;br /&gt;—¿Y por qué nosotros somos buenos?&lt;br /&gt;—Por los diez mandamientos.&lt;br /&gt;Margret se levantó como un resorte para abrazar a la maestra. Mientras la besaba repetía muchas veces —¡Mamá!&lt;br /&gt;Fermosanta aprovechó para enseñarle los mandamientos.&lt;br /&gt;—No matarás. No cometerás actos impuros…&lt;br /&gt;—¿Cómo ser?&lt;br /&gt;Fermosanta empleó toda la ironía, pero con dulzura —decir malas palabras, no hacer caso, pegar con la muñeca… —y continuó con el contrato social —No hurtarás. No darás falso testimonio…&lt;br /&gt;Activé el ‘Dialéctica’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la rectoría, los Yonis negociaban los gastos que demandaba Margret.&lt;br /&gt;La crisis de la burbuja inmobiliaria de “América” había arrastrado al FMI, institución que se vio en la necesidad de reducir sueldos a sus funcionarios.&lt;br /&gt;—¡Imagino que no vinieron por algún descuento! —Se preocupó Benigno.&lt;br /&gt;—Por lo menos, reciba un cheque a fecha —medio que rogó mister Yon.&lt;br /&gt;Benigno llamó al padre Celestino, concedió unos días y extendió la mano para despedir al mister.&lt;br /&gt;—¿Y el descuento? —Avanzó la señora Yon.&lt;br /&gt;—¿Descuento? —Se sorprendió Benigno.&lt;br /&gt;—Usted habló de un descuento —insistió la mujer.&lt;br /&gt;Benigno, molesto por haber caído en su propia trampa, ironizó —¿Y qué descuento le vendría bien?&lt;br /&gt;Tras otra larga negociación, cerraron por el veinticinco por ciento.&lt;br /&gt;El rector dejó rápidamente la oficina.&lt;br /&gt;Activé ‘Dialéctica’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fermosanta y Margret rezaban la ‘Bienaventuranza’:&lt;br /&gt;Que el Reino de los Cielos será de los pobres de espíritu. Que los mansos heredarán la tierra. Y que los que buscan la paz, serán llamados hijos de Dios.&lt;br /&gt;Fueron interrumpidas por el padre Celestino, traía un taburete, informó a la maestra de los resultados de la negociación y las dejó solas.&lt;br /&gt;Fermosanta se sentó en el banquito.&lt;br /&gt;—¿Te cansaste de estar en el piso? —Preguntó ingenuamente Margret.&lt;br /&gt;—No mi amor. Pero algunas cosas han cambiado y me veo en la obligación de amarte un veinticinco por ciento menos.&lt;br /&gt;Se repitió con el cincuenta por ciento.&lt;br /&gt;Con el setenta y cinco.&lt;br /&gt;‘Dialéctica’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la rectoría, el rector brillaba por su ausencia.&lt;br /&gt;Sólo Fermosanta, Celestino y los Yonis.&lt;br /&gt;Luego de negar la beca, el secretario despidió a mister y mis Yon con la recomendación que retiren a Margret el último día del mes, sin falta.&lt;br /&gt;Hicieron venir a la pendeja.&lt;br /&gt;Entró abrazando la ‘patas largas’.&lt;br /&gt;Corrió a su maestra.&lt;br /&gt;Fermosanta la rechazó —No podré quererte más —dijo tomando distancia.&lt;br /&gt;—Pero yo te quiero —rogó la pendeja.&lt;br /&gt;—Tendrás que acostumbrarte.&lt;br /&gt;—¿No me vas a querer más? —preguntó desgarrada.&lt;br /&gt;—Tengo que amar a otros niños.&lt;br /&gt;Margret intentó insistentemente argumentar a su favor.&lt;br /&gt;Sólo recibió silencio de una maestra que, con los brazos cruzados, aplaudía el piso con el pie derecho.&lt;br /&gt;Al fin, la falta de respuesta despertó su adormecida ira.&lt;br /&gt;Tomó distancia. Hurgó en las entrañas de la ‘patas largas’ y extrajo un oxidado Colt 32.&lt;br /&gt;Me preparé para el baño de sangre.&lt;br /&gt;Los adultos se transfiguraron al ver el arma. No dudaron que morirían.&lt;br /&gt;Yo esperaba las puteadas de la pendeja, detonaciones y exclamaciones de dolor de los mayores.&lt;br /&gt;Pero la niña, llorando, repetía a los gritos —¡te quiero!... ¡Te quiero!&lt;br /&gt;—¡Está bien!—Concedió aterrorizada Fermosanta —Te llevaré conmigo.&lt;br /&gt;—¡Si, para siempre! —Fue lo último que gritó Margret.&lt;br /&gt;Giró el 32 hacia su pecho, accionó el disparador.&lt;br /&gt;El tiro atravesó la ‘patas largas’ y su cuerpo.&lt;br /&gt;Fermosanta y Celestino se paralizaron.&lt;br /&gt;Benigno, seguido por un tropel de curas atraídos por la detonación, ocupó la rectoría.&lt;br /&gt;De una sola ojeada se hizo cargo de la situación. Dio órdenes. Sacudió a Celestino y cacheteó a Fermosanta para que volvieran en sí.&lt;br /&gt;Entraron monjas de gris con elementos de limpieza. No dejaron vestigios de lo acontecido.&lt;br /&gt;—¡Y recuerden! —Gritó Benigno volviendo a emular al bagayero —¡A Margret la llevaron sus padres!&lt;br /&gt;Activé apagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Caso resuelto”&lt;br /&gt;Cité por el celular a mister Yon. Le informé los resultados de la investigación.&lt;br /&gt;No se sorprendió, sólo lamentó la inversión.&lt;br /&gt;Me dio pena, hice un descuento a los honorarios.&lt;br /&gt;Pagó con un cheque sin fondos.&lt;br /&gt;Sólo me quedó la satisfacción profesional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="Este enlace externo se abrirá en una nueva ventana" href="mailto:JulioCesarFlatuletti@arnet.com.ar" target="_blank"&gt;JulioCesarFlatuletti@arnet.com.ar&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="Este enlace externo se abrirá en una nueva ventana" href="mailto:detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com" target="_blank"&gt;detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-411612696234825144?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/411612696234825144/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=411612696234825144&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/411612696234825144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/411612696234825144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/08/11-conductinidad-la-conducta-del-nido.html' title='11º - Conductinidad (la conducta del nido)'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-1432767396961284795</id><published>2009-07-06T13:24:00.002-03:00</published><updated>2009-07-06T13:29:35.402-03:00</updated><title type='text'>10º - Políticamente correcto</title><content type='html'>Invierno glacial, despiadado, electoral.&lt;br /&gt;Acabé cobrando el último ‘Caso Resuelto’ con unas secas de hashish.&lt;br /&gt;Doris tuvo que cortarme el crédito por orden del patrón. El vasito de chicha, última cena en el Bahía, salió de su bolsillo.&lt;br /&gt;Para estirar el trago me enredé en el “Arte de la guerra” de Sun Tzu, dejado por su hija en la mesa de costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isaquito apretaba ásperamente para cobrar la máquina. En un punto y aparte lo vi con sus hijos, preguntando por mí.&lt;br /&gt;No bien se fueron subí a mi cueva, acomodé el sofá cama frente a la puerta y apagué la luz dispuesto a dormir sólo con un ojo, vestido, empuñando a Glock y atragantado de ansiedad.&lt;br /&gt;La primera muerte es gratis.&lt;br /&gt;Al tiempo, el vidrio esmerilado mostró tres siluetas siniestras. Agradecí al Nazareno crucificado echándole una rápida mirada y asenté el índice en la cola del disparador esperando que chirriara la puerta.&lt;br /&gt;Golpearon con los nudillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un legislador y dos acólitos requerían mis servicios como esbirro (venían bravas las elecciones).&lt;br /&gt;Acuché la defraudada Glock en la sobaquera.&lt;br /&gt;Querían poner a un ex presidente (actual senador), nuevamente en el imaginario popular como salvador de la patria y recuperar, de esa manera, negocios escurridos entre los dedos.&lt;br /&gt;Me ofrecieron trabajo… en política.&lt;br /&gt;—¿Y la policía? —pregunté tratando de enturbiar aún más las cosas. Deseando no tener que aceptar.&lt;br /&gt;—Necesitamos reserva, el enemigo no debe conocer nuestra estrategia.&lt;br /&gt;Me ilusioné, pregunté si entramos en guerra contra Uruguay, empuñé a Glock y me vi gerente de la pastera Botnia.&lt;br /&gt;—¡Guarde eso! —Ordenó el legislador —la política es la continuación de la guerra por otros medios...&lt;br /&gt;—Si no somos capaces de enfrentarnos a los demás quedaremos relegados en cualquier momento… — agregó uno de los acólitos.&lt;br /&gt;—Vencerá aquel que sepa cuando luchar y cuando no... —añadió el otro.&lt;br /&gt;—Las tácticas militares son como &lt;a href="http://www.monografias.com/trabajos14/problemadelagua/problemadelagua.shtml"&gt;el agua&lt;/a&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablaban como los sobrinitos del pato Donald.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El curso natural va desde lo más alto y se precipita a lo bajo...&lt;br /&gt;—Evitaremos lo que es fuerte y golpearemos lo débil…&lt;br /&gt;El legislador cortó, clavando sus ojos en mis ojos, lo que amenazaba hacerse eterno —¿Sabremos de su reserva?&lt;br /&gt;—Hay que ser muy derecho para andar por izquierda —contesté.&lt;br /&gt;Me persigné y acabé aceptando. Los honorarios eran más que jugosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estrategia consistía en poner rápidamente al ex presidente en la mirada de las masas, en el ojo de la tormenta política.&lt;br /&gt;Para ello anunciarían, en conferencia de prensa, una cirugía para corregir la fimosis del representativo miembro del senador. En vivo. En el programa de más ranquing de la televisión:&lt;br /&gt;“Circuncidando por un sueño”&lt;br /&gt;El lema:&lt;br /&gt;“Para que Argentina deje de ser el culo del mundo. Vote M… Presidente. Para que el país sea la pinchila de las naciones”&lt;br /&gt;A mi cargo estaba la táctica.&lt;br /&gt;Debía poner orden en las cosas. Evitar la confusión inherente a este tipo de actividades e impedir que todo se vaya al carajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el día.&lt;br /&gt;Me vi sorprendido por las cenitales que iluminaron repentinamente el quirófano.&lt;br /&gt;Entraron técnicos, maquilladores, enfermeras, anestesistas y claque enquilombando histéricamente todo.&lt;br /&gt;Al fin, cuando volvió la calma, entró el animador.&lt;br /&gt;Agitó la colmena con sus directivas, renovó la histeria, y luego dejó todo tal cuál estaba. &lt;br /&gt;Compartir algo con esa fauna justificaba cada centavo de mis honorarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El senador fue traído en camilla, dormido, cubierto con una sábana blanca.&lt;br /&gt;Por un agujero aparecía la pija (anodina) dormida como él.&lt;br /&gt;Sin separarme del político, yo hacía guardia tocando como al descuido las cachas de Glock.&lt;br /&gt;Todo a punto, la iluminación cambió.&lt;br /&gt;Los gestos, antes crispados, se volvieron humanos y aparecieron sonrisas frente a las cámaras.&lt;br /&gt;Señalando al miembro del senado el animador hizo la presentación de los actores. Utilizó de fondo los acordes del himno nacional.&lt;br /&gt;         Inmediatamente después una enfermera casi sin minifalda entró con desinfectante y tiñó la pija de rojo, sobresalió patética en la inmensa blancura de la sábana.&lt;br /&gt;Por casualidad, observé uno de los televisores de control. Parece ser que filmaban con una cámara especial porque la insignificante aparecía enorme.&lt;br /&gt;Otra enfermera con idénticos glúteos irrumpió con el instrumental.&lt;br /&gt;En tanto la primera sobaba con delicadeza.&lt;br /&gt;La verga se paró (o algo así). Antes de salir la sobadora robó cámaras, meneó caderas improvisando y esos vibrantes glúteos elevaron su cotización.&lt;br /&gt;Lo mismo la segunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El general Sun Tzu, en “El arte de la guerra”, aconsejaba casi dos mil quinientos años atrás:&lt;br /&gt;“Aquel que sólo ve lo obvio gana sus batallas con dificultad. Aquel que ve debajo de la superficie, gana las batallas con facilidad”.&lt;br /&gt;Comencé a contar, ingenuamente, las monedas del bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cirujanos hicieron sus entradas con las manos al aire.&lt;br /&gt;Hasta ahí, todo bien. Pero Satán metió la cola.&lt;br /&gt;El conflicto se presentó cuando los cirujanos, ansiosos, echaron mano simultáneamente  a la pinchila.&lt;br /&gt;Parece ser que ambos querían el prestigio que significaba circuncidar.&lt;br /&gt;La discusión subió de tono y uno de ellos (el que iba perdiendo), en un rapto de ira tomó la pija con la izquierda, el bisturí con la derecha, la seccionó y trató de darse a la fuga.&lt;br /&gt;         Con escalofrío sentí que, junto a la verga, la patria volvía en cámara lenta al tercer mundo.&lt;br /&gt;Mientras yo me ocupaba en detener al magnicida, el otro médico (administrativo) trataba de injertar al miembro del senado.&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Volví a la cueva desmoralizado, lo que aparentó ser una rutina se había ido al carajo. Los honorarios entraron en zona roja.&lt;br /&gt;Yo y las masas, en vilo, no dormimos esperando un milagro.&lt;br /&gt;Días después, a la clínica.&lt;br /&gt;Llevaba la imagen de San Expedito, la que protege mi diploma, en el bolsillo de la camisa, pegada al corazón. Fue en vano.&lt;br /&gt;El injerto comenzó a tener mal olor, se desprendió como un higo maduro, reventó y nos salpicó de pus a los que estábamos cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los médicos tranquilizaban.&lt;br /&gt;Habían puesto al senado primero en la lista de trasplantes.&lt;br /&gt;Para desesperación del pueblo, al político no había pija que le viniera bien: Pequeña, de poco calibre, demasiado corta…&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Crónica especuló con la trompa de un elefante nonato y detonó la discusión con Greenpeace.&lt;br /&gt;El sistema se vio colapsado por cadenas de e-mails:&lt;br /&gt;‘Votá por los elefantes. Especie en extinción’&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Al fin un donante, negro (carecía de significación, no de grandeza). La discusión acabó. &lt;br /&gt;Apego, simbiosis, piel, amor a primera vista. Se aceptaron.&lt;br /&gt;Festejamos con pizza, champán y volví a ilusionarme con las nalgas. Los honorarios daban para ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahí, todo un éxito.&lt;br /&gt;         Para prestigio de la clínica el miembro del senado abría su bata ante quién se cruzara.&lt;br /&gt;Las enfermeras cuchicheaban fingiendo vergüenza.&lt;br /&gt;Las monjas, mirando de reojo, se santiguaron demandando a ‘Santa Adelgundis virgen’ y repitieron el acto hasta acabar.&lt;br /&gt;El cura, que daba los santos óleos, apeló al arzobispado sin saber qué partido tomar.&lt;br /&gt;Pero…&lt;br /&gt;         A despecho de las recomendaciones, la impaciencia del ex presidente hizo que metiera el injerto en el lugar equivocado.&lt;br /&gt;No alcanzó la penicilina del país.&lt;br /&gt;         La junta médica decidió la transformación inconsulta, de urgencia.&lt;br /&gt;De la mañana a la noche fue señora.&lt;br /&gt;Mis contratistas, tal vez por suponer que Argentina no resistiría otra mujer en el poder, hicieron desaparecer senador y honorarios.&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Volví a la cueva, cabizbajo, meditabundo, cargado de ira.&lt;br /&gt;Concentrado en mi aciago porvenir entré hasta el corazón de la galería, con negligencia.&lt;br /&gt;Isaquito, escoltado por sus hijos, me atenazó de atrás.&lt;br /&gt;En medio del forcejeo vislumbré a la mujer, en silla de ruedas, mirando atentamente desde el entrepiso.&lt;br /&gt;Zafé como pude.&lt;br /&gt;Tomé distancia, desenfundé como un rayo y, ante la mirada indiferente de la familia, injerté tres petardos en la frente del usurero; sus sesos chorrearon como grisáceos mocos de la gripe porcina en las vidrieras más cercanas.&lt;br /&gt;Primera muerte y nada para festejar.&lt;br /&gt;Pero como dice el dicho: ‘No hay mal que por bien no venga’.&lt;br /&gt;A la corta, los jueces cerraron el caso (sólo me deshice de un judío)&lt;br /&gt;Los herederos y la viuda, agradecidos, pagaron los honorarios de la política.&lt;br /&gt;Al toque se dedicaron a financiar motos de marcas autóctonas pero importadas de China.&lt;br /&gt;Acordamos que me pasarían los morosos para la cobranza.&lt;br /&gt;Acabé haciendo excelente diferencia y pude habilitar nuevamente, para futuras investigaciones, ‘La máquina de las circunstancias’.&lt;br /&gt;Así que…&lt;br /&gt;¡Siempre listo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:JulioCesarFlatuletti@arnet.com.ar"&gt;JulioCesarFlatuletti@arnet.com.ar&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com"&gt;detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-1432767396961284795?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/1432767396961284795/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=1432767396961284795&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/1432767396961284795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/1432767396961284795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/07/10-caso-resuelto-las-nera-ponce.html' title='10º - Políticamente correcto'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-3234696842009857899</id><published>2009-06-04T18:07:00.005-03:00</published><updated>2009-10-02T18:28:34.326-03:00</updated><title type='text'>9º - Las 'Nera' Ponce</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Luego del mañanero, Belén se durmió.&lt;br /&gt;Pude examinarla sin que lo notara:&lt;br /&gt;Sus miembros demasiado largos, su piel que acusaba síntomas y la crispación de sus labios confirmaron mis sospechas, ya no era una niña.&lt;br /&gt;La desnutrición que traía de nacimiento era su encanto (un angelito con aliento a frutillas), también le debe haber afectado el cerebro; no daba valor de mercado a sus servicios.&lt;br /&gt;Me había estafado pero era una verdadera ganga. Sentí como peligrosa tanta suerte.&lt;br /&gt;Belén se desperezó en la cama al tiempo que el celular vibraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mensaje de texto de Isaquito:&lt;br /&gt;“Tnés hsta el fn de smna - Atnete a las consecncias”.&lt;br /&gt;De ese modo daba comienzo la etapa de las amenazas (7º y 8º Caso Resuelto)&lt;br /&gt;No me pasaba por la cabeza pagarle, me concentré buscando una salida no violenta mientras acariciaba a Glock.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belén acabó por despertar y preguntó cual fue mi primera vez.&lt;br /&gt;No entendí.&lt;br /&gt;—¡Cuando te desvirgaron! —dijo impaciente.&lt;br /&gt;Pese a la ambigüedad de la pregunta contesté que a los doce años, en la brecha enorme y peluda que tenía la Ponce entre las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irrumpieron en nuestra intimidad golpeando la puerta con vehemencia. Entreabrí fastidiado.&lt;br /&gt;Unos tipos tan bien trajeados que daban mala espina requerían de mis servicios.&lt;br /&gt;Los mandé al bar.&lt;br /&gt;Despedí a Belén con una propina, le dije que la llamaría apenas cobrado el adelanto.&lt;br /&gt;Ahí fui, al Bahía.&lt;br /&gt;De lejos podía ver cómo Doris se desvivía por atenderlos.&lt;br /&gt;José, el sastre de la galería, pasó corriendo con el metro de hule amarillo colgando del cuello y expresión de no creer lo que veía.&lt;br /&gt;Los trajeados eran de la hermandad de las Ponce.&lt;br /&gt;Habían convocado por internet a varias promociones de iniciados. Estaban en la etapa de organizar el evento y querían contratarme para que investigara si la Nera Ponce aún vivía.&lt;br /&gt;Mordí las ganas de preguntar para qué.&lt;br /&gt;No cuestionaron el adelanto ni los gastos. Prometieron un extra si la encontraba viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a llamar a Belén.&lt;br /&gt;Me sorprendió. Tenía el culo como el de una Barbie de ciento cincuenta dólares, cerrado.&lt;br /&gt;Luego, por unos días, percibí a todas las mujeres como viejas fotos sepia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inicié la investigación en la villa miseria del bajo Yapeyú donde las Nera Ponce fueron famosas.&lt;br /&gt;Algunos decrépitos las recordaban borrosamente. Al fin, una cartonera, mientras clasificaba sus porquerías, me tiró un rastro por un diez:&lt;br /&gt;Había un Cara e’ Goma preso por homicidio, relacionado con las Ponce.&lt;br /&gt;El comisario de la segunda (dueño del Paraíso) completó el informe:&lt;br /&gt;El Cara e’ Goma se había suicidado algunos años atrás en la UPU (Unidad Penitenciaria Uno)&lt;br /&gt;Nada cerraba.&lt;br /&gt;Decidí investigar los archivos, no me dieron bola.&lt;br /&gt;Siempre es conveniente tener a quién visitar en la cárcel. Ahí fui, pabellón de presos peligrosos, donde se suicidó el Cara e’ Goma.&lt;br /&gt;Sus compañeros me dijeron que había muerto por sobredosis o SIDA, no se ponían de acuerdo.&lt;br /&gt;Lo archivé en mi memoria.&lt;br /&gt;Lo de la sobredosis seguramente dará tantos frutos como las patentes de los puntos que levantan travestis en los alrededores del Mercado Norte.&lt;br /&gt;Pensé que si investigaba al Cara e’ Goma, por carácter transitivo me arrimaría a la Nera.&lt;br /&gt;Aceité a Glock y preparé dos cargadores de puntas huecas frotadas con ajo. Volví a la villa dispuesto a internarme.&lt;br /&gt;El Cara e’ Goma era recordado por haber matado una Ponce, de las ‘denserio’ (Las Ponce, como Coca Cola, eran marca referencial. Muchas asumían el nombre por mercadeo)&lt;br /&gt;Me despedí del premio.&lt;br /&gt;También me informaron que las Ponce ‘denserio’ eran dos, mellizas.&lt;br /&gt;El dato volvió a encender mi entusiasmo, no era despreciable la propina.&lt;br /&gt;Me pregunté cuantos años tendría: —¿Sesenta, setenta, más…?&lt;br /&gt;A los geriátricos.&lt;br /&gt;Sólo una Ponce de León. Nada que ver.&lt;br /&gt;Volvía desanimado a mi cueva cuando, frente al Correo Central, un ratero metió mano en la mochila de una operadora del Call Center que funciona en los pisos de arriba, se quedó con el celular.&lt;br /&gt;Lo tome por el cuello de la campera hasta que lo devolvió.&lt;br /&gt;Estaba lleno de policías y no lo denuncié.&lt;br /&gt;Huyó caminando con arrogancia, cruzó la calle y me gritó: —¡Villa Inés! —Al notar mi perplejidad, aclaró —¡La Ponce!&lt;br /&gt;Ahí fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El taxi me dejó frente a una despensa enrejada, con el almacenero recluido como en la UPU; el taxista no se animó a entrar más.&lt;br /&gt;Caminé varias cuadras.&lt;br /&gt;Un pendejo me sorprendió por atrás, le colgaban espesos mocos (son los más temibles)&lt;br /&gt;—¡Tío, tení faso? —amenazó peligroso.&lt;br /&gt;Le di un cigarrillo sin acercarme demasiado ni despegar la mano de Glock.&lt;br /&gt;—¿Tení fuego…?&lt;br /&gt;Tuve que arrimarme con el encendedor. Me tranquilicé, lo que le colgaba de la nariz era Fana; ese no jodía más.&lt;br /&gt;Seguí internándome. La zona se iba raleando de gente hasta que llegué a un kiosco bajo un aguaribay.&lt;br /&gt;A la intemperie había dos mesas, teléfono público, billar, metegol y una culona barriendo la tierra.&lt;br /&gt;Pregunté por la Ponce.&lt;br /&gt;Sin dejar de barrer señaló la abertura en el muro aledaño.&lt;br /&gt;Pasé a un santuario al aire libre con devotos de Villa Inés, Campo de la Rivera, bajada San José, Maldonado...&lt;br /&gt;Más allá de la muchedumbre, apoyada por un trípode sagrado, desnuda y peluda estaba ella, la vagina de la Nera Ponce, contenida por una inmensa masa de carne que se estremecía.&lt;br /&gt;La Nera no me reconoció. Me veía diferente con el saco de corderoy, sombrero, el bulto de Glock. Y casi cuarenta años más.&lt;br /&gt;Sus labios mascullaron algo que no llegué a escuchar.&lt;br /&gt;La multitud, al percatarse que se dirigía a mí, hizo lugar.&lt;br /&gt;Mientras me acercaba fui descubriendo gente uniformada (policía, gendarmería, empresas privadas...)&lt;br /&gt;Sospeché que habían sido infiltrados por las fuerzas de seguridad. Pronto comprendí que la cosa venía al revés, los respetaban cómo héroes.&lt;br /&gt;Le informé a la Nera para qué la requería.&lt;br /&gt;Me respondió que era la ‘chamana urbana’ de la zona quinta, que la encontré en medio de un ‘rito de iniciación’ y que al terminar hablaríamos.&lt;br /&gt;Me puso en manos de Daiana. Una achaparrada sin dientes, mal aliento y peor carácter que parecía ser de relaciones públicas.&lt;br /&gt;Me quedé a presenciar lo que se estaba cocinando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos Pendejos de siete a dieciséis años esperaban ser puestos a prueba.&lt;br /&gt;Sólo tenían, prima facie, tres cosas en común: miradas siniestras, medias de barro y ambiciones.&lt;br /&gt;No apartaban los ojos de una larga mesa con figuras hechas a base de azúcar.&lt;br /&gt;Daiana me explicó que las figuras representan los deseos de los ‘conchudos’ –Por ejemplo —dijo señalando la forma de un auto en un camino —el que hizo esto debe querer un viaje.&lt;br /&gt;Sobre la mesa había sueños recurrentes:&lt;br /&gt;Barrios cerrados con cartelitos que decían ‘Las Delicias’, ‘&lt;a href="http://www.todoar.com.ar/ire.php?nreg=22c1ad93efac34fa" target="_blank"&gt;La Esperanza Confort Country&lt;/a&gt;’, ‘Los Olmos’ y muchos más. Todos tenían, en la puerta, un Tío (diablo) con un manojo de dólares.&lt;br /&gt;La Pachamama protectora, al ser quemadas esas figuras, concretaría los deseos.&lt;br /&gt;—¿Cómo seleccionan los novatos? —pregunté intrigado por no encontrar la cosa común&lt;br /&gt;—Cuando están en condiciones de tener hijos.&lt;br /&gt;Pensando en otras religiones y en las ignorancias de Daiana, la corregí —El promedio de edad son trece, no como éstos…&lt;br /&gt;—Cuando morfan todos los días —respondió lacónica.&lt;br /&gt;Me cagó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La iniciación consistía en resistir al paco (pasta base de la blanca), salir de caño (robar) y llevarse puesto un cobani (policía)&lt;br /&gt;De arranque no más, el paco raleó las filas.&lt;br /&gt;—Selecciones al natural —comentó Daiana mezclando Reader’s Digest con Darwin y duraznos en almibar.&lt;br /&gt;Como la cosa iba para largo, volví a la cueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, temprano, salieron de caño.&lt;br /&gt;De noche cada uno de los iniciados rindió cuenta de lo sustraído, obviamente faltaban los que agarraron o mataron.&lt;br /&gt;Quedaba la tercera acción, la más peligrosa.&lt;br /&gt;Para conocer qué les depararía el destino la Nera se sometió a tres horas de abstinencia sexual. Se inspiró sumergiéndose en las aguas del Suquía. Masticó una mezcolanza de peperina con coca y bebió un fernando luego de haber ofrendado a la Pachamama.&lt;br /&gt;Cayó en letargo. Al despertar, gritó el dictado de la madre tierra:&lt;br /&gt;—¡El momento propicio para bajar cobanis, es… Ya!&lt;br /&gt;Sufrió una convulsión y se murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había encontrado a la Nera Ponce con vida.&lt;br /&gt;No quisieron pagar el incentivo.&lt;br /&gt;Se desató el conflicto.&lt;br /&gt;Para negociar me invitaron a fumar un narguile social (más de veinte mangueritas) con hashish recién importado del Oriente Medio.&lt;br /&gt;A la segunda seca, a mis voces las presentí pronunciadas por una caverna, se transformaron en colores brillantes y navegaron sobre un cielo negro, aterciopelado, sin estrellas. Pensando que estaban maduros para volver al reclamo, defendí la propina con un discurso moralista. Al pronunciar la ‘ele’ mi lengua cobró vida, se enrolló en cada una de las letras de colores y me tragué todas las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque fue otro ‘Caso Resuelto’, por un tiempo, a las cosas también las percibí sepia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Córdoba, Junio de 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JulioCesarFlatuletti@&lt;a href="mailto:arnet.com.ardetectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com"&gt;arnet.com.ar&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="mailto:detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com"&gt;detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-3234696842009857899?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/3234696842009857899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=3234696842009857899&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/3234696842009857899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/3234696842009857899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/06/9-caso-resuelto-las-neras-ponce.html' title='9º - Las &apos;Nera&apos; Ponce'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-7382535622068156483</id><published>2009-05-05T11:50:00.001-03:00</published><updated>2009-05-05T11:53:51.506-03:00</updated><title type='text'>8º - El huevo de la serpiente</title><content type='html'>Se volvió costumbre que la hija de Doris, la encargada del bar, olvide sus libros. También que la madre se niegue a hablar de ella.&lt;br /&gt;“El Korán”, precedido de un estudio de la vida de Mahoma, por ‘M.Savary’ (ed. Andrómeda) parecía esperarme sobre la mesa.&lt;br /&gt;Doris tomó el pedido con actitud autista. Me concentré en la Biblia musulmana.&lt;br /&gt;El libro da cuenta, entre otras cosas, del viaje nocturno que hizo Mahoma un año antes de la Hégira (emigración)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isaquito interrumpió mi lectura, reclamó el pago de la PC (7º Caso Resuelto) y dio inicio a la etapa del acoso.&lt;br /&gt;Aún tenía tiempo sin sobresaltos. Habría amenazas varias antes que ordenara a su hijo a quebrar mis piernas.&lt;br /&gt;Para despedirse me previno:&lt;br /&gt;—¡No te hagás el mishíguene, eh?&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;—Que no te hagás el loco.&lt;br /&gt;Se fue. La advertencia quedó flotando en el Bahía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Viaje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…“Estaba acostado” —dijo Mahoma —“entre las colinas de Safa y Meva cuando Gabriel aproximóse a mí y me despertó. Traía en su diestra a Elborak, jumento gris plateado, tan veloz que apenas podía en su vuelo seguirlo la mirada, luego de confiármelo ordenó que montase en él…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arribó a Jerusalén cabalgando en alas de asno.&lt;br /&gt;En el templo se encontró con Abraham, Moisés, Jesús y oraron.&lt;br /&gt;Siguió volando sobre el burro por los siete cielos.&lt;br /&gt;En el primero lo recibió Adán. En el segundo, Jesús. Luego José, Henoc y Aarón. En el sexto, Moisés. El séptimo, Abraham y de ahí, pasando por Lotos, directo con Dios que le pidió para su pueblo cincuenta oraciones diarias.&lt;br /&gt;El Profeta volvió acobardado por el pedido. Le contó a Moisés (el del sexto)&lt;br /&gt;Supongo que este le respondió como hace Isaquito:&lt;br /&gt;—¡Estás mishíguene?... ¿Y cuando van a trabajar? Andá y suplicale una rebajita.&lt;br /&gt;El Altísimo las redujo a cuarenta.&lt;br /&gt;Moisés hizo que Mahoma rogase por nuevas rebajas y Dios disminuyó otras diez. Así hasta lograr sólo las cinco oraciones que hacen hoy mirando a la Meca.&lt;br /&gt;Al fin, agotados, iniciaron el regreso.&lt;br /&gt;El burro lo dejó en el parador donde horas antes lo había tomado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doris trajo el desayuno y derramó un vaso de agua sobre la mesa. Apenas tuve tiempo de levantar ‘El Korán’.&lt;br /&gt;Secó la mesa con la rejilla mientras se disculpaba sin interrupción.&lt;br /&gt;Me metí en el libro para no escucharla.&lt;br /&gt;Se fue enculada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vida sentimental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cadige, viuda y rica, fue la primera mujer que tuvo Mahoma, le permitió salir de la malaria organizando una caravana para comerciar con Siria.&lt;br /&gt;Aisha, la segunda esposa, fue quien le dio placer.&lt;br /&gt;“—Mi madre vino hacia mí” —decía Aisha a quién quisiera escuchar —“cuando me estaban meciendo en un columpio entre dos ramas. Me lavó la cara y me llevó de la mano. Cuando llegamos a la puerta se detuvo para que yo recuperara la respiración. Me introdujo en la habitación, donde esperaba el Profeta sentado en una cama de nuestra casa. Mi madre me hizo sentar en el regazo de él. Entonces, los hombres y mujeres se levantaron y nos dejaron solos. El profeta consumó el matrimonio en mi casa cuando yo tenía nueve años…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La metida de pata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seis años después Aisha acompañó al profeta en una de sus expediciones de guerra. Fue a pura pérdida.&lt;br /&gt;Bajó del dromedario a mear detrás de unos yuyos y perdió un collar, perdió tiempo en buscarlo, perdió la caravana y parece que Sawan, soldado que custodiaba la retaguardia, le hizo perder el invicto. Para los mal pensados, también perdió el honor.&lt;br /&gt;Ante el esposo tuvo que defender su causa. Como aún era joven y bonita lo convenció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El salvavidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“…Mahoma tuvo el placer de hallarla inocente. Para proteger su reputación hizo descender del cielo a ‘El Korán’ el capítulo XXIV (La luz) donde unos versículos la justificaron plenamente.&lt;br /&gt;Versículo 12:&lt;br /&gt;Cuando habéis oído la acusación, fieles de los dos sexos ¿no pensasteis interiormente lo que era preciso creer? ¿No habéis dicho: he aquí una imprudente mentira?&lt;br /&gt;Versículo 14:&lt;br /&gt;Si la misericordia y la bondad divina no velaran sobre vosotros, esta mentira podría hacer caer sobre vuestras cabezas un castigo terrible. Ha pasado de boca en boca, habéis repetido lo que ignorabais y habéis mirado una calumnia como puede mirarse una falta ligera; y esto es un crimen a los ojos del Eterno…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercera interrupción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alba y Aisha (la de ahora), entraron seduciendo.&lt;br /&gt;Aisha se había transformado en una yegua (con catorce años) de tanto darle a la matraca. No logró sostener el deseo de mi mirada y bajó los ojos. Yo había lamido esa piel.&lt;br /&gt;Instintivamente miré a Doris con culpa, como si hubiera traicionado a su desconocida hija.&lt;br /&gt;Con un gesto, me perdonó.&lt;br /&gt;Alba manifestó, al fin, ternura hacia mí. Era tarde. Dejó de calentarme. Sólo amor filial.&lt;br /&gt;A causa de los arrumacos sospeché algo turbio y no me equivocaba. Querían servicios gratis.&lt;br /&gt;Aisha extrañaba a sus padres. Necesitaba verlos. Pretendían que intermediara.&lt;br /&gt;Me resistí, no trabajo ad honorem. Propuse cobrar en especias pensando en una fiestita con las tres.&lt;br /&gt;Se negaron escandalizadas.&lt;br /&gt;Metieron presión.&lt;br /&gt;Ahí fui.&lt;br /&gt;Me sacaron cagando. Para los padres, Aisha había muerto. La enterraron en vida. Con el honor no se jode.&lt;br /&gt;—Ni con la guita —pensé.&lt;br /&gt;Tuvieron que devolver la inversión al Chií del medio oriente (3º Caso Resuelto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi prestigio me obligó al máximo esfuerzo.&lt;br /&gt;Aisha, muy requerida por tipos de guita y abolengo, podría traerme clientela selecta.       &lt;br /&gt;Apelé a ‘La Máquina’ (mi oráculo personal) Tomé a Glock del respaldo del sillón dispuesto a trabajar sentado. La encendí, activé ‘Interacción’. Apareció otro extraño ícono, ‘Catarsis’, que también activé y comencé a preguntar:&lt;br /&gt;—¿Por qué Aisha…?&lt;br /&gt;No pude terminar la pregunta. Aterricé en medio de tiendas que rodeaban un pozo de agua hedionda al pie de una montaña de rocas y arenas calcinadas por el sol.&lt;br /&gt;El programa ‘Catarsis’ me había incorporado a la escena sin abandonar la oficina.&lt;br /&gt;Una mujer caminaba enloquecida con un niño muerto en brazos.&lt;br /&gt;En guerra privada los machos de la aldea se apuñalaban por comida, por hembra, porque sí. Todos contra todos. Grupo contra grupo.&lt;br /&gt;El sol, al declinar, estiraba tenebrosas sombras.&lt;br /&gt;La ambigüedad del anochecer dividió al caos.&lt;br /&gt;Algunos huyeron. Los que no, trataron de reorganizarse sin lograrlo.&lt;br /&gt;El silencio tapó los quejidos. El resplandor murió. La temperatura descendió en caída libre.&lt;br /&gt;La mujer del niño puso el cadáver a los pies de un viejo y rogó que le pida a la luz que continúe protegiendo. Que haga volver al fuego.&lt;br /&gt;El abuelo quedó orando toda la noche hacia el naciente.&lt;br /&gt;A la larga el disco de fuego volvió.&lt;br /&gt;La aldea cobró vida, la gente se relajó y al sol se le fue la mano una vez más.&lt;br /&gt;Los que habían huido regresaron a terminar la faena.&lt;br /&gt;A media tarde, un harapiento que se apoyaba en un cayado más alto que él, manco de la derecha, bajó de la montaña.&lt;br /&gt;El veterano que hablaba con el sol acudió a recibirlo —No eres desconocido, viajero —dijo luego de saludar —¿Acaso no has sido tú, quién subió apagado y entero?&lt;br /&gt;—Desciendo iluminado por la verdad.&lt;br /&gt;El sacerdote comentó a los gritos —¡Desciende de la luz de la montaña para entregar sabiduría al hombre!&lt;br /&gt;Nos invitó a entrar a su morada.&lt;br /&gt;Ofreció almohadones de lino y seda. Ordenó a sus mujeres que traigan manjares. A sus esclavos ordenó pulsar los instrumentos. A sus esclavas niñas, que bailen la danza de la fertilidad. A sus mercenarios, que hagan cumplir los menores deseos de la visita.&lt;br /&gt;Tras efluvios etílicos, lascivia y hartazgo, amaneció demasiado rápido.&lt;br /&gt;Las bailarinas violadas, una esposa que se metió en el entrevero y los esclavos muertos en la pasión comenzaron a tomar mal olor.&lt;br /&gt;El anciano hizo levantar las lonas para que todos participaran y se sentó frente al convidado. Preguntó con solemnidad:&lt;br /&gt;—¿Cuál es esa verdad?&lt;br /&gt;El manco respondió:&lt;br /&gt;—¡Oh! sabio anciano. Luego de haber cavilado en soledad, gozado con la mano izquierda y perdido la derecha en la boca de un lobo, he deducido que sólo una pregunta abre la puerta a la verdad —hizo una larga pausa.&lt;br /&gt;La impaciencia exasperó a la multitud.&lt;br /&gt;Al filo del motín el viajero consideró oportuno romper el silencio y dijo —¿Por qué?&lt;br /&gt;—¿Por qué, qué? —coreó la gente.&lt;br /&gt;—La llave de la puerta se llama, ¿por qué?&lt;br /&gt;El sacerdote comprendió que la pregunta era la llave y se retiró a meditar hasta la siguiente madrugada.&lt;br /&gt;Renovados excesos dionisíacos. Otra vez el sol rompiendo las bolas.&lt;br /&gt;Los adoradores del fuego volvieron a rodear la tienda del anciano.&lt;br /&gt;—He tratado de abrir las puertas del laberinto con tu pregunta —dijo ásperamente el sacerdote —¿Acaso pretendes iluminar con tus fuegos las penumbras de la humanidad?&lt;br /&gt;El peregrino mostró sus manos —Estas son las verdades del hombre: Placer y temor.&lt;br /&gt;La aldea elevó sus murmullos, todos querían saber.&lt;br /&gt;—Sólo veo una mano —dijo con astucia, hacia la multitud, el bondadoso sacerdote.&lt;br /&gt;—El placer libera por rebeldía. El temor hace a lo que no se ve, a lo que se ignora.&lt;br /&gt;Los murmullos arreciaron.&lt;br /&gt;—¿Desconoces las penas a los incendiarios? —preguntó el intermediario.&lt;br /&gt;—Yo amo a los hombres —respondió el viajero y se dirigió al gentío —Os sugiero que me perdáis y os encontréis con vosotros mismos, y toméis conciencia, y no deleguéis vuestro futuro porque el poder se otorga. Sólo cuando todos me hubiereis negado, entonces tal vez yo regrese a vuestra memoria y me amen con un amor diferente.&lt;br /&gt;El vejete musitó en mi oreja —La luz de la hoguera donde será sacrificado este desubicado iluminará por milenios buena parte de la humanidad.&lt;br /&gt;Dio directivas para que sea achicharrado, ordenó al memorioso de la aldea que recuerde el acontecimiento y se desentendió del problema.&lt;br /&gt;Activé el ícono ‘Dialéctica’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a otra tribu nómada del desierto de Arabia.&lt;br /&gt;Más de cincuenta grados a la sombra.&lt;br /&gt;Las personas que rodeaban un pozo seco bajo el ala de las tiendas, yacían como perros comidos por las pulgas.&lt;br /&gt;Famélico, Abraham se levantó ante la mirada ansiosa de los demás, ensilló un burro, llamó a dos fortachones, a su hijo, cargaron un braserito para llevar fuego y se pusieron en marcha.&lt;br /&gt;En una lomada dijo a los muchachos —Quédense aquí con el burro, mientras yo y el niño subimos.&lt;br /&gt;Recogió leña que cargó sobre su hijo y ahí fueron los dos.&lt;br /&gt;Junto a una gran piedra el niño preguntó —Tenemos fuego y leña. Pero ¿dónde está el carnero para el sacrificio?&lt;br /&gt;—Dios proveerá —dijo al niño atenazándolo fuertemente.&lt;br /&gt;Yo iba a presenciar el holocausto.&lt;br /&gt;Enredado en un espinillo, un enorme carnero balaba pidiendo ayuda.&lt;br /&gt;Fue muerto y asado en lugar del crío.&lt;br /&gt;La piedra tenía viejas manchas de sangre.&lt;br /&gt;Llevó el carnero asado con la ayuda del pendejo y los fortachones hasta las tiendas.&lt;br /&gt;Todos salieron al encuentro, alborotados, con manifestaciones de enorme alegría.&lt;br /&gt;Esperé el fin de los festejos para incorporarme a la comilona.&lt;br /&gt;El niño fue ignorado. Comenzaron a devorar el carnero rápidamente, con hambre atrasada. Me sumé. El carnero era viejo y duro. Isaquito habría sido más tierno.&lt;br /&gt;Ícono ‘Dialéctica’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas eran blancas o negras, sin grises. El calor volvió a golpear como un mazazo al yunque. Mi cabeza era el yunque.&lt;br /&gt;A lo lejos, deformado por el aire caliente que se desprendía de los médanos, un yuyo me hizo señas. No logré entender qué quería de mí.&lt;br /&gt;Más allá otra montaña de arena interrumpía el danzante ocre del horizonte.&lt;br /&gt;Dos beduinos, uno grande y su calco más chico vigilaban a la sombra de una formación rocosa.&lt;br /&gt;Me descubrió el pequeño. A los gritos llamó la atención del adulto.&lt;br /&gt;Me llevaron a un rancherío bajo datileras de película clase B.&lt;br /&gt;Otro beduino tomó ritualmente a Glock con su pistolera.&lt;br /&gt;Las viviendas estaban siendo vaciadas.&lt;br /&gt;Burros, dromedarios y mujeres se afanaban en la mudanza. Niños pequeños lloraban o caminaban a la deriva sin que nadie los controle. Otros, apenas mayores, corrían de un lado a otro llevando lanzas, sables, flechas. Los hombres se daban ánimo entre sí.&lt;br /&gt;No muy lejos corría la hilacha que llenaba el pozo de agua. Más allá un muro de adobe. Del lado de acá, los hombres de la tribu se aprestaban a la defensa. Del lado de allá un grupo a caballo presagiaba muerte.&lt;br /&gt;Llegamos a una tienda montada en el patio de una casa. El fieltro negro de pelo de cabra había absorbido el calor del desierto; un horno hediondo.&lt;br /&gt;Me resistí a entrar. Me obligaron con respeto pero a empujones.&lt;br /&gt;El beduino de la pistola entró conmigo. Puso a Glock en mis manos. Me sentí seguro aunque eran muchos y sólo tenía un cargador.&lt;br /&gt;Exhausto y sediento me dejé caer sobre un baúl decorado.&lt;br /&gt;—¡Estás sentado en el arca de la alianza! —reclamó el beduino con dramatismo.&lt;br /&gt;No sé que respondí.&lt;br /&gt;Al escuchar la traducción de ‘La Máquina’ el árabe hizo una reverencia —Ángel de Dios te veneraremos a la hora Ni.&lt;br /&gt;Yo no dije ni mú, pero mis gestos hablaban per se.&lt;br /&gt;Farfulló una letanía que ‘La Máquina’ tradujo al instante. A poco comenzó a hamacarse al ritmo de sus propias palabras traducidas.&lt;br /&gt;La hora Ni estaba entre la noche y el día: Ni día, Ni noche. Era la hora donde se respiraba la creación, la hora sagrada que separa luz y tinieblas. La hora de ángeles&lt;br /&gt;Me pregunté si sus ángeles no sería el efecto del aire calentado por el sol.&lt;br /&gt;—¡Guardaos pues, / no sirváis a dioses ajenos, / y os inclinéis a ellos. / Y si así fuere, / se encienda el furor de Dios sobre vosotros / No abra Dios los cielos / No haya lluvia / ni la tierra dé su fruto… Y perezcáis.&lt;br /&gt;El pastor de la Iglesia Universal solía leer esa invocación en la Torá.&lt;br /&gt;Aletargado por el calor, el ritmo del beduino y la deshidratación, yo no atinaba a reaccionar.&lt;br /&gt;Al ver mi flojera el sacerdote gritó —¡Yo. Jehová vuestro Dios!&lt;br /&gt;El grito me despabiló un poco.&lt;br /&gt;No bien terminó su invocación entró una mujer cubierta hasta la cabeza.&lt;br /&gt;Traía un cacharro grande con agua fresca.&lt;br /&gt;Apuré el líquido.&lt;br /&gt;La mujer esperó la devolución del cacharro vacío y salió en silencio.&lt;br /&gt;Regresó con leche cuajada que rechacé. Se creó un pico de tensión.&lt;br /&gt;Volvió con dátiles que también rechacé. La tensión creció. Insistió con un gesto.&lt;br /&gt;—No, gracias.&lt;br /&gt;Al escuchar mis palabras traducidas y ampliadas, la mujer se sobresaltó aterrada.&lt;br /&gt;Volví a sentarme sobre el baúl y usé la camisa para la transpiración.&lt;br /&gt;La mujer retiró la camisa de mi mano y comenzó a secar ritualmente mi sudor con un lienzo.&lt;br /&gt;Empezó por la cabeza. Me sobresalté cuando levantó a Glock como objeto sagrado para secarme el sobaco. Quedé tranquilo cuando la dejó. Se arrodilló, me sacó los pantalones, el calzoncillo y enjugó mis genitales. Todo en un clima de extrema tensión.&lt;br /&gt;Ante la falta de reacción, las fricciones se fueron convirtiendo en una paja inútil. Al no lograr su objetivo se desprendió de la túnica hasta quedar totalmente en pelos. Lo último que se quitó fue el velo. Tampoco me agradó su olor.&lt;br /&gt;Tanto insistió en hacerme acabar que, fastidiado, la separé con firmeza. La tensión mutó a resignación. Volvió a vestir su túnica y con la cabeza descubierta salió desorientada. Los guardias le mostraron hacia donde orar, cayó de rodillas.&lt;br /&gt;Todos, inclusive los niños, dejaron la mudanza por un momento y la mataron a pedradas.&lt;br /&gt;—¿Por qué, anciano sacerdote? —pregunté empuñando a Glock, temiendo por mi vida.&lt;br /&gt;—No soy sacerdote. Soy Rabí (maestro, tradujo ‘La Máquina’) Te faltó en la casa de Dios. Tuvo suerte que la dejáramos orar hacia Jerusalén.&lt;br /&gt;Entró otra mujer, pequeña, parecía no tocar la alfombra.&lt;br /&gt;El Rabí salió.&lt;br /&gt;Le pregunté quién era.&lt;br /&gt;—Tzipor (pájaro) —Era hija del anciano de la tribu.&lt;br /&gt;Sus húmedos ojos mostraban una pendeja sensible, inteligente y astuta aunque aterrorizada.&lt;br /&gt;Dijo que son descendientes de la tribu Leví, portadores del Arca, escogidos por el Señor. Sus padres, los padres de sus padres y así mil veces, vivieron en ese oasis y ahora lo quieren arrebatar.&lt;br /&gt;—¡Quién! —exclamé yo, desnudo y al palo.&lt;br /&gt;—Otra tribu. Al jeque le dicen el Resplandeciente.&lt;br /&gt;Habían pagado a un traidor de su propia tribu para que asesinara a su padre. Quedó a cargo de la defensa del pueblo.&lt;br /&gt;Pensé que era demasiado pendeja y le pregunté la edad.&lt;br /&gt;—Soy núbil —respondió como promesa, impaciente por seguir abogando a favor de su gente.&lt;br /&gt;Me acordé de Aisha, casada con el profeta que le bajó la caña a los nueve años. Debe ser el calor del desierto que adelanta la regla a las nenas.&lt;br /&gt;Decidí hablar con el Resplandeciente, lograr la paz, borrar el peligro de su tribu y llevármela. De cualquier manera, con ‘La Máquina’, podría devolverla cuando me cansara.&lt;br /&gt;—Ya vengo —le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterricé en medio de una marea humana a caballo que se pegó el cagazo padre. Elevé un poquito el volumen y ordené —¡Quiero ver al Resplandeciente!&lt;br /&gt;‘La Máquina’ hizo una traducción estridente, la voz pareció salir de todos lados.&lt;br /&gt;Dio sus frutos.&lt;br /&gt;Al instante estuve frente a un burro gris plata que me hizo recordar el de Juan Ramón (Platero es pequeño, peludo, suave, tan…) Pero éste era un duro, armado hasta los dientes.&lt;br /&gt;El asno a su vez, se sorprendió también.&lt;br /&gt;Yo, en bolas, le hice sospechar que no era el arcángel Gabriel.&lt;br /&gt;Puse ‘La Máquina’ a tronar —¿El Resplandeciente? —Los centauros se tiraron de cabeza en señal de sumisión.&lt;br /&gt;Un vocero presentó al jumento resaltando la importancia del animal.&lt;br /&gt;—¡Elborak! Ornamento del Islam. Sostén del príncipe de los creyentes. El grande. El justo. Hijo de mula, milagro de Alá...&lt;br /&gt;—…Un momento —corregí —las mulas no procrean.&lt;br /&gt;—Justamente —respondió el emisario y continuó con su letanía —El asociado a la dinastía. El magnífico. El…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elborak había recibido agradecimiento del Profeta:&lt;br /&gt;—Aprende de los judíos. Oh, fiel Elborak. De no ser por Moisés no habría negociado con el Todopoderoso y mi gente habría de vivir sólo para la oración. Por tu predisposición en tan digno viaje te doy en propiedad el pozo de agua de Rub ‘Al Khali, sobre la ruta de las especias.&lt;br /&gt;—¡Pero Señor… —contestó Platero —Es el desierto más árido del mundo.&lt;br /&gt;—Allí serás rey y tu descendencia formará una gran nación.&lt;br /&gt;—Pero Elegido —insistió el desubicado —Hay allí una tribu judía muy jodida.&lt;br /&gt;—Te protegerá el arcángel Gabriel, de la mano de Alá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi pajarito, al ver postrados e indefensos a los musulmanes, ordenó atacar.&lt;br /&gt;Los judíos degollaron a casi todos, inclusive al burro, con lo que dejaron muchas incógnitas sin resolver.&lt;br /&gt;Mamá Mula mojó la cabeza de Elborak con lágrimas mientras le decía a un niño —¿Ves hijo mío? Es tu hermano. Hay que borrar con sangre nuestra desgracia y vergüenza.&lt;br /&gt;El deseo de revancha hizo que el pendejo se estremeciera de odio ante el nombre Tzipor. Se metió en la tribu judía y…&lt;br /&gt;Apagué ‘La Máquina’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Paraíso, a pasar el informe.&lt;br /&gt;Las fotos de Strella y Aisha ocupaban el lugar de ‘empleados del mes’. Pasé el dedo, los marcos tenían una buena capa de polvo.&lt;br /&gt;Pregunté por Aisha.&lt;br /&gt;Insólitamente disponible, no tuve que esperar.&lt;br /&gt;—Tu papá te quiere a su manera —le dije —Por ahora no es conveniente que vayas.&lt;br /&gt;Aisha, insistió pagar en especias, invitó a Strella y la travesti aceptó gustosa.&lt;br /&gt;Strella tiene fama por sus atributos. Hice la señal de la cruz.&lt;br /&gt;Sexo, blanca y Stravinski. Acabé, cobrando.&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:JulioCesarFlatuletti@arnet.com.ar"&gt;JulioCesarFlatuletti@arnet.com.ar&lt;/a&gt; / &lt;a href="mailto:detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com"&gt;detectivejuliocesartotoflatuletti@hotmail.com&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-7382535622068156483?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/7382535622068156483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=7382535622068156483&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/7382535622068156483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/7382535622068156483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/05/8-el-huevo-de-la-serpiente.html' title='8º - El huevo de la serpiente'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-944612678185544506</id><published>2009-04-07T18:06:00.002-03:00</published><updated>2009-04-08T07:24:44.181-03:00</updated><title type='text'>7º - Metamorfosis</title><content type='html'>Isaquito &amp;amp; Asociados.&lt;br /&gt;Estudio jurídico, financiera, casa de empeños y agencia de cobranza. Entrepiso por el pasaje a la San Martín, un sucucho que parece cerrado, debe golpear con insistencia; la mujer siempre está.&lt;br /&gt;Asociados.&lt;br /&gt;Su esposa, abogada como él, dos hijos tordos; el menor se dedicó a la política, el otro martillero (quiebra piernas)&lt;br /&gt;Se dice de él que es dueño de los locales que proveen artículos para kioscos en la cortada Israel (la que desemboca en el Mercado Norte), que tiene muchas propiedades, que para festejar la número mil invitó un cafecito en el Capri a los locatarios que le sacaron préstamos en usura. También se dice que cuando la media naranja quiso el divorcio Isaquito no opuso resistencia. Pero cuando pidió la partición de bienes la molió a patadas.&lt;br /&gt;Hoy, en silla de ruedas y algo sorda, la partícipe atiende el montepío por no poder asistir a tribunales (se la ve feliz)&lt;br /&gt;De Doris no se dice nada (por lo menos delante de mí). Ella sólo tiene una lengua pero funciona a la perfección y no descansa jamás.&lt;br /&gt;Bajé a desayunar a la hora del almuerzo. Doris guardó la cadenita con la estrella de David entre sus tetas y le dio a la lata.&lt;br /&gt;Dispuesto a echar un bocado en paz pregunté por la hija, enmudeció.&lt;br /&gt;Comí las medialunas con ‘El libro de los Oráculos’ que olvidó su nena sobre la mesa que usan para charlar cuando va de visita.&lt;br /&gt;Oráculos había muchos, en todo tiempo y lugar, aún hoy. El más famoso fue el de Delfos. Parece ser que desde la creación algunas personas desesperan por saber qué les podría caer sobre la cabeza.&lt;br /&gt;Todos lo sabemos.&lt;br /&gt;Yo, seguramente quedaré duro en los alrededores del Mercado Norte y no creo que nadie piense que desapareció el motivo de su vida.&lt;br /&gt;Usted... Es probable que usted viva para siempre.&lt;br /&gt;Supuse que no me vendría mal un oráculo para analizar circunstancias, ahorraría mucho trabajo de investigación.&lt;br /&gt;Estaba por pedir a Doris que recaliente el café con leche cuando entró Isaquito agitado por haber caminando rápidamente unos pocos metros hasta mi mesa. Revolvió mis tripas como el paco y cortó la leche de la taza.&lt;br /&gt;—¡Vos necesitabas una PC? —preguntó tras recuperar el aliento.&lt;br /&gt;Nada le escapa, entre otras cosas sabía de mí que estaba cansado de ir al ‘cyber’ de la avenida Colón.&lt;br /&gt;Me ofreció una computadora.&lt;br /&gt;Lo que viene de él siempre es sospechoso. La compré, era al fiado.&lt;br /&gt;Al día siguiente envió a uno de los ‘torditos’ con la máquina (el rótulo decía Universidad Tecnológica Nacional).&lt;br /&gt;No era común, apenas pude levantar el CPU por lo pesado y venía con dos grandes pantallas envolventes, sin ratón ni teclado.&lt;br /&gt;—Me cagó —pensé.&lt;br /&gt;La enchufé de inmediato (Galería Norte tiene cobertura ‘Wi-Fi’) traté de encenderla. Como no lo lograba me persigné, encomendé a Dios, cerré los ojos y estiré la mano para tocar cualquier cosa confiando en la bondad del Señor; sólo había que acercar algún objeto a los visores.&lt;br /&gt;Se iluminó como un refucilo. Las pantallas parecieron tragarme. Una ventana pidió conexión a la nube informática, arrimé los dedos.&lt;br /&gt;Aparecieron íconos incomprensibles. Un recuadro: “Búsqueda avanzada. Preferencias. Idiomas” y la barra de herramientas con signos aún más estrafalarios.&lt;br /&gt;A falta de teclado escribí con el índice, como siempre hago en ‘Google’ para gozar de mi prestigio: ‘Toto Flatuletti’.&lt;br /&gt;Instantáneamente estuve en medio de enormes árboles donde convivían unos seres oscuros, grotescos, peludos.&lt;br /&gt;Me pegué un ‘cagazo’ de película.&lt;br /&gt;La vida de esos antediluvianos transcurría plácida, ordenada.&lt;br /&gt;Uno de los peludos escapó del macho dominador que lo quiso ensartar alborotando a quienes los rodeaban. Los más alejados comían, jugaban y cogían mientras otros volvían de cazar.&lt;br /&gt;Podría ser el paraíso si les gustan peludas.&lt;br /&gt;El dominador regresó de la frustrada persecución como indiferente, sorpresivamente aprisionó entre sus brazos a una hembra joven, menuda, bonita diría yo; la ensartó por atrás.&lt;br /&gt;Se me hizo agua la boca, me ahogué con mi propia saliva y tosí; apareció el ícono ‘Interacción’.&lt;br /&gt;Por una fracción de segundo mi oficina se llenó con ruidos, olores, calor y humedad.&lt;br /&gt;Volví a toser, sorpresa y silencio. Cruzaron miradas sobresaltados como si notaran mi presencia.&lt;br /&gt;Resignada, la peluda sometida no levantaba sus ojos del suelo.&lt;br /&gt;Sorpresivamente me miró. Nos quedamos así durante el corto tiempo de la violación mezclándonos el uno con el otro. El dominador eyaculó, una fracción de segundo después lo hice yo manchando el pantalón. Recuperó el aliento, la tensión menguó y el machazo peludo abandonó mis ojos.&lt;br /&gt;De improviso nuevamente en la oficina, se había cortado la luz.&lt;br /&gt;Me serví un vasito de chicha para tranquilizar los nervios, terminé con la botella.&lt;br /&gt;No se cómo bajé los siete pisos por la escalera. Consulté con Oleksander, el ucraniano que repara electrónica y atiende en el local pegado al Capri (vino de Odessa por el ’90, después que derribaron el muro)&lt;br /&gt;Al volver la luz subimos a la oficina, estudió la máquina largo rato. Llegó a la conclusión que no es una PC, que funciona como una PC pero que no sabe qué es.&lt;br /&gt;Pregunté por los íconos.&lt;br /&gt;Con un ademán manifestó su ignorancia.&lt;br /&gt;Reconoció el ‘Dialéctica’, trató de explicar no sé que cosa sobre las contradicciones, la negación de la negación, tesis, antitesis, síntesis.&lt;br /&gt;Entre el pedo y mi ignorancia no entendía nada.&lt;br /&gt;Impaciente terminó por resumir:&lt;br /&gt;—La dialéctica, entre otras cosas se refiere a una construcción acumulativa. Se acumula algo que luego, dialécticamente se transforma. La acumulación produce un cambio cualitativo; la cantidad muda a cualidad. Parece que esta máquina pasa por encima de los procesos cuantitativos y va directamente a los cambios cualitativos&lt;br /&gt;Al ver mi expresión continuó —Por ejemplo: si usted acumula dinero, en determinado momento deja de ser un ‘cana’ frustrado, morocho, ordinario y ‘trucho’ para ser un rico tipo. Cambia la calidad ¿entiende?&lt;br /&gt;Entendí bien, demasiado bien. Puso intención en morochito.&lt;br /&gt;Se metió a la nube informática.&lt;br /&gt;Investigó mientras yo me calzaba el sombrero y bajaba al Bahía con Glock (ni en pedo la dejaba a solas con él); pedí a Doris un vasito de chicha por puro aburrimiento.&lt;br /&gt;Cuando volví, Oleksander me desburró:&lt;br /&gt;—La nube informática es un sistema que parece tener en su base de datos todo lo escrito por la humanidad. La máquina está programada para acceder a la nube y puede sacar conclusiones racionales con esos conocimientos.&lt;br /&gt;—¡Piensa?&lt;br /&gt;Oleksander indagó en voz alta articulando las sílabas —¿Quién eres?&lt;br /&gt;La máquina mostró infinitas páginas relacionadas a la pregunta.&lt;br /&gt;Volvió a preguntar —¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;La misma respuesta que la anterior, siempre sobre terceros, circunstancias, cosas...&lt;br /&gt;El ucraniano llegó a la conclusión que no tiene conciencia de sí misma.&lt;br /&gt;Apagó la máquina y pretendió cobrar.&lt;br /&gt;Fue la oportunidad esperada, le pregunté si tenía IVA.&lt;br /&gt;Fastidiado bajó al local y trajo el talonario. Le dije que iba a firmar la boleta.&lt;br /&gt;El fastidio se salió de madre, se transformó dialécticamente en violencia.&lt;br /&gt;Oleksander es enorme, no tenía cómo parar la bronca y en el de Urgencias ya no me quieren atender.&lt;br /&gt;En estos casos nada mejor que una maniobra de distracción. Para evitar lo que parecía inevitable le hablé de la experiencia con la peluda luego de escribir mi nombre, le mostré el pantalón.&lt;br /&gt;Miró la mancha en mi entrepierna y estalló con una carcajada ácida sin calmar su furia.&lt;br /&gt;Encendí la PC, las pantallas cobraron vida y dije —¡Compruébelo usted mismo!&lt;br /&gt;Pudo más su curiosidad que la bronca. Nombró a Fedora H..., su mujer.&lt;br /&gt;Al instante nos hallamos en la habitación VIP del hotel alojamiento que está en la autopista a Carlos Paz.&lt;br /&gt;Fedora rendía examen de Kamasutra con un negro haitiano de los que vienen a estudiar medicina a la UNC.&lt;br /&gt;Canturreé en voz alta, con crueldad: —‘Interacción’.&lt;br /&gt;Efluvios sexuales, jadeos, gemidos y el célebre ‘Adagio de Albinoni’.&lt;br /&gt;Al contrario de los peludos, no notaron nuestra presencia.&lt;br /&gt;Su mujer pareció llegar al orgasmo con cada una de las treinta y siete posiciones del libro. En la última (libélula) ambos llegaron al paroxismo.&lt;br /&gt;El ucraniano acumuló treinta y siete broncas. El cambio de calidad se produjo cuando el negro salió de su mujer. Jamás en mi vida había presenciado semejante transformación dialéctica. Volvió del rojo al blanco con su autoestima aniquilada. Ni siquiera me pidió que le firme la factura cuando se fue como un corderito.&lt;br /&gt;Rápidamente a la peluda, ya no estaba.&lt;br /&gt;Al Bahía, cerrado.&lt;br /&gt;Me relajaba con un ‘fernando’ y dibujitos animados que miraba la moza del Capri cuando llegó mi hija.&lt;br /&gt;—¿Sabés por qué está cerrado el Bahía? —preguntó luego de rozar mis barbas de varios días con un beso de compromiso.&lt;br /&gt;Le contesté que no y la invité a sentar.&lt;br /&gt;—Estoy apurada —dijo mirando un reloj que no llevaba. Al percatarse que me di cuenta se excusó —Lo dejé olvidado en el Paraíso.&lt;br /&gt;No bien Alba se fue, pasó Doris. Había cerrado para devolver ‘El libro de los Oráculos’.&lt;br /&gt;Le dije a la moza del ‘Capri’ que me anotara el ‘fernando’. Concentrada en los dibujitos asintió y logré reabrir la cuenta.&lt;br /&gt;En el Bahía pedí a Doris que me sirva una copita de chicha, por puro aburrimiento.&lt;br /&gt;Doris insinuó contarme lo que le pasó en el ómnibus, pregunté por su hija.&lt;br /&gt;En la cartera traía ‘El mito de Sísifo’ de un tal ‘Alberto Camus’. Sin decir palabra extendió el libro, en silencio, y sirvió la bebida.&lt;br /&gt;Parece ser que el tan mentado Sísifo era un choro que castigaron a trabajar al pedo por toda la eternidad, llevaba una enorme piedra hasta la cima de una montaña. Cuando la roca se caía debía subirla de nuevo.&lt;br /&gt;Saboreaba mi bebida. Se presentó una gorda de edad indefinida, tuerta, vestida con carpa violeta y piernas envueltas en vendas elásticas como una momia, venía por mis servicios.&lt;br /&gt;El olor a desinfectante, las piernas fajadas, su cara pintarrajeada como en las películas de ‘Fellini’, la arena sintética de las fundiciones en los zapatos, la falta de un ojo y su expresión de asco me hizo sospechar que era la madama del quilombo camino a interfábrica.&lt;br /&gt;Nada que ver, tenía un supermercado en Ferreyra (por lo menos a la zona le pegué)&lt;br /&gt;Ella, doña Cata de F....&lt;br /&gt;El desaparecido, don Chicho F..., su marido.&lt;br /&gt;Pensé que se habría fugado con una pendeja y le pregunté afligido para que no sospeche que me cagaba de risa —¿Se habrá fugado con otra mujer?&lt;br /&gt;Me garantizó que no, que es un hombre de bien. Acordamos honorarios, me dejó fotos y datos.&lt;br /&gt;Días mostrando fotos del susodicho e indagando en hospitales, terminales de ómnibus, morgue, policía y bomberos sin resultados positivos. Aborté la tentación de pararme frente a la legislatura para mostrar la foto a los transeúntes.&lt;br /&gt;La impotencia, madre de todas las soluciones me indujo a recurrir a mi propio oráculo.&lt;br /&gt;Chicho y Cata F..., dije cuando apareció el recuadro en una de las pantallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrice en el cinturón verde de la ciudad.&lt;br /&gt;Los padres de Chicho, la familia F..., vivían de un campito alquilado.&lt;br /&gt;Trabajaban de sol a sol expuestos a los especuladores del mercado de abasto, cambios climáticos y aumentos en el alquiler.&lt;br /&gt;Se aventuraron a la ciudad renunciando a dejar la vida por un atado de perejil.&lt;br /&gt;Mudados al cuchitril alquilado en barrio Maldonado instalaron un quiosco, anexaron verdulería y Chicho compartió su cuna con los rabanitos.&lt;br /&gt;Llegaron a tener una chatita ‘Institec’ que requería precaución. Solía invertir el giro del motor para salir como una exhalación hacia atrás.&lt;br /&gt;Murieron jóvenes consumidos por el esfuerzo de sobrevivir.&lt;br /&gt;Chicho se casó con Cata y aplicaron todas sus energías al quiosquito heredado. No alternaron feriados, domingos o vacaciones.&lt;br /&gt;La vida de Chicho cobró sentido al toparse con ‘Selecciones del Reader’s Digest’, revista mensual. Conoció las máximas morales de un tal Benjamín Franklin, pilar de la “Ética protestante” en USA (Max Weber)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misceláneas&lt;br /&gt;“El tiempo es dinero”. —Decía desde ‘Selecciones’ Benja, la cara visible de los verdes de cien —“El que puede ganar cien dólares por día y dedica holgazanear la mitad del día, aún cuando destine cincuenta dólares para sus gastos, no ha de contar sólo esto; en realidad ha derrochado cincuenta dólares más”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la vida de Cata y Chicho llegaron excedentes y preocupación. No dormían de noche por cuidar el dinero que sobraba porque no alcanzaba, hasta que alcanzó.&lt;br /&gt;Compraron la propiedad. Instalaron un cartelito ‘Maxiquiosco Chicho’, el cura dio su bendición y tiraron la casa por la ventana.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente cuando Chicho se levantó a trabajar perdió el equilibrio, lo atribuyó al vino barato pero terminó comprobando, con asombro, la falta del dedo gordo del pie izquierdo. En su lugar había un sonrosado muñón to&amp;shy;talmente cicatrizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misceláneas&lt;br /&gt;“El crédito es dinero. Si continúa en sus manos el dinero que adeudan, acumula todo cuanto puede ganar con él durante ese tiempo. Si tienen crédito y saben hacer buen uso de él se puede reunir una suma considerable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El préstamo para la expansión del maxiquiosco lo obligó a hacer caso omiso del extraño acontecimiento,&lt;br /&gt;—¡Hay que cuidar el crédito! —enfatizaba Cata.&lt;br /&gt;—No sólo es necesario ser honrado, también hay que parecerlo —acordaba Chico.&lt;br /&gt;Cuando instalaron el cartel ‘Almacenes Chicho’ volvieron a tirar la casa por la ventana. Al día siguiente, al levantarse, aterrizó de bruces.&lt;br /&gt;—Es hora que mejoremos el vino de una buena vez —pensó Chicho creyendo estar en pedo.&lt;br /&gt;Faltaba la pierna derecha hasta la rodilla, la piel del muñón completamente cicatrizada. Se le heló la sangre, a los gritos llamó a su esposa pero ya había salido para ponerse al pié del cañón.&lt;br /&gt;Chicho no tuvo tiempo de entrar en pánico, había que atender el negocio. Un cajón de gaseosa bajo la faltante le dio estabilidad tras el mostrador.&lt;br /&gt;Hizo depositario de sus pesares al repartidor de pan que lo visitaba diariamente.&lt;br /&gt;Mientras farfullaba condolencias el panadero sumaba la fecha al importe de la factura para hacer más rentable su actividad.&lt;br /&gt;Chicho y Cata procrearon, ocuparon un espacio social y la gente antepuso el don y la doña a sus nombres.&lt;br /&gt;Al hijo lo mandaron al Santo Tomás, al Liceo Militar y a la Universidad Católica (administración de empresas); les costó un ojo de la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misceláneas.&lt;br /&gt;“El dinero es fértil y reproductivo. El dinero produce dinero, y éste puede producir todavía más; así sucesivamente. Cien dólares se convierten en ciento diez, estos en ciento veintiuno etc., puede llegar al doble, al triple. Cuanto más dinero hay más produce al ser invertido, el provecho aumenta rápidamente sin cesar.&lt;br /&gt;Quién devora una cerda aniquila toda su descendencia hasta el número mil. Quién malgasta dólares asesina todo cuanto hubiera podido producir con ellos; montañas de dólares”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El progreso era incesante.&lt;br /&gt;‘Supermercado Chicho’, festejo; al día siguiente percibió, indiferente, la pérdida de la pierna hasta la ingle con la consiguiente cicatrización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misceláneas.&lt;br /&gt;“Un buen pagador es dueño de la bolsa de cualquiera, inclusive de los bancos. El que paga puntualmente tiene la posibilidad de recibir todo el crédito que necesita. Esto es de gran utilidad. No solo la diligencia y la moderación contribuyen al progreso; también la puntualidad.&lt;br /&gt;Las más insignificantes acciones que puedan influir sobre el crédito deben ser tenidas en cuenta. El golpear del martillo sobre un yunque a la cinco de la mañana, o a la diez de la noche, deja contento a los proveedores por unos seis meses. Pero si lo ven de juerga a la hora que debería estar trabajando, exigirán el pago antes que pueda disponer de él”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando don Chicho se percató que sólo aparentando honradez lograba idénticos resultados y que tal virtud significaba derrochar esfuerzos, entre otras cosas toqueteó la balanza, ordenó a Cata que diera caramelos por vuelto y, pese a sus promesas, dejó a los empleados trabajando en negro.&lt;br /&gt;—Hay que ser honrados pero no estúpidos —reflexionó doña Cata incapaz de decir pelotudos.&lt;br /&gt;‘SuperMarket Chicho’, festejos, la otra pierna y así sucesivamente.&lt;br /&gt;Chicho se consolaba pues aún disponía colgando bajo sus ojos (uno de vidrio), como si fuera nariz, la pija y las pelotas.&lt;br /&gt;Doña Cata no tuvo mejor ocurrencia que cambiar la ‘Institec’.&lt;br /&gt;Compraron una ‘picup’ cero kilómetro y desapareció lo que usó algunas veces para procrear.&lt;br /&gt;A Chicho le quedó sólo un ojo tirado en el pasillo del SuperMarket que trató de cerrar y no pudo, carecía de párpado.&lt;br /&gt;El peón de la limpieza lo recogió para su hijo pensando que era una bolita.&lt;br /&gt;Apagué el oráculo.&lt;br /&gt;A Ferreira, a cobrar e informar las causales de la desaparición:&lt;br /&gt;Don Chicho había articulado, sin saber, su vida con Camus —“No hay más que un verdadero problema filosófico” —decía en ‘Lo absurdo y el suicidio’ —“Juzgar que la vida vale o no la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía”&lt;br /&gt;Sobre la caja registradora junto al Cristo, al búho de la felicidad y la estampita de la virgen cagada por las moscas, la enorme foto de Chicho enmarcada por su señora esposa en ébano negro de Gabón, esbozó la sonrisa de una mariposa que logra al fin desplegar sus alas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-944612678185544506?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/944612678185544506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=944612678185544506&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/944612678185544506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/944612678185544506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/04/7-metamorfosis.html' title='7º - Metamorfosis'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-3602080202818173505</id><published>2009-03-15T09:45:00.000-03:00</published><updated>2009-03-15T09:47:22.332-03:00</updated><title type='text'>6º - Cosas del apostolado</title><content type='html'>Lo malo suele repetirse y generalmente es reemplazado por lo peor.&lt;br /&gt;Sin un cospel.&lt;br /&gt;Doris no abrió el Bahía.&lt;br /&gt;El crédito cerrado como culo de muñeca.&lt;br /&gt;En la galería sólo quedaba para manguear el boliviano importador de Rayban, Maverick y Orbital Mohs truchos que los buscas venden como pan caliente en la calle San Martín. No tenía excusas ni autoridad moral para negarme unos ‘mangos’ a pesar de la fama que me habían hecho.&lt;br /&gt;Escupí para que me acompañe la buena suerte, ahí fui.&lt;br /&gt;Estaba refregándose la nariz, deduje que le daba al snif. Le pedí prestado para la blanca pensando que lo ablandaría con el síndrome de abstinencia.&lt;br /&gt;Ni guita, ni blanca; sólo un puñado de hojitas verdes que tenía bajo el mostrador, una pizca de bicarbonato para mascar el acullico y me sacó de encima sin otro gasto.&lt;br /&gt;Coquear es como snifear pero en dosis homeopáticas. Necesitaría cien años y dos estómagos de rumiante para obtener algo que me hiciera efecto. &lt;br /&gt;Por lo menos fue gratis.&lt;br /&gt;Calcé mi sombrero, bajé por la escalera que da al pasillo de la calle San Martín con la boca llena, tratando de hacerme el bocho y atragantado en mi propia saliva cuando la descubrí parada en la mitad de la galería, desorientada, mirando a todos lados. Traje sastre negro, en la solapa un pin plateado de la Acción Católica, el ‘cleriman’ (camisa negra, cuello romano) hacía de telón a una enorme cruz con la inscripción PCAPC (Pontificia Canónica Asistencia a Presos Carecientes), la pollera cubriendo sus rodillas, medias negras, zapatos cerrados cuarta caña con refuerzo de acero, tacón militar y hebilla haciendo juego con la cruz y el pin.&lt;br /&gt;Un tremendo cura de sesenta largos. Un desplante sostenido por firme convicción moral. Dos tetas enormes.&lt;br /&gt;Esa cosa, en la galería, sólo podía buscarme a mí; me acerqué.&lt;br /&gt;—¡’Lícenciado Flátuletti’? —preguntó ansiosa con acento extranjero.&lt;br /&gt;Por fin un caso, supuse que era alemana, elevé la mirada agradeciendo al Señor y salí de la depre (Dios ajusta pero no ahorca)&lt;br /&gt;Apurado por responder rocié sus globos con saliva verde. Instintivamente traté de limpiarla, retrocedió como una yarará en celo.&lt;br /&gt;Luego de mil disculpas subimos en incómodo silencio a la oficina.&lt;br /&gt;Su mirada fue de Glock (en la sobaquera, colgando del respaldo del sillón) al Nazareno crucificado, a san Expedito y a la herradura de siete clavos escoltando mi diploma de “Detective Privado”.&lt;br /&gt;Aprobó con la cabeza, esbozó una sonrisa y se presentó: Sor Venerada en Gracia de la Ascensión de los Dolores. Madre Superiora del Retiro de las Adoratrices de María Magdalena (cambiaba la r por la g, acentuaba la última sílaba y no era fácil de entender)  &lt;br /&gt;Realizan el apostolado de visitas higiénicas a los presos indigentes. En ese caso en la UPU (Unión Penitenciaria Uno), en barrio San Martín.&lt;br /&gt;Imaginé al ropero en bolas, le pregunté si se desnudan totalmente para la misión y al toque me arrepentí por la incontinencia verbal.&lt;br /&gt;Respondió que se desnudan sólo ante el Señor, que para consumar su misión quedan uniformadas con ajustador, medias y calzado.&lt;br /&gt;Por la contundencia de los zapatos no dudé de la causal.&lt;br /&gt;—Vengo por el ‘cágtel’ —dijo&lt;br /&gt;Comprendí inmediatamente que la cosa era pesada. Juré que me podía encargar del asunto pero, por lo peligroso, no sería barato. Entré la panza y estiré la mano hacia Glock al tiempo que le comunicaba los aranceles.&lt;br /&gt;No importó el precio. Los tiempos urgían.&lt;br /&gt;El Papa visitaría el convento para adorar al santísimo sacramento, venerar a María Magdalena y expresar solidaridad con su apostolado. Era muy estricto con los símbolos.&lt;br /&gt;Yo entendía la mitad, el resto lo adivinaba.&lt;br /&gt;Mientras me ponía la sobaquera acaricié con las yemas de los dedos a Glock e imaginé la dimensión del problema: en las favelas de Brasil los narcos tienen territorios liberados. Ni qué hablar de Colombia. México, Bolivia (si semejante poder llegara a oponerse a la iglesia…)&lt;br /&gt;Le pregunté, para meterme de lleno en el asunto, cómo se generó el conflicto.&lt;br /&gt;Dijo que en la UPU porque los presos no comprendían que lo de ellas era una misión apostólica y creían tener derecho de propiedad. Conspirando bajó la voz y aseguró que algo grave se estaba gestando.&lt;br /&gt;Con el adelanto en el bolsillo, visité la cárcel al día siguiente.&lt;br /&gt;El guardia (desaliñado uniforme gris) indagó a quién quería ver.&lt;br /&gt;—¡Al mandamás! —Ordené (a estos hay que hablarles por encima de varios escalones)&lt;br /&gt;Me llevó a la sala de visitas higiénicas.&lt;br /&gt;Sobre el dintel de la cuadra un cartel de bienvenida: “Unidad Penitenciaria Uno” - Territorio Liberado (La madre del borrego).&lt;br /&gt;Entramos a un largo pasillo formado por habitáculos hechos con mantas. La única casilla desocupada exhibía un prolijo catre con las mismas frazadas grises, una mesita de luz, sobre ella una panera colmada de condones y el consabido cartelito: “Úsalo, no es cuestión de suerte”.&lt;br /&gt;Los tacos del guardia retumbaban al ritmo del estruendo producido por incontables jadeos, quejidos, suspiros y un escandaloso falso orgasmo (¡Si los conoceré!... Sospecho que es otro mito urbano eso del orgasmo femenino)&lt;br /&gt;No reconocí la voz de la Madre Superiora.&lt;br /&gt;El gris se encuadró frente a un uniformado al final de la cuadra.&lt;br /&gt;—Permiso mi comandante —gritó el policía haciendo el saludo uno al tipo que escribía en el teclado de la PC.&lt;br /&gt;Me anunció.&lt;br /&gt;Cuando lo presentó a él, su voz revelaba admiración —¡Comandante Prometeo!&lt;br /&gt;El escritorio estaba presidido por un enorme póster rojo con la imagen de Marx, Lenin y Stalin en trescuarto perfil (Sólo faltaba Liev Davídovich Bronstein) Las llamas de las velas encendidas bajo cada personaje parecían dar vida.&lt;br /&gt;A la derecha, un afiche con la hoz y el martillo ofreciendo los servicios de un grupo musical bailable ‘Kaláchnicov–AK47’.&lt;br /&gt;A la izquierda, en una capilla ardiente, la efigie del Che coronado con santa aureola.&lt;br /&gt;Prometeo llevaba el uniforme a rayas de los convictos, pelo largo y anteojos redonditos tipo John Lennon.&lt;br /&gt;Me miró con el comedimiento que da el poder intelectual. Luego de estudiarme un buen rato se limitó a vociferar —¡Si...?&lt;br /&gt;Meterse con el cártel no es joda. Apenas subí el tono, necesitaba asegurarme y pregunté si estábamos en zona liberada.&lt;br /&gt;—¡Qué?&lt;br /&gt;—¡Que si es zona liberada! —tuve que gritar preocupado por los ‘moros en la costa’.&lt;br /&gt;—¡Afirmativo! —Respondió —¡De este foco nacerá la revolución que iluminará la humanidad.&lt;br /&gt;Chillábamos de cosas diferentes.&lt;br /&gt;Insistí tratando de echar algo de luz —¡Están dadas las condiciones para empezar? —Pregunté aludiendo al tráfico.&lt;br /&gt;Una chispa de interés reflejaron sus ojos, me llevó a un rincón más tranqui y aulló en mi oído —¡Lo importante es que se dan las condiciones objetivas, estamos trabajando sobre las subjetivas. El modo de producción está frenando el desarrollo de las fuerzas productivas. Cuando el pueblo tome conciencia y se den ambas condiciones a la vez, las objetivas y las subjetivas, haremos la revolución y la UPU entrará en los anales de la historia.&lt;br /&gt;Anales, historia...&lt;br /&gt;Seguía sin entender. Insistí a los gritos en medio del quilombo tratando de redondear la imagen de dealer —¡¿De qué precio hablamos?!&lt;br /&gt;Prometeo hizo un silencio especulativo, me consideró un igual y respondió dramáticamente —¡Estamos discutiendo si consolidamos la revolución en la UPU o la exportamos! —Tras una pausa terminó rematando —¡Al precio de dividir el partido...&lt;br /&gt;Nuevamente sospeché que hablábamos de temas diferentes. Aún así me alarmé, vino a mi mente el baño de sangre que sobreviene cada vez que se divide un cártel. Veía blando a Prometeo e imaginé que le iban a comer el hígado.&lt;br /&gt;—¡Es concluyente? —pregunté con algo de incredulidad.&lt;br /&gt;Sintiéndose dueño de la situación Prometeo se tomó un largo tiempo para reflexionar, subió al sillón con el megáfono y pidió atención a los gritos. Tras el silencio arengó a la cuadra —¡Mentir es corromperse. Sea por la causa que sea, es siempre reconocerse inferior a quién se miente. La tiranía y la mentira, la mentira y la humillación van siempre de la mano... Está claro?&lt;br /&gt;—¡Sí, camarada!… —corearon todos virilmente.&lt;br /&gt;De inmediato el batifondo continuó.&lt;br /&gt;El gris saludó, nos dejó solos y yo arriesgué —¡Vengo por el cártel, necesito merca!&lt;br /&gt;—¡Cártel? ¡Qué Cártel...? —Se extrañó el preso.&lt;br /&gt;—¡Usted no es el capo del cártel?&lt;br /&gt;—¡Soy una señal de cambio! —Dijo Prometeo.&lt;br /&gt;—¡Vengo de parte de la Madre Superiora del Convento de las Adoratrices de María Magdalena!&lt;br /&gt;—¡Ah… La iglesia. No vacilan en aliarse con cualquiera con tal de sobrevivir. No pasarán!&lt;br /&gt;—¡En definitiva, no hay cártel..?&lt;br /&gt;—¡Qué cártel!&lt;br /&gt;—¡De las drogas! —clamé ya sin convicción (En ese momento intuí que estaba frente a otro tipo de asociación ilícita)&lt;br /&gt;—¡Acá hay seguridad! —Dio por terminada la entrevista. Llamó al gendarme para sacarme de encima, volvió a su teclado.&lt;br /&gt;El gris me indicó la salida, se desentendió de mí y quedó redactando consignas con Prometeo.&lt;br /&gt;Me retiré aturdido, confundido, cansado por el esfuerzo de comprender lo incomprensible. No había cártel.&lt;br /&gt;Al llegar a las primeras casillas una enorme mano peluda con la fuerza de un oso me agarró del cuello de la camisa y me introdujo al único habitáculo silencioso.&lt;br /&gt;Ni siquiera me dio tiempo a preguntar su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía que enfrentarme con el ropero consagrado. Apenas podía caminar, mucho menos sentarme y no sabía que pensar.&lt;br /&gt;Por primera vez me agobió el dolor del fracaso.&lt;br /&gt;Subí a mi cueva a dormir para ver si provocaba alguna respuesta.&lt;br /&gt;Desperté con una sospecha.&lt;br /&gt;Cité a Madre Superiora al Bahía (ante el peligro, mejor entre gente)&lt;br /&gt;Expuse mis suposiciones y mentí cruzando los dedos —Alguien en el convento debe ser traficante. Hizo falsas denuncias para embrollar las cosas.&lt;br /&gt;—¡Qué dice! —Respondió airada —Estamos restaurando el edificio para recibir la visita sorpresa del Papa y nos robaron cuatro veces el ‘cágtel’ de entrada —elevó el tono enajenada —ya le dije la ‘ímpogtancia’ que da el santo Padre a los símbolos.&lt;br /&gt;Se hizo la luz. Me di vuelta como gato panza arriba.&lt;br /&gt;El famoso ‘cágtel’ era el aviso colgante con imágenes y consejos que ponen de bienvenida en las fachadas de las iglesias. Le manifesté que robaban el ‘cágtel’ por celos, para que no anden ‘ápostolando’ en otras cárceles.&lt;br /&gt;Seguro de mi influencia en la UPU, juré por Dios y los santos evangelios que no volverían a tocar su bendito colgante.&lt;br /&gt;—Lo sabía —me respondió agradecida —tengo buenas ‘guefeguencias’ suyas.&lt;br /&gt;Otro ‘Caso Resuelto’, y van...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-3602080202818173505?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/3602080202818173505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=3602080202818173505&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/3602080202818173505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/3602080202818173505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2009/03/6-cosas-del-apostolado.html' title='6º - Cosas del apostolado'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1190902069877075297.post-2836377540065715284</id><published>2008-12-07T10:57:00.006-02:00</published><updated>2009-01-18T03:33:29.785-02:00</updated><title type='text'>Dignidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;—Yo tengo dignidad —le dijo el secuestrador luego de cobrar rescate &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;—¡Jamás voy a mendigar!...&lt;br /&gt;Lo último que escuchó fue la detonación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:juliocesarflatuletti@arnet.com.ar"&gt;juliocesarflatuletti@arnet.com.ar&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1190902069877075297-2836377540065715284?l=flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/feeds/2836377540065715284/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1190902069877075297&amp;postID=2836377540065715284&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/2836377540065715284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1190902069877075297/posts/default/2836377540065715284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://flatuletti-detectiveprivado.blogspot.com/2008/12/dignidad.html' title='Dignidad'/><author><name>Julio Cesar Toto Flatuletti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01813362827499444640</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-oNUf3VEhJEU/TmtgC7eaucI/AAAAAAAAAGM/X44YQJ5saQs/s220/farsa-molestia-copia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
